Andando con una visión iluminada

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Biblicos… Texto de la predicación: Mateo 6:22-23

Introducción

Los ojos son una guía para el ser humano. Los ojos nos ayudan a ver hacia dónde nos dirigimos. Nos ayudan a estar pendientes de no tropezar con algún obstáculo, o a no caer en un hoyo. Los ojos también nos ayudan a evaluar y examinar.

Con nuestra vista, podemos deliberar cuál es mejor camino para tomar; podemos anticipar un mal, y evitarlo; si un alimento tiene mal aspecto, nuestra vista nos advierte que no es bueno para nuestra salud, tomarlo.

Si los ojos naturales son importantes, ¿se imaginan la importancia que tienen los ojos espirituales? Así como un ciego está expuesto a muchos peligros, porque no sabe por dónde va y hacia dónde se dirige, entonces, si nuestros ojos espirituales están nublados, estos nos harán divagar por caminos tenebrosos y oscuros, y las consecuencias que tendría sobre nuestras almas sería catastrófico. En este sermón, veremos la importancia de tener una visión clara e iluminada.

I. Nuestra visión ¿Luz u oscuridad?

A. Poniéndonos en contexto

Nuestro Señor ya nos ha hablado sobre nuestro corazón, cuando dijo: “donde este nuestro corazón estará también nuestro tesoro”. Anteriormente, nos ha advertido sobre colocar tesoros en esta tierra perecedera, llamándonos así a colocar todo nuestro corazón en las cosas celestiales donde esta nuestro Señor a la diestra del Padre. El centro de ese pasaje son los deseos, y la codicia.

Ahora en esta ocasión toca un tópico igual de importante, pero desde un ángulo distinto, es como el otro lado de la moneda o una cara distinta de un hermoso diamante. Nos sigue hablando del centro de nuestra vida, nos habla en cierta forma del primer mandamiento llamándonos a que solamente él sea nuestro único Dios, y del décimo: “no codicies”.

B. ¿Qué significa que el ojo es la lámpara del cuerpo?

La primera parte del versículo 23 nos dice “el ojo es la lámpara del cuerpo”. Obviamente, esto no es cátedra de anatomía, ni de oftalmología. El Señor nos está tratando de explicar un asunto espiritual, pero para esto toma una serie de figuras de entendimiento común para la época.

Una lámpara es un objeto, cuya utilidad radicaba en transportar la luz de un lugar a otro, principalmente se utilizaba para iluminar lugares carentes de luz natural. En el inventario del templo del Antiguo Testamento también estaban incluidas lámparas.

Para que los sacerdotes pudieran cumplir con sus labores. Pero el Señor nos dice que la lámpara del cuerpo es el ojo, entendemos entonces que el ojo es el portador de luz (no que el ojo sea la luz, sino que es el portador de luz). El ojo es el único órgano humano que puede percibir la luz de forma que para el cuerpo este es “la lámpara”.

C. La aplicación de la metáfora

Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz” (vers. 22). Ahora, así como una buena lampara es una buena guía, y hace que todos disfrutemos de los beneficios de la luz, una visión espiritual que es clara también tiene beneficios para nosotros.

La visión en este último sentido significa no tan solamente la forma como interpretamos las cosas, como las vemos y apreciamos sino también el propósito con el cual nos dirigimos.

Jesús dice que si nuestro ojo “es bueno”, como la traduce la Reina Valera 1960. Otra traducción podría ser “sano”. Esa palabra significa en cierto sentido sin doble propósito, no dividido o sencillo de motivación. Cuando el Señor nos dice que, si nuestro ojo es bueno, quiere decir que, si nuestra visión no está dividida, si nuestro corazón tiene un solo tesoro o si nuestra vida tiene un solo Señor, entonces todo nuestro ser podrá disfrutar de ello.

El punto del Señor está en lo que deseamos, anhelamos y buscamos con el corazón. El punto del Señor es que lo único que debemos anhelar es vivir bajo el evangelio.

D. Corazón y vida, vida y corazón

Ahora, el punto del Señor es que nuestra visión es afectada por lo que buscamos, y la visión afecta nuestro corazón. Es recíproco. Si en nuestro corazón buscamos la luz, la lampara, nuestra guía reflejara esa luz. Y nos guiará por el camino de Dios. Y al guiarnos por el camino de Dios, todo nuestro ser disfrutará de la luz.

Pero si en nuestro corazón hay tinieblas, los ojos reflejarán la luz tenue, o la oscuridad absoluta que existe en nosotros. Si no hay fuego en el corazón, la lámpara no tendrá luz, y nos llevará por la oscuridad.

Acerca de Pastor Jose R. Hernandez

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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