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El empleado del mes

Bosquejos Biblicos

Base Bíblica: Tito 2:9-10

Introducción

En distintas empresas y organizaciones, se suele reconocer de forma mensual a aquellos trabajadores cuyo rendimiento ha sido superlativo, destacándose muy por encima de su compañeros de trabajo, razón por la cual se hacen acreedores del título de “Empleado del mes”.

Esta distinción puede venir acompañada de un premio en metálico, de un reconocimiento público por parte de las autoridades de la empresa, o de cualquier otro beneficio que sus superiores consideren pertinente.

Generalmente, se otorga esta distinción como una forma de incentivar a todo el personal a esforzarse más, a ponerle más empeño y dedicación a sus tareas, para que la empresa u organización pueda verse beneficiada debido al buen desempeño de todos sus trabajadores.

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Otra razón por la cual se realiza esta distinción es porque generalmente, las personas no tienen una buena perspectiva de su empleo. En la sociedad donde vivimos, las características comunes de los empleados es tener una mala actitud cada lunes, querer salir antes de la hora estipulada todos los días,  y si es posible buscar la forma de ausentarse los viernes.

Nosotros como hijos de Dios, tenemos otro llamado. Es por eso que este bosquejo bíblico se titula “El empleado del mes”, está basado en Tito 2:9-10, y tiene el objetivo de explicar cinco consejos que pueden hacernos mejores trabajadores.

Desarrollo

En la carta del apóstol Pablo a Tito, se explica como servir mejor a los amos. Aunque es cierto que la relación amo-siervo ya no está en vigencia como antes, podemos utilizar estos principios para aplicarlos en una relación más contemporánea y vigente, como la de empleado-empleador; para así poder destacar como los mejores empleados de la empresa u organización de la cual formamos parte.

Si en realidad queremos destacar en nuestros puestos de trabajo, sería sabio poner en práctica los siguientes cinco consejos.

1. Sujetarnos a los superiores

Si hay algo que nos cuesta como seres humanos es sujetarnos. Nos cuesta sujetarnos a nuestros padres, a nuestros profesores, a las autoridades, e incluso nos cuesta sujetarnos a Dios que sabe qué es lo mejor para nosotros.

La biblia nos enseña a someternos a todas las autoridades porque todas fueron puestas por Dios (Romanos 13:1). Si estamos trabajando  en una empresa donde exista una organización jerárquica, lo normal es que haya personas que estén en autoridad sobre nosotros, a las cuales debemos rendirle cuentas.

Lamentablemente, no entendemos, o no queremos entender el asunto de la jerarquía, y queremos hacer lo que queramos, de la forma en que queramos.

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Si trabajamos en una organización o empresa de este tipo, y aceptamos el empleo, debemos cumplir con lo que nos corresponde, y parte de ello involucra el rendir cuentas a la persona que está por encima de nosotros.

2. Agradar a nuestros superiores

Si estamos en un empleo, lo mejor que puede pasarnos es llevarnos bien con la persona que está por encima de nuestro nivel jerárquico.

Es común en este tipo de empresas, que se desarrolle una imagen negativa de nuestro superior inmediato. Quizás por envidia, por celos, o por cualquier otra razón errada, pareciera que lo normal es tener una relación de fricción e incomodidad con los superiores.

La biblia nos recomienda a agradar a nuestros superiores, es decir, somos nosotros los que debemos hacer lo necesario para que nuestros superiores se sientan agradados con nuestro rendimiento laboral. 

Sería sabio de nuestra parte, tomarnos tiempo y esfuerzo en conocer a nuestros superiores inmediatos para saber qué les gusta de nuestro trabajo, conocer que no les agrada, y actuar en base a ello.

3. No ser respondones

Cuando no entendemos los niveles de jerarquía, o cuando no sabemos distinguir entre la relación personal y la relación laboral, corremos el riesgo de mostrarnos de forma irrespetuosa hacia nuestras autoridades.

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Muchas veces no es lo que decimos, sino la forma en que lo decimos lo cual puede considerarse como una falta de respeto.

Aunque es cierto que nuestros superiores pueden estar errados en algunas ocasiones, nosotros podemos comunicarle de forma respetuosa lo que debamos, siempre teniendo en cuenta que por alguna razón ellos son nuestros superiores.

Quizás nuestros superiores estén alterados por alguna situación, y no se dirigen hacia nosotros de la mejor manera; es ahí donde debemos recordar que la blanda respuesta quita la ira (Proverbios 15:1).

4. No defraudar nuestros superiores

Fuimos contratados para realizar ciertas tareas, cumplir con diversas asignaciones, y alcanzar distintos objetivos; el no hacerlo, es de por si una razón por la cual nuestros superiores puedan sentirse defraudados.

Quizás nuestras actitudes también podrían defraudar a nuestros superiores. El ser mal agradecidos, el no ser atentos, el ser impuntuales al momento de entregar nuestras asignaciones o llegar a nuestros puestos de trabajo.

Hay muchas formas de defraudar a nuestros superiores. El asunto es saber cuales son esas formas, y evitarlas para que ellos se sientan satisfechos con nuestro trabajo.

5. Ser fieles

El último punto de este bosquejo bíblico es el ser fieles a nuestras autoridades, a nuestros jefes, a nuestra empresa.

Lamentablemente, la fidelidad escasea cuando hablamos del ámbito laboral. Anteriormente, una persona podía durar años trabajando para una empresa, al punto de considerar a sus compañeros de trabajo como si fuesen familia.

Hoy en día, nuestra fidelidad y lealtad pareciera depender de quien pueda brindar la mejor remuneración. El apóstol Pablo le decía a Tito que enseñara a la iglesia a ser fieles a sus amos, por tal razón nosotros podemos enseñar a la iglesia a ser fieles a sus empleadores.

Aunque Dios puede proveernos un trabajo con una mejor remuneración por nuestros servicios, hay formas correctas para abandonar nuestros empleos, e ir por aquello a donde Dios nos manda.

Mientras estemos trabajando para alguien, seamos fieles. Entendamos que Dios es el que colocó a esa persona para darnos la oportunidad de suplir las necesidades de nuestra familia a través de un empleo. Lo menos que podemos hacer, es ser fieles.

Conclusión

Para concluir este bosquejo bíblico, quisiera usar las últimas palabras del apóstol Pablo en la base bíblica de este mensaje. Cuando dijo “para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” Esto explica que necesitamos destacar en nuestros puestos de trabajo, con el fin de se pueda hablar bien de nuestras creencias cristianas.

Los hijos de Dios debemos ser los mejores empleados que una empresa pueda contratar. Para ello debemos sujetarnos a nuestras autoridades. Debemos hacer lo necesario para agradarles en todo lo que podamos. No defraudándoles ni tratarlos de forma irrespetuosa. Siendo fieles al dar lo mejor de nosotros mientras formemos parte de esa empresa.

Recordemos que todo debemos hacerlo como para el Señor, y no para los hombres. Si pensamos en esto todos los días, seguramente que tarde o temprano, seremos nombrado “Empleado del mes.” Y si no, nuestro Padre Celestial estará alegre con nuestro desempeño. Eso es mucho mejor que cualquier distinción en este mundo.

Redactado por: Roger Rosales para Prédicas Cristianas.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Pastor Jose R. Hernandez

Educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández es el fundador y pastor de la iglesia El Nuevo Pacto, localizada en el 50 W 29 Street, Hialeah, Florida. Tel. (305) 885-6534

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