Bosquejos Bíblicos
Bosquejos Bíblicos Prédica de Hoy: ¿Cómo podemos alcanzar la sabiduría?
Bosquejo Bíblico Lectura Bíblica: Proverbios 1:1-7
Introducción
Todos somos necios en algún sentido. ¿Quién no ha tomado una mala decisión? ¿Qué persona no ha sido imprudente al actuar? ¿Quién no ha dicho algo, y luego se ha arrepentido?
Todos conocemos este sentimiento. Hacemos algo porque creemos que era lo correcto, y todo sale mal. ¡Y luego nos damos cuenta que la respuesta obvia siempre estuvo ante nuestros ojos!
Además, el pecado, la desobediencia y la inmadurez también son demostración de falta de sabiduría y juicio. Y aun los más maduros en la fe cometen pecados, y son limitados en cierto conocimiento. Es decir, aun necesitan sabiduría.
Es por eso que se plantea la siguiente pregunta: ¿cómo podemos alcanzar la sabiduría? En bosquejos bíblicos, veremos la respuesta que nos da Salomón al comienzo del libro de Proverbios.
Desarrollo
I. La sabiduría aumenta la sabiduría (verss. 2-3, 6).
a. Para conocer la sabiduría.
En primer lugar, Salomón nos dice que mediante la sabiduría podemos entender sabiduría y doctrina. Esto parece redundante, pero no lo es. La idea es que mientras más sabiduría tengamos, más sabiduría tendremos.
Parece muy obvio lo dicho por Salomón, pero lo solemos pasar por alto. Queremos crecer en sabiduría, pero muy poco acudimos a la fuente de la sabiduría, la Palabra de Dios. Cuando te encuentras en un problema que no sabes que hacer, ¿abres tu Biblia y buscas sabiduría? ¿Cuánto tiempo dedicas al estudio y meditación de las Escrituras?
Muchos pretenden crecer en sabiduría, sin buscar la sabiduría. Por eso, como es obvio, no podremos crecer en sabiduría a menos que busquemos la sabiduría.
b. Para conocer la prudencia.
En segundo lugar, la sabiduría nos ayuda a conocer la prudencia. Esto significa que aprenderemos a pensar con justicia, juicio y equidad. La sabiduría nos ayuda a tener buen discernimiento. A pensar con justicia, con equidad, con claridad, para no ser engañados fácilmente.
Según el libro de Proverbios, las malas decisiones, el pecado, y la inmadurez son resultados de esta falta de juicio. Así que, tendremos discernimiento, cuando alcancemos sabiduría. Y a la inversa también es cierto. Seremos sabios en la medida que aprendamos a razonar conforme a la justicia y equidad el evangelio.
c. Para entender conocimientos profundos.
Ahora saltamos al versículo 6. Allí dice que la sabiduría ayuda a entender los dichos profundos de los sabios, y los proverbios más difíciles de entender.
La sabiduría nos ayudará a entender las doctrinas más profundas de la Escritura. No solamente con la cabeza, sino también con el corazón.
II. La sabiduría es de libre acceso para todos (verss. 4-5).
a. Da sagacidad a los simples.
Los simples se refieren a una persona que tiene pocas habilidades cognitivas. Se refiere a personas que no tienen estudios, ni capacidades para tener los tales.
Lo que esto quiere decir es que la sabiduría de Dios no está limitada a los más eruditos y ricos. Los más pobres, necios, cabeza dura, podemos entender la Palabra de Dios. Y tener sagacidad, es decir, tener capacidad para razonar y hablar con inteligencia.
Muchos no estudian la Palabra de Dios porque siempre se limitan. Dicen que están muy viejos, o que son “tapados”. Ellos no nacieron para el estudio. Y nadie los va a ayudar.
Pero estos son límites que Dios no ha colocado. Dios dice que, sin importar tus capacidades cognitivas, estudios, riquezas, o clase social, puedes obtener esta sabiduría. ¡La sabiduría es de libre acceso para todos!
Esto lo vemos con los apóstoles. Los fariseos se impresionaron de que unos pescadores, no letrados, hablaran con tanta sabiduría y conocimiento (Hechos 4:13). Esa es la obra del Espíritu Santo en cada uno. Si eres salvo, puede ser tan sabio como dice la Escritura.
b. Da cordura e inteligencia a los jóvenes.
Ahora, no solamente esta sabiduría es accesible para los poco letrados, sino también para los jóvenes. Esto se refiere a dos cosas. En primer lugar, para los más niños y muchachos de nuestras iglesias. La Palabra de Dios puede hacer sabio hasta a un niño. La madurez espiritual no depende de la edad.
Pero también se refiere a la inmadurez espiritual. Ese no es un estado eterno. El evangelio puede hacerte espiritualmente maduro. ¿Quieres ser sabio? ¡Obedece la Palabra de Dios!
III. La sabiduría tiene un principio (vers. 7).
a. El temor al Señor es la entrada a esta sabiduría.
Ahora, el versículo 7 es más claro. El principio de la sabiduría es el temor del Señor. El comienzo de este camino, la puerta de entrada a esta sabiduría es temer a Dios.
De nada sirve que estudiemos la Escritura, y nos la aprendamos de cabo a rabo, si no es para obedecerla. Porque estudiamos, predicamos, y vivimos la Palabra de Dios, por temor a Dios.
Sin este temor, todo se vuelve legalismo, moralismo, y conocimiento superficial. Igual que con los fariseos. Por tanto, para alcanzar la sabiduría, es necesario una fuerte convicción de obediencia a Dios. Un profundo amor al Señor Dios. Un real compromiso a someter nuestra vida al Señorío de Cristo.
b. Los que no temen no tienen esta sabiduría.
No obstante, los insensatos, y los necios rechazan la sabiduría de Dios. La razón es que no son temerosos de Dios, no le aman, no quieren obedecerlo.
Por eso, nuestra indisposición a estudiar la Escritura, a buscar a Dios en oración, y obedecer sus mandamientos son pecado. Puede que o no seamos temerosos de Dios como los incrédulos, o no le tememos lo suficiente.
En ambos casos, debemos arrepentirnos. Alcanzaremos la sabiduría en la medida de que amemos lo que Dios nos ha dicho en su Palabra. Amar a Dios y a su Palabra son equivalentes. Porque esas palabras provienen de la boca de Dios.
Conclusión
Por tanto, entendemos, entonces, que todo hombre puede alcanzar esta sabiduría, sin importar su raza, su edad, o su intelecto. ¡Todos podemos llegar a ser sabios! Para eso, tenemos que temer al Señor Dios. Este temor se verá reflejado en una vida de obediencia a Dios.
En bosquejos bíblicos, hoy hemos aprendido que la sabiduría de Dios es accesible a todo hombre. ¿Y tú? ¿Cuándo buscarás de esta sabiduría?
© Miguel Angel Robles. Todos los derechos reservados.






