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Los Milagros de Dios

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Tema: Los Milagros de Dios¿Esperarlos de brazos cruzados o hay algo que yo pueda hacer?

Texto Bíblico: Marcos 6:30–44

Introducción:

Todos nosotros tenemos necesidades en la vida. Unas son más trascendentales que otras, pero todas necesidades al fin.

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La Biblia relata historias que muestran cómo Jesús hacía muchos milagros. Sabemos que es Él quien tiene todo el poder para hacer cosas imposibles pero, ¿quiere decir esto que debemos quedarnos quietos hasta que Él haga todo?

En estos estudios bíblicos vamos a examinar algunos pasajes y veremos algunas particularidades que éstos tienen en común.

I. Alimentación de 5 mil personas.

De nuestro relato inicial vamos a resaltar un par de cosas a tener en cuenta y que tuvieron mucho que ver con el milagro.

A. La caña y el horno.

El pasaje cuenta que Jesús preguntó qué había, y la respuesta fue cinco panes y dos peces. ¿Qué implica esto? Que alguien tuvo que ir con una caña a pescar para poder tener dos peces, y también que alguien tuvo que hornear estos panes que habían. Por tanto, Jesús no hizo todo aunque hubiera podido, sino que contó con la intervención humana.

B. Sació el hambre y sobró. Mateo 6: 42-43.

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De este milagro que hizo Jesús, todos fueron saciados y cuenta la historia que sobraron 12 canastas llenas.

II. Sanidad de un paralítico. Marcos 2: 1-12.

Esta historia menciona las dificultades que rodean a una persona que no puede valerse por sí misma. Cuenta la Biblia que unos hombres oyeron que Jesús había venido a su pueblo y quisieron llevarle a un paralítico para que fuese sanado.

A. Levantarse, cargar, caminar, subir, descubrir y estar frente a Jesús.

Estos hombres tuvieron que hacer todo esto para lograr ‘entrevistarse’ con Jesús. Indiscutiblemente Jesús sabía que había un paralítico en aquel lugar, pero fueron ellos los que se dirigieron al lugar donde estaba Jesús. Los obstáculos fueron muchos: bastante gente, poco espacio, un hombre que llevaban en brazos… Sin embargo, estos hombres no se detuvieron sino que encontraron la forma de estar frente a Jesús.

B. Jesús sanó al hombre. Versos 11 y 12.

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Luego de todo lo que estos hombres hicieron, solo quedaba que Jesús obrara lo imposible y lo hizo: sanó al paralítico.

III. La mujer con flujo de sangre. Marcos 5: 25-34.

A. Doce años de enfermedad, médicos y no sanidad.

Los versículos 25 y 26 relatan que esta mujer llevaba doce años con esta enfermedad, y después de gastar todo lo que tenía aún seguía padeciéndola.

B. El esfuerzo de la mujer para llegar hasta Jesús

Relata también la historia que esta mujer oyó hablar de Jesús y ella misma se acercó a él por entre la multitud. ¿Puede imaginarse usted el tremendo esfuerzo que tuvo que hacer esta mujer para lograr esto? ¡12 años de pérdida constante de sangre la debieron haber tenido casi sin fuerzas! Y aún más, ¡pasar en medio de miles de personas hasta llegar a Jesús!

C. La mujer fue sana de aquel azote

Jesús, que es compasivo y lleno de amor, ve el impresionante acto de fe de esta mujer quien creía que bastaba con tocar el manto del maestro para ser sana, y hace el milagro que 12 años de consultas y medicinas no pudieron hacer: la sanidad.

Conclusión:

Estimado lector, estas tres historias que vimos en nuestro estudio bíblico tienen algo en común: el ser humano hizo hasta donde humanamente fue posible. Nadie puede alimentar a cinco mil personas con cinco panes y dos peces, ningún amigo puede levantar a un paralítico por más que lo estime, y ninguna persona puede sanarse a sí misma de sus enfermedades; solo Dios puede hacerlo, pero es necesario que cada quien aporte el 1%, lo que está a su alcance.

Estos son actos de fe. No se debe esperar a que Dios haga absolutamente todo. Él puede hacerlo y no necesita de nuestra ayuda, pero debemos movernos para mostrar nuestra fe y hacer lo humanamente posible y dejarle a Dios lo imposible.

Acerca de Abraham Elías Neder

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