Bosquejos Biblicos
¿AMEDRENTADO?, DIOS TE RECUERDA...
TEXTO BIBLICO: GÉNESIS 34:30-31; 35:1-13
1. INTRODUCCION:
Han pasado los años, los afanes, lo cotidiano, la rutina… La falta de constancia hizo que la palabra aprendida fuera olvidada con el transcurrir del tiempo. Hoy se instala el desasosiego, el miedo, la turbación y el temor, consecuencia de haber actuado sin discernimiento, con imprudencia. Ocasionando situaciones desfavorables, que conducen incluso a poner en riesgo la propia vida —perderla no está, en realidad, muy lejana—.
Estos pensamientos, acompañados de emociones negativas, han inundado la mente hasta el punto de inhibir toda motivación para actuar. Entonces, desgastada la voluntad, se busca refugio en la pasividad. «Es que el león está afuera», piensa uno.
¿Por qué es que se llega a este punto?, ¿qué es lo que permite derribar esta cadena, el temor, que incita a la parálisis? ¿Cuál el medio por el que uno puede obtener la actitud correcta para poder llevar la vida plena al que Dios nos ha llamado?
2. DIOS TE RECUERDA A ESTAR EN CONSTANTE COMUNIÓN (34:30-31)
2.1 RECORDAR SU PALABRA (34:30)
El creyente que ha dejado de estudiar la palabra de Dios, de permanecer en el fundamento que una vez le fue dado a conocer por pura gracia.
Al descuidar la palabra de Dios, al no persistir alimentando con ella su vida, la primera reacción que tiene ante circunstancias de peligro que le ocasionan una gran ansiedad, es la de sumirse en el temor. Considera que está solo, que sus recursos son escasos, que sus contrarios son muchos y más fuertes. Es apresado entonces por la ansiedad.
2.2 ACTUAR CON PRUDENCIA (34:31)
Esta es la realidad, consecuencia para el cristiano que no ha persistido en la diligente y necesaria acción de escudriñar las escrituras. No estudiarlas y guardarlas hace que no tenga buen testimonio para con los suyos; a su vez, él o sus más allegados actuarán con insensatez en el afán de buscar solución y justicia a los problemas que se les presente.
3. DIOS TE RECUERDA SU PALABRA (35:1)
Hoy, como ayer, aquel cuya esencia es el amor, Jehová, el que custodia todos los pormenores de nuestra vida, acude en auxilio de su hijo por adopción.
En su soberanía el Padre toma la iniciativa y ordena actuar, «… levántate y sube…». Recordando al creyente la circunstancia que lo llevó a clamar el nombre de Dios, cuando jehová se dio a conocer en su vida, incorporándolo en la familia celestial y sellándole con el Espíritu Santo, el tiempo en que implantó su palabra, su ley, sus principios, sus promesas…
4. DIOS TE RECUERDA A CUMPLIR TU MINISTERIO (35:2-4)
4.1 CON EL EVANGELISMO (35:2)
Es una respuesta correcta a la Palabra, al mensaje bíblico, el hecho de que el creyente, con nuevas fuerzas y con denuedo, certeza y convicción, renueve su vida y asuma el papel de líder que le corresponde con los suyos y los guíe al reencuentro con su Dios.
4.2 CON LA FAMILIA (35:3)
Convocando a la confesión de pecados individuales, al cambio de rumbo de la vida, a asumir una nueva perspectiva. Con la misión de hacer el llamado a la santidad.
4.3 CON LA PALABRA (35:4)
Llamar a la acción, que los suyos oigan de sus labios los estatutos, principios y promesas del Altísimo, que testifique lo que Jehová de los ejércitos hizo en su vida y de cómo lo libró de sus angustias. Que las circunstancias por las que atraviesa tienen un puerto seguro.
Es momento de recordar que él es el que dijo, «…clama a mí y yo responderé…». Que el cristiano, el día en que tema, recuerda confiar en su consolador, encomiende a él su camino seguro en la promesa de que el actuará a favor de la generación que tenga viva la palabra de verdad. Misma que le recuerda no temer, ya que el omnisciente Señor está a su lado, tomándole de su mano derecha.
4.4 CON LA CONSOLIDACIÓN DEL RECORDADO POR DIOS (35:5a)
El cristiano, con plena convicción y, sobre todo, guía del Espíritu Santo, promueve el cambio de actitud, la respuesta correcta ante Dios, despojarse de todo aquello que es ajeno al Dios verdadero, la entrega incondicional y genuina al sustentador de la vida. La confesión y renuncia al pecado.
4.5 CON LA ACTITUD HACIA EL PECADO (35:5b)
Con decisión firme y resuelta de hacer morir el pecado en su vida, de sepultarla y dejarla.
5. DIOS TE RECUERDA SU PRESENCIA EN TU VIDA Y TE LIBERTA DEL TEMOR (35:6)
5.1 AL CAMINAR (35:6a)
En obediencia al creador, el creyente, renueva su bregar en la vida, se levanta e inicia la caminata cuesta arriba. Dejando todo temor en el pasado continúa adelante, hacia todo aquello para lo cual Dios lo ha llamado.
5.2 EN SU SALVACIÓN (35:6b)
El Señor es consecuente con su promesa de pelear por nosotros y defendernos ya que es quien está en medio de su pueblo y va delante de él de día y de noche.
De tal modo que el terror de Dios se hace real en los adversarios, o en todo aquello que amenace nuestra seguridad, inhabilitando toda iniciativa de agresión o persecución en contra nuestra. La gloria sea a Jehová de los ejércitos que preserva en victoria la vida de sus llamados.
CONCLUSIÓN
Al no tener presente continuamente la palabra de Dios, el creyente no llega a tenerla en cuenta, cuando los problemas a consecuencia de actos insensatos lo afligen responde con temor y angustia paralizante.
Dios es quien llama a beber nuevamente del agua, a tomar el pan de la meza, a enraizarse en la buena tierra; con ello, el creyente, con mayor convicción retoma su relación con Dios y continua en la vida depositando todo temor y angustia en las manos del creador. Jehová brinda el oportuno socorro librando y preservando la vida espiritual, mental y física del cristiano.
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