Imitadores de Dios

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos Bíblicos Predica de Hoy: Imitadores de Dios

Bosquejos Bíblicos Lectura Bíblica: Efesios 4:31; 5:2 

Introducción

Los hijos imitan a sus padres. Los padres son el modelo de todo niño. Ellos aprenden hablar como sus padres, usan sus mismas expresiones, comen como ellos, toman los mismos modales que ellos. Heredan las mismas tradiciones de sus padres. E incluso, imitan buenas y malas conductas.

Bueno, nuestro texto dice que debemos ser imitadores de Dios, como hijos amados. La forma de actuar del Padre es nuestro modelo y patrón para nosotros vivir. Lo que agrada a Dios, debe agradarnos a nosotros. Lo que Dios aborrece, debemos aborrecerlo. Lo que Dios piensa debemos pensarlo. Y lo que Dios hace, debemos hacerlo también.

Todo hijo imita a su padre, y como hijos de Dios, no somos la excepción. Y este texto bíblico no explica, cómo ser imitadores de Dios. En bosquejos de sermones, aprenderemos hoy cómo demostrar en nuestra vida que Dios es nuestro Padre.

 

Muchos podrán preguntarse por qué nuestro bosquejo bíblico abarca tanto el capítulo 4 como el 5. La razón es que los versículos y capítulos fueron un agregado posterior de los copistas y traductores. Pero en al momento de ser escrito, todos los libros de la Biblia eran un mensaje corrido, sin tener versículos o capítulos.

De este modo, la división que vemos en la carta a los Efesios no estaba originalmente en el texto. De hecho, las cartas del Nuevo Testamento debían ser leídas de manera corrida a todas las congregaciones.

Y el versículo 1 del capítulo 5 es una continuación de la última idea del capítulo 4. El texto dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” (5:1). Ese “pues” es una conclusión, o una inferencia de lo anterior. Es una aplicación de lo que Pablo acaba de decir. De esta manera, en lo que Pablo ha venido hablando nos está enseñando cómo ser imitadores de Dios.

II. Quitando todo lo malo de nosotros.

A. Quitando lo malo contra nuestro prójimo.

En 4:31, Pablo ha dicho que debemos quitar de nosotros todo enojo, ira, gritería, etc. Todos estos malos deseos tienen un patrón común. Y es que se refieren a todas aquellas cosas que dañen a nuestro a prójimo.

Esa lista que Pablo menciona allí no abarca todos los malos deseos. Ciertamente, abarca los primordiales que dominan al ser humano. Pero la idea es que debemos quitar de nosotros todo lo que dañe a nuestro prójimo.

De hecho, de eso ha venido hablando en todo el contexto. En el versículo 25, ha dicho que hablemos verdad con nuestro prójimo. El versículo 26 dice que podemos airarnos, pero no permitir que nuestra nos lleve a pecar. Y Pablo va más allá diciendo, que el antiguo ladrón no vuelva a robar nunca más. Antes bien, debe trabajar duro para ayudar a los que tienen necesidad. Esa es la forma como somos imitadores de Dios. Amando a nuestro a prójimo.

B. ¿Cuáles son esas cosas malas?

Ahora, prestemos atención a las varias acciones que menciona Pablo aquí.

Amargura. La amargura es un tipo de ira, pero más profunda. Es una ira que ha echado raíces en el corazón, quita la paz, y produce una gran insatisfacción, y concibe el rencor.

Enojo e Ira. El enojo y la ira se refieren al sentimiento de molestia. Una persona que vive enojada y molesta, no se comporta como Dios.

Gritería. Debemos dejar de gritar, y comenzar a hablar suavemente a los demás.

Maledicencia. No debemos ser groseros, ni insultar nuestras palabras a otros.

Toda malicia. Todo mal deseo de hacer mal, o de añadir malas intenciones a otros, es malicia.

III. Andando en amor.

A. Andar en amor como Dios ama.

Y es que esta es la manera en cómo Dios actúa. Dios es amor. La Escritura nos muestra que todo lo que Dios hace es por amor. Dios hizo su creación por amor. Dios preserva al ser humano, a pesar del pecado, por amor. Dios salva al pecador por amor.

Es más, Dios castiga la injusticia, y condenará a muchos por amor. Porque Dios ama su propia santidad y justicia. Su ira es una demostración del celo por lo que Dios ama. Si alguien asesina a un inocente, y se ese inocente es nuestro hijo, nosotros pediremos castigo para el malhechor. Queremos justicia, por amor a nuestro hijo.

De esta manera, somos imitadores de Dios, cuando amamos a otros. El amor es la demostración de que somos hijos de Dios. El Diablo es un asesino. Y los malos deseos provienen de Él. El rencor, la malicia, y la gritería son frutos de la influencia del diablo. Mientras que el perdón, la bondad, y la sinceridad del amor a Dios.

Por eso el texto es claro en que debemos ser buenos, compasivos y perdonarnos unos a otros, como Cristo nos perdonó a nosotros (vers. 32).

B. Amando como Jesucristo.

Y aquí pasamos a un punto importante. El apóstol Pablo coloca a Jesucristo como nuestro ejemplo de amor. Si queremos amar y ser imitadores de Dios, tenemos que amar como Jesucristo lo hizo.

El amor de Cristo es tan grande por nosotros que fue un amor sacrificial. No fue un amor de palabras. No fue un amor de emociones o sentimientos. Fue un amor comprometido hasta la muerte, que se entregó completamente por nosotros. Cristo nos amó, y por eso se entregó por nosotros (5:2).

Y su sacrificio fue agradable ante Dios. Esa muestra de amor que Jesús hizo por nosotros fue agradable, grato, bueno y aceptado por Dios. Lo cual nos enseña que si amamos como Cristo lo hizo estaremos agradando a Dios.

Dios no aborrece cuando dejamos pasar algunos pecados, por amor a otros. Dios valora cuando sacrificamos propiedades para ayudar a los necesitados. Dios no nos ve como insensatos, sino como sabios, cuando perdemos un trabajo para preservar nuestro matrimonio. El amor sacrificial es grato y agradable a Dios.

Conclusión

Entonces, aprendemos que como hijos de Dios debemos amar como Dios amó, debemos amar como Cristo nos amó. Haciendo así, seremos verdaderos imitadores de Dios, como hijos amados.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca José R. Hernández

José R. Hernández
Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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