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¿En qué falle con mis hijos?

Bosquejos Biblicos

Texto: Isaías 3:9-10

Introducción

El versículo que hemos leído para comenzar nos habla de una ciudad que fue destruida por la abundancia de su pecado, y esa ciudad es Sodoma. Pero el problema no era la ciudad en si, sino sus habitantes pues su pecado era notorio, y acumularon mal para si mismos, hasta que vino el juicio de Dios sobre ellos.

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La ciudad de Sodoma tenia habitantes llenos de lujuria, de idolatría, de rebeldía, de altanería, era una generación pecadora, pero no podemos dejar de lado que toda generación llena de maldad, llena de pecado, en gran medida es fruto de una generación de padres que no toman su papel en la familia. En el libro de Ezequiel encontramos 3 características, 3 actitudes que llevaron a los habitantes de Sodoma a ser castigados por el Señor (Ezequiel 16:49).

Este versículo nos menciona cual fue la maldad de Sodoma que la llevo a ser destruida: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad. Apliquemolo a nuestra familia: a todo padre nos duele ver sufrir a nuestros hijos, nos duele verlos fracasar, nos duele verlos en caminos que no son los que quisimos para ellos, nos duele verlos perdidos, y muchos padres solo están esperando la disciplina de Dios sobre ellos al igual que Sodoma.

Y siempre en el corazón de los padres hay una pregunta ¿en que falle? ¿Cual fue mi error? Pues el versículo que hemos leído en Ezequiel nos permitirá esta noche comprender cuales han sido los errores que como padres hemos cometido o estamos cometiendo con nuestros hijos.

Veamos cada una de esas tres actitudes

I. Soberbía (Ezequiel 16:49ª)

Primeramente hablemos de nuestra soberbia como padres:

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A aquellos que tienen hijos que les están dando grandes problemas, ¿no es cierto que muchas veces nos dijeron que nos estábamos equivocando en la manera de educarlos pero nos molestamos con los que nos trataron de aconsejar? Cuantas veces por medio de un sermón, por medio del consejo de un hermano en carne, por medio de un hermano de la iglesia Dios quizo corregirnos, pero en lugar de aceptar nuestro error nos enojamos, no queríamos que nadie nos dijera como educar a nuestros hijos.

Es notable que generalmente que se va a predicar un sermon sobre como disciplinar a nuestros hijos la asistencia de la iglesia baja ¿por qué? Porque no nos gusta que nos digan que estamos haciendo mal. Si somos sinceros tenemos que reconocer que el familiar o el hermano en cristo que mas nos cae mal es el que nos señala los errores que cometemos con nuestros hijos fallamos o estamos fallando con nuestros hijos en que nuestra soberbia no nos permitió aceptar la corrección, no nos permitió aceptar que estábamos cometiendo errores como padres.

Hablemos de la soberbia de nuestros hijos

Fallamos como padres al pasar por alto y permitir y no hacer nada con la soberbia y altanería de nuestros hijos. Nos hemos dejado ganar la moral por sus desplantes, por sus gritos, por sus enojos. Permitimos que nos levanten la voz, que nos hagan malas caras, que nos hagan menosprecios, y no hemos hecho absolutamente nada.

Al permitir sus soberbias estamos haciéndoles un gran daño en la vida (Jeremías 50:31) no hemos comprendido que honrar a padre y madre no es un mandato solo para hijos.

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II. Segunda actitud: saciedad de pan (Ezequiel 16:49b)

Cuanto fallamos nosotros los padres creyendo que nuestros hijos necesitan ser llenos de chunches y no llenos de amor en su corazón. Que gran error cometemos creyendo que dándole todo lo que nuestros hijos nos piden significa que los amamos y que ellos sienten ese amor. Cuantos de nuestros hijos reciben ropa nueva, zapatos nuevos, aparatos electrónicos, el teléfono de moda, la computadora mas potente, pero nunca recibe de nosotros lo principal, amor, tiempo, consejos, disciplina.

Contar la historia de Edson el hijo de pele: educa tus hijos con un poco de hambre con un poco de frió.

Que gran error cometemos al darle todos nuestros hijos quieren sin ganárselo, sin que se esfuercen por lograrlo, sin que se lo merezca un hijo saciado no valora, no cuida, no tiene limites, solo esta acostumbrado a exigir sin dar nada a cambio.

Hablemos de los permisos que le damos a nuestros hijos, quizás no les damos todas las cosas materiales que nos piden porque no tenemos el dinero, pero les permitimos que hagan lo que les da la gana, van a donde quieren, y regresan a la hora que quieren.

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III. Tercera actitud: abundancia de ociosidad (Ezequiel 16:49c)

La palabra ociosidad en este versículo es la palabra shacat en hebreo, que quiere decir holgazanería, vagancia y brazos cruzados. La mente ociosa es el taller preferido de Satanás. Si alguna de estas definiciones representan la vida de nuestros hijos, valdría la pena preguntarse ¿quién se los permitió?

Cuantos al oir hablar a nuestros padres y abuelos lo que mas ellos nos cuentan son todos los trabajos duros que sus padres les ponían a hacer, y ¿cual fue el fruto de eso? Generalmente un hombre o una mujer de bien.

No es cierto que nos sentimos mal de poner a nuestros hijos a hacer limpieza, a ordenar su cuarto, les permitimos que dejen sus estudios, les permitimos que pasen todo el día haciendo nada,

El Señor nos manda a ser diligentes en el trabajo, y el los quehaceres (2 Tesalonicenses 3:10-12)

© Oscar Flores. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Oscar Flores

Pastor de Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel de Santo Tomas desde el año 2009, graduado en el Seminario Teológico Bautista de El Salvador, y ordenado al pastorado.

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