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¿Qué es eso de ser Sal?

Bosquejos Biblicos

Texto base: Mateo 5:13

Introducción

Imagínese que usted ha entrado al mejor restaurante francés que le han recomendado, con hambre y deseos de probar el plato más costoso, puesto que usted tiene la bendición de disfrutarlo. Le sirven el plato y con un deseo de probarlo, se da cuenta que un vaso lleno de agua tiene más sabor que lo que le han servido.

¿Cómo se sentiría? Esto es algo que no tiene sentido para Ud., ¿verdad? Pero esto mismo es lo que sucede cuando un cristiano, quien Jesús nombró como la sal de la tierra, deja de saber a Cristo y comienza a ser igual que los otros que no tienen sabor.

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La sal representa el evangelio, nosotros somos quienes nos encargamos de condimentar la vida de otros, de darles sentido al llevar la palabra de Dios a su vida, así como ahora tiene sentido nuestra vida, gracias a Jesús.

Recuerde que cada vez que abrimos nuestros labios para mostrar el poder de Dios, y cumplir con la gran comisión, en actualidad lo que estamos haciendo es esparciendo la sal a este mundo (Mateo 28:19-20).

Entonces ¿por qué es que Jesús habla de que la sal pierde su esencia y deja de salar? Solo por tener en cuenta, la sal es un mineral y procede de minas de sal o del mar, es muy consumido por los nosotros, ya que tiene la propiedad de conservar o condimentar los alimentos.

Es más, en tiempos antiguos la sal fue altamente valorada, y su producción fue restringida legalmente, por lo que históricamente se usó como método de comercio y moneda. ¿Se puede imaginar esto, pagar con sal?

Además en el Antiguo Testamento la palabra de Dios la nombra en varias oportunidades importantes que vale la pena tener en cuenta, representado en ella algo específico:

I. Represento Castigo:

En Génesis 19:26 vemos que la mujer de Lot, por no desprenderse del pecado en el cual vivía y las comodidades de ese mundo, volteo a mirar la destrucción de Sodoma y Gomorra y es allí donde se convirtió en estatua de sal.

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Jesús también lo advierte en Lucas 17:32, donde nos dice que no busquemos las cosas de este mundo, porque si buscamos salvar la vida que tenemos la perderemos, más quien la pierda se salvará. Cada cosa que dejemos por agradar a Dios valdrá la pena..

II. Represento ofrenda:

En Levíticos 2:13 Dios le daba instrucciones a Moisés de cómo debía presentar la ofrenda,  y que debía ser sazonada y nunca podría faltar la sal del pacto; lo que quiere decir que nosotros también somos una ofrenda que nos presentamos delante de Dios sin que falte en nuestra boca, y en nuestra vida, que Jesús es nuestro Señor, puesto que Él es el pacto eterno quien nos comunica con Dios gracias a Su sacrificio en la cruz.

III. Represento Sanidad:

En 2 Reyes 2:19-22, Eliseo después de recibir la doble porción del espíritu que poso sobre Elías, quien fue arrebatado, actuó a favor de unos manantiales, cuyas aguas eran malas, esparciendo sal sobre ellas de este modo se purificaron y sano la tierra estéril.

Lo que quiere decir que la palabra de Dios da sanidad, y nosotros somos quienes la esparcimos por aquellas personas que son como manantiales de  aguas malas y que sus vidas tendrán sanidad así como nosotros la tuvimos al creer en Jesús.

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Conclusión

En este breve bosquejo bíblico hemos resaltado algunos momentos en los cuales la palabra de Dios habla sobre la sal, pero queda claro lo que somos, y la responsabilidad que tenemos al ser llamados por Jesús sal de la tierra.

El Señor nos advierte que nosotros no podemos dejar de salar, es decir de hablar la verdad que es Jesús, y que no podemos porque como Sus hijos (Juan 1:12), nosotros tenemos que actuar de manera semejante como lo hizo Él (1 Pedro 1:14).

Es por eso que nunca podemos olvidarnos de que aquellos que aman al mundo, nunca recibirán las promesas de Dios.

Recordemos que si somos amigos del mundo,  automáticamente nos convertimos en enemigos de Dios, y viceversa (Santiago 4:4-5). En otras palabras, cuando determinamos ser fieles seguidores de Cristo, y obedecer la palabra de Dios, automáticamente nos convertimos en enemigos del mundo.

En tese mundo tendremos que atravesar por situaciones difíciles, nos tocara vivir momentos que trataran de robarnos nuestras bendiciones, pero no podemos desalentarnos.

No podemos permitir que el mundo nos robe nuestro sabor. Así que no nos desalentemos, ya que Jesús ha vencido al mundo para acercarnos a la voluntad de Dios (Juan 16:33).

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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