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Las monedas más valiosas

Bosquejos Biblicos

Texto clave: Marcos 12:41-44

Objetivo: Comprender que Dios es el dador y dueño de todas las cosas, de Él dependemos y a Él debemos entregarnos por completo. Debemos devolver a Dios nuestros diezmos y ofrendas. Así como Dios nos da también debemos dar y ayudar a nuestro prójimo.

INTRODUCCIÓN

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Una de las cosas que resulta difícil a muchos es dar, razones tales como; eso es mío y a mi me costo mucho conseguirlo, no puedo dar mis cosas porque me quedo sin nada, mis cosas las uso yo, si quiere algo que trabaje, entre otras, son algunos de los principales impedimentos que tenemos para dar a otros. Esos argumentos, aunque no justifican el egoísmo ni la mezquindad de dar y ayudar a los demás, pudieran ser válidos para nuestro prójimo pero no para Dios el Dador de todas las cosas y el dueño aun de nuestra propia vida.

En la palabra de Dios encontramos varias historias sobre dar a Dios y a los demás, en esta ocasión estudiaremos tres de ellas.

DESARROLLO

El joven rico (Mateo: 19:16-26, Marcos 10:17-30).

Este joven era uno de los que se esperaba que diera más, el desde niño había sido enseñando en la palabra de Dios y había cumplido los mandamientos. En su deseo por hacer lo correcto y vivir una vida de acuerdo a la voluntad de Dios se dirigió al maestro con el propósito de saber que debía hacer para heredad la vida eterna, a lo que Jesús le respondió que guardara los mandamientos.

Este es un punto muy importante, sabemos cómo cristianos que la salvación es por gracia y no por obras, nada de lo que hagamos nos hará merecedores de la salvación pues es un regalo de Dios, sin embargo el mismo Jesús indico que es necesario guardar los mandamientos (Mateo 19:17). Lo que nos debe motivar a cumplir la ley de Dios es el amor y la relación que tenemos con Él, está ley (Éxodo 20:1-17) más que una restricción o una imposición es un guía que nos muestra que es lo que está mal, lo que debemos hacer y lo que no, por medio de ella es que podemos obtener armonía y felicidad.

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Este joven había asegurado cumplir los mandamientos desde su juventud pero la decisión que tomó luego de la respuesta de Jesús mostraba que no era cierto. Vender sus bienes y darlo a los pobres era mucho para él, quizás hubiera podía hacer otra cosa pero eso no. Su corazón estaba puesto en las riquezas más que en Dios por lo que se fue triste. Qué lamentable es cuando hombres y mujeres rechazan a Dios por las cosas efímeras y pasajeras de este mundo. Lo mejor que podemos obtener en este mundo es una miseria comparado con las maravillas que Dios nos ofrece y la vida eterna. Este joven que tenía mucho que dar no dio nada.

Ananías y Safira (Hechos 5:1-11).

Estos dos personajes eran una pareja de la iglesia primitiva y estaban en el momento en que la iglesia era unida y se ayudaban entre sí. Sus deseos mostraban que tenían corazones dadivosos, ya que decidieron vender una propiedad para entregarlo a los apóstoles para la causa de Dios. Sin embargo luego de vender la propiedad sustrajeron dinero de la venta y se propusieron decir que les habían pagado un monto inferior al que realmente recibieron.

La palabra de Dios no detalla si esa acción fue premeditada o si se les presento luego de vender la propiedad. Quizás pensaron que era mucho y que debían quedarse con algo. Lo cierto es que ellos ya habían decidido dar esa ofrenda, estaban dando esa donación no por obligación ni por imposición, ¿porque entonces estaban ahora queriendo engañar a los apóstoles y a los demás? El problema se agudiza más cuando nos damos cuenta que no estaban actuando así contra los hombres sino contra el Espíritu Santo y contra Dios que es quien dirige la iglesia. Su pecado los condenó a muerte, primero Ananías y luego Safira.

No pretendo decir con esto que el que no venda su casa y lleve el dinero a la iglesia va a morir, solo que si realmente te nace hacer eso, lo hagas de corazón y de forma sincera, a Dios no lo podemos engañar. Es mejor no ofrecer ni dar nada a decir que se dará pero de forma deshonesta, con engaños y a medias. Si prometemos dar algo a Dios o a cualquier persona debemos cumplirlo como lo prometimos, es mejor no hacer promesas si no estamos comprometidos a cumplir.

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La viuda de las dos monedas (Marcos 12:41-44, Lucas 21:1-4).

Esta es una de las lecciones más impactantes que podemos encontrar en la biblia. Si hay alguien a quien podríamos excusar de no dar ofrenda, es a esa viuda que solo tenía dos moneditas. Su contribución era algo insignificante a los ojos de los hombres pero para Dios fue de más valor que cualquier otra ofrenda. Era todo el sustento que tenía y lo dio sin vacilar y de forma sigilosa para no llamar la atención de nadie. Que irónico que entre los tres casos que estudiamos la que menos tenia para dar fue la que dio más y la que tuvo más valor delante del Señor.

Dios desea que nos entreguemos a Él por completo y sin reservas. Todo lo que hay en el universo y en el mundo, todo lo creado le pertenece a Dios. Ni siquiera nosotros mismos somos dueños de nuestro cuerpo ni de la vida, todo se lo debemos a Él, es por eso que no debemos tener reservas hacia Dios. Aquel que tiene a Dios en su vida lo tiene todo.

Cómo seguidores de Jesucristo debemos ser ejemplo al mundo, no debe ser para nosotros una carga el ayudar y dar a los demás, debemos ser de bendición a otros, así como Dios nos da, al dar recibiremos muchísimo más. Como verdaderos cristianos no deberíamos tener problemas tampoco con devolverle a Dios lo que le corresponde, los diezmos y ofrendas, al darlo estamos aceptando a Dios como nuestro Señor y demostramos que confiamos en Él. Eso también nos ayuda a ser más desprendidos de las cosas de este mundo y a depender más de nuestro Dios.

CONCLUSIÓN

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El Señor desea que seamos felices y que nos amemos los unos a los otros, por eso nos da sus bendiciones para que también nosotros las demos a los demás. También desea que demostremos nuestra lealtad devolviendo sus diezmos y ofrendas y entregando nuestra vida entera a Él.

LLAMADO

¿Puedes ver las bendiciones de Dios en tu vida? Dios es nuestro mayor ejemplo de dadivosidad, el dio a su hijo para que pagara nuestra deuda de muerte, entregó su vida por nosotros pecadores. Te invito a que desde ya puedas aplicar la dadivosidad en tu vida, que seas bendición para otros y así recibas tú también la bendición de dar.

Redactado por: Samuel García

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Acerca de Samuel García

Nacido en el evangelio, hijo de madre soltera, soy el mayor de tres hermanos. Líder juvenil en mi iglesia, me gusta predicar, me encanta la música cristiana, por lo cual pertenezco a un grupo musical. Estoy felizmente casado con una esposa maravillosa. Soy profesional (Ing. Civil). Actualmente vivo en Caracas, Venezuela. Con disposición de seguir la voluntad y la dirección de Dios, soy bendecido por Él grandemente.

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