Aprender a ser sazonados con sal

Ricardo Hernandez

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Aprender a ser sazonados con sal

Bosquejos Bíblicos

Prédica de hoy: Aprender a ser sazonados con sal

Texto Bíblico Principal: “Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír que oiga” Lucas 14:34-35

Introducción

La mayoría de nosotros seguramente usamos sal al momento de preparar nuestras comidas. Ésta ayuda a sazonar los demás ingredientes, es noble pues también ayuda a que duren más tiempo.

Sin embargo no es pretenciosa. Nadie nos juzga por la sal que comemos. Es humilde, existe para un fin y en él se transcurre su existencia.

Jesús nos llama a ser la sal de la tierra. Debemos aprender a sazonar nuestras vidas en el Espíritu Santo. No podemos ser cristianos insípidos, sino que de manera humilde, como la sal, nuestras acciones deben hacer la diferencia.

I. Sazonados con sal – Palabras sazonadas con sal

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder cada uno” Colosenses 4:6

Cuando una comida está bien sazonada quiere decir que es balanceada, nos gusta, queremos mas de eso. Nuestras palabras deben ser de tal manera que en gracia honren al Señor. Sean agradables y dé gusto escucharnos. Dios no nos pide vanidades, sino palabras que preserven cual la sal dando el toque justo y necesario.

Se trata de aprender qué debemos agregar exactamente en nuestras vidas para lograrlo. Pues él es específico, ¿por qué exactamente la sal?

II. ¿Qué significa ser sazonados con sal?

“Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas , y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” 1 Corintios 8:6

Condimentarnos en Cristo es un camino lleno de deleite, pero también de disciplina. Ser sazonados con sal significa que él sea nuestra única y principal fuente de sabor. Hablar con gracia y en voluntad del Señor no es tan fácil como mezclar especies y ramas en un bowl. Pero tampoco es tortuoso, se trata de amorosidad y sabiduría.

El mundo también ofrece sabores y formas de sazonar que están lejos de Cristo. Prometen placeres, son atractivos y se pasean en frascos de colores. Pero hermanos, no olvidemos que nosotros estamos en éste mundo, mas no pertenecemos aquí. No debemos sazonarnos con sus condimentos. Juan 2:15

Todo lo que se pasea en este mundo es artificial. Como cristianos y escogidos de Dios debemos buscar la pureza, lo único real que existe. Pues esos placeres que hoy parecen impresionantes, en realidad son efímeros. En cambio sí somos sazonados con sal, Dios nos recibe para siempre.

III. ¿Cómo ser sazonados con sal?

Aprender a ser sazonados con sal es un camino de humildad y diferencia. La sal no se agrega en excesos, es noble. Generalmente pasa por inadvertida, pero en cuánto falta, su ausencia es notoria, pues hace la diferencia.

Para estar en la obra de Dios, debemos diferenciarnos.

“Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre lo justo el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve” Malaquías 3:18

Sí estamos sazonados por la sal de Cristo significa que hacemos el bien. Estamos llenos de amor, ponemos en práctica los frutos del Espíritu y somos reales. Esto nos hace diferentes, pues el mundo actual avala lo artificial.

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” Filipenses 2:3

Ser la sal de la tierra es un acto humilde. Ésta es la manera en que Dios nos llama a vivir. No entre gustos estrafalarios ó pretensiones. Pensemos que en lo que menos dedicamos tiempo para preparar nuestros alimentos es en la sal, ¡pero qué indispensable es!

IV. Sazonados con sal – ¿Qué sucede con la sal insípida?

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” Mateo 5:13

La sal que no sala es tirada al piso para ser pisoteada. Nosotros como hijos de Dios jamás debemos permitir esto. No podemos ser sal insípida.

Ésta puede ser una metáfora de que aquello que no sirve es destinado al desperdicio. Sin embargo es interesante porque también tiene un sentido literal. Los países en los que nieva tienden a echar sal en la nieve para derretir el hielo.

Jamás debemos dudar, ni refutar de la Palabra de Dios, pero es tan inmensa su sabiduría que la vemos cotidianamente y pasa desapercibida. Sí, como la sal.

Conclusión

Para acercarnos a Dios debemos estar sazonados con sal. Él es quien nos ayuda a decir palabras que lo honren, en tanto nosotros busquemos de su presencia y dejemos que actúe a través de nosotros.

Para agradar a nuestro Padre debemos procurar estar atentos a la forma en la que él nos llama a vivir. Lejos de los artificios del mundo y cerca de su amor. No debemos dejarnos manipular por otras fuentes de sabor, éstas traen enfermedades y se acaban. Dios nos promete la eternidad.

Todos los mensajes de Jesús fueron perfectos y sencillos, se muestran de manera humilde y sin mucho barullo. Él hacía la diferencia y debe ser nuestro ejemplo a seguir. Pues aún siendo hijo del Rey, nunca fue jactancioso. Así nosotros debemos de aprender de algo tan vital y simple como la sal, ya que en caso de no hacerlo, Jesús nos advirtió las consecuencias.

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Autor

Ricardo Hernandez

Soy Ricardo Hernández, un apasionado estudiante de la Palabra que busca inspirar a otros a renovar su mente en Cristo. En un mundo que nos impulsa a conformarnos a sus valores, siento el llamado de guiar a mis hermanos y hermanas a una transformación profunda, basada en la verdad de Dios.

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