Tengamos fe en la resurrección

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Biblicos Texto Biblico: Marcos 12:18-27

Introducción

La resurrección de los muertos es una verdad de fe que es discutida por muchos. Nosotros los cristianos creemos en ella porque está fundamentada en las Escrituras y porque es la verdad de fe que fundamenta todas las demás. Tenemos que alimentarnos diariamente de las Escrituras, para que ellas fortalezcan nuestra confianza en la promesa del Padre de compartir junto a Él el cielo nuevo y la tierra nueva que nos tiene preparadas.

I. Pongamos nuestra fe en las Escrituras (verss. 18-24)

a. Los saduceos se acercan a Cristo para plantearle un dilema, intentando tenderle una trampa para que se contradiga. Pero los que terminan demostrando su ignorancia son ellos, que se consideran maestros de la ley. El Señor les muestra que la fe en la resurrección de los muertos no es algo inventado por los hombres, sino que está presente en la Sagrada Escritura. Por esto, en ella debemos cimentar nuestra fe, no permitiendo que nadie nos haga dudar de esto que es fundamental (vers. 24).

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b. La verdad de la resurrección de los muertos se fundamenta en la verdad de la resurrección de Cristo. Sin esta certeza, no tiene sentido la fe cristiana. Porque con la resurrección, Jesús mostró que no era un hombre solamente, sino que era Dios. Por esto tiene el poder de limpiarnos del pecado. Es el principal anuncio del Evangelio, que Cristo resucitó de entre los muertos y subió a los cielos, dejándonos abierto el camino hacia la casa del Padre (Hechos 4:33).

c. Que Cristo haya resucitado y las numerosas veces que nos anuncia que resucitaremos con Él son el fundamento de nuestra fe. Estamos llamados a vivir nuestra vida unidos a Jesús, para estar con Él en el cielo y luego del día de la resurrección participar eternamente de un cielo nuevo y una tierra nueva. Si imitamos a Jesús en esta existencia mortal, siguiendo sus enseñanzas y teniendo fe en la resurrección, no temeremos más a la muerte. Porque nuestra vocación no es al sepulcro, sino a compartir la gloria de Dios que aguarda a los que viven en su gracia (1 Tesalonicenses 4:14).

d. Como apóstoles de Cristo, debemos anunciar esta buena nueva a todos los hermanos, para que la mayor cantidad posible alcance la salvación. Esto es el núcleo de la fe que tenemos que llevar al mundo entero, para dar esperanza a los que sólo esperan algo de este mundo que es pasajero. Debemos predicar el Evangelio de Cristo y anunciar que la muerte no es el fin último del hombre. De lo contrario, muchos perecerán sin haber conocido la esperanza que da Jesús a los creyentes (1 Corintios 15:3-4).

II. Dios es un dios de vivos, no de muertos (Marcos 12:25-27)

a. Cada día debemos hacer crecer nuestra fe en la resurrección de la carne. Es tan central esta verdad, que sin ella se derrumba todo lo que afirmamos de Cristo. Unido a esta verdad, está la que afirma que resucitaremos también nosotros, para una nueva creación (1 Corintios 15:12-14).

b. Cuando llegue el día del juicio, se levantarán los muertos de las tumbas, para ser juzgados junto con los vivos. Ese día todos seremos juzgados y será transformada nuestra carne corruptible. Algunos resucitarán para la salvación y otros para la condenación. Será entonces el día en que unos pasarán a gozar del banquete y otros echados fuera de la sala nupcial.

c. Si Cristo no hubiera descendido de los cielos estaríamos aún sujetos a la muerte. Porque por el pecado, quedamos ligados a la corrupción y a la esclavitud de una naturaleza herida. Pero el Padre, luego de la caída, nos anunció un salvador. Y nos brindó algo mayor a lo que habíamos perdido, nos brindó la promesa de una vida incorruptible junto a Él, no ya como creaturas, sino como hijos muy amados (1 Corintios 15:21).

Conclusión

Cuando los saduceos le tienden una trampa a Cristo para engañarle con sus argumentos, Él aprovecha para afirmar la fe en la resurrección.

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Esta verdad divina es algo central en nuestra vida, y el pilar de toda nuestra fe. Porque sin ella, estaríamos aún en el pecado, condenados a la muerte eterna. Que la resurrección de los muertos existe, está fundamentado en las Escrituras, y en ellas debemos fortalecer nuestra fe (Romanos 6:5-6).

La fe en Jesucristo y su palabra nos deben dar el consuelo que buscamos ante la muerte. Si creemos en Él y seguimos sus enseñanzas, tenemos que tener la certeza de que resucitaremos con Él para alabar al Padre eternamente (Juan 11:25-26).

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Julio Torres

Nacido en hogar cristiano, me gusta estudiar la biblia y predicar el evangelio de Jesucristo.

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