Humildad y dominio propio

Bosquejos Biblicos

Introducción

Nuestro Señor Jesucristo fue un claro ejemplo del Fruto del Espíritu. En los evangelios podemos comprobar como los elementos la humildad estaban presentes en todo momento durante su ministerio aquí en la tierra.

Continuamos con el estudio del Fruto del Espíritu. Hoy veremos humildad y Dominio Propio, que son los dos últimos componentes descritos por el Apóstol Pablo en la carta a los creyentes de Galacia.

HUMILDAD

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad…” Gálatas 5:22 (NVI)

Humildad es la palabra griega “praútes” que traduce: dulzura, mansedumbre, apacibilidad, y se puede describir como la capacidad de ser “gentil” aunque se tenga el poder o la posición prominente; es una acción voluntaria de hacerse manso. Es seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, quien “se humilló a sí mismo” siendo Dios, para nuestra salvación. (Lea: Filipenses 2:5-11)

Es entonces, una cualidad interna (espiritual) que mueve a una persona a colocarse a sí misma en una posición de no buscar, ni pedir merecimiento o reconocimiento aunque le correspondan; renuncia voluntariamente a estos derechos por amor.

Aplicación personal:

El deseo de protagonismo, de reconocimiento y de ser exaltado hacen que muchas personas vivan amargados y no cumplan el propósito que Dios tiene para sus vidas. Saber ser humildes es “reconocer que hay un ser mayor que tu, a quien acudimos para que nos ayude”, aprender a depender de Dios para todo.

Es también tener compasión y paciencia por los demás, para no sentir que es más que los demás solo porque tiene un carrera profesional, éxito, mucho dinero, o tiene un cargo con poder sobre los demás.

  • El principio del fracaso de una persona es el de creer que es más que los demás.
  • Pídele a Dios que te ayude a ser una persona humilde siempre.

DOMINIO PROPIO

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad, dominio propio, No hay ley que condene estas cosasGálatas 5:22 (NVI)

Dominio Propio es la palabra griega “enkráteia”, que se traduce como Templanza, dominio propio, auto control.

Es un control personal que llega al ser de lo más profundo de su interior, que es mas fuerte que la capacidad personal de dominarse a si mismos

Es entonces un control personal que solo el poder del Espíritu Santo puede manifestar en las personas. Una virtud que le permite al ser el control de las pasiones y el alejamiento del pecado.

Aplicación personal:

El fruto del Espíritu empieza con el amor y cierra con el Dominio Propio. Es un solo paquete que incluye todos los nueve elementos virtuosos presentados en los anteriores artículos.

Solo después de empezar con el amor se puede llegar a tener dominio propio. El amor todo lo puede, (lectura recomendada – 1 Corintios 13:1-13).

El pecado se arraiga como la maleza al cultivo sano, esta tan unido a la planta que muchas veces se confunde y esta tan camuflado que parece parte de la planta. Si quiere quitar estas “malezas de su vida”, que están tan aferradas a su vida, debe pedirle a Dios que le llene de Dominio Propio, debe pedirlo todos los días, en fe, hasta que finalmente pueda ver el triunfo, le garantizo que llegará. ¿Qué áreas de su vida están fuera de control?, ¿Qué es aquello que quisiera dejar y no ha podido?.

© Juan Quintero. Todos los derechos reservados.

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