Bosquejos Biblicos
Bosquejos Biblico.. Texto de la predicación: 1 Pedro 2:4-8
Introducción
¿Por qué los cristianos somos perseguidos? Una de las características principales del cristianismo es que ha recibido mucha oposición desde el principio. No sólo que los incrédulos nos rechazan, su obra está completamente hasta que nos hagan sentir que estamos mal y nos retractemos.
Lo mejor que puede pasarnos en estas situaciones es que nos avergüencen, haciéndonos sentir como unos locos que andan creyendo tonterías. Y lo más terrible es que nos persigan, nos encarcelen, nos torturen y nos quiten la vida.
Y todos en algún momento podemos preguntarnos: ¿por qué nos está sucediendo esto? ¿Por qué tenemos que sufrir estas cosas? Según este texto, eso es porque Cristo tiene un valor diferente para cada grupo. Para los creyentes, Cristo es la piedra escogida y preciosa. Pero para los incrédulos es la piedra que los hombres han rechazado.
Así que, en este pasaje, Dios nos consuela, y nos fortalece para que perseveremos en las persecuciones. Si otros nos humillan por nuestra fe en Cristo, es porque ellos no han entendido el valor que Cristo tiene, mientras que nosotros sí.
Veamos lo que este pasaje tiene que decirnos sobre Cristo.
Desarrollo
I. Cristo es la piedra de nuestra salvación (verss. 4-7)
a. Cristo es el fundamento de este templo.
Lo que pasaje dice es que en Cristo se está construyendo una casa espiritual. Allí casa también puede traducirse como “templo”. Como una referencia al templo del Antiguo Testamento.
Cristo es llamado en este lugar como la piedra viva. Y más adelante, se dice que Cristo es la piedra del ángulo (vers. 6). La piedra del ángulo era una piedra gigantesca, muy pesada, que servía como fundamento para las construcciones antiguas. De hecho, Pedro cita Isaías 28:16, donde Dios dice que colocará esta piedra como fundamento. Lo que eso quiere decir es que Jesús es el fundamento de este templo.
Ahora, aquí Pedro no se está refiriendo a un templo físico, sino espiritual. Por eso, dice que Cristo es la piedra viva. Es decir, no es literalmente una piedra, sino que cumple exactamente el mismo rol que el fundamento del templo.
Y el templo hacía referencia a la presencia de Dios en medio de su pueblo. La presencia del Templo decía que Dios se había acercado al pueblo, y este disfrutaba de todas las bendiciones de estar con Él, como su salvación y su adoración verdadera.
Uniendo todo, la metáfora nos muestra que Cristo es la razón por la cual nosotros tenemos salvación y hemos podido acercarnos a Dios. Él es el fundamento por el cual el templo espiritual, donde somos salvos, y conocemos a Dios, se está construyendo. Cristo es el fundamento de nuestra salvación.
b. En Cristo somos parte del templo.
Y cuando nos acercamos a Él, nosotros también somos piedras vivas, y formamos parte de este templo. La Biblia dice que somos parte del templo de Dios, o que somos templo del Espíritu. Estas tres cosas muestran una misma verdad.
Y es que, acercándonos a Cristo, nosotros entramos en comunión con Dios. Y disfrutamos de su salvación. Como dije anteriormente, el templo señalaba la presencia de Dios. Si en Cristo somos parte de este templo, significa que hemos entrado en comunión con Dios.
Cristo es preciosa y escogido para nosotros, porque a través de Él hemos sido reconciliados con Dios. Anteriormente, cuando estábamos alejados de Cristo, éramos enemigos de Dios. No le conocíamos, sino que le odiábamos. Y estábamos entregados a la perdición. Pero cuando creímos en Cristo, cerca de Él, entramos en comunión Dios.
Somos piedras vivas, con la cual se está construyendo un templo espiritual. Y todo gracias a Cristo.
c. En Cristo somos sacerdotes.
Además, en Cristo somos también sacerdotes. El texto dice que unidos a Cristo, somos como un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales a Dios. Esta es una referencia más al Antiguo Testamento.
Los sacerdotes hacían sacrificios: unos como ofrendas, y otros expiatorios (para perdonar pecados). Obviamente, nosotros somos sacerdotes no en el sentido de que podemos dar perdón de pecados a otros, sino de que podemos acercarnos a Dios y orar a Él.
La iglesia de Roma decía que solamente el clero podía acercarse a Dios, porque eran los verdaderos sacerdotes de Dios. El resultado es que la gente se mantuvo en incredulidad y en perdición. Pero aquí se dice que, en Cristo, todos los creyentes somos sacerdotes. Y todo lo que ofrezcamos como una ofrenda de gratitud, será aceptada gracias a Cristo Jesús.
De esta manera, nuestro servicio a Dios no será aceptado por nuestra moral, sino porque son aceptables en Cristo Jesús (vers. 5).
II. Cristo es la piedra de su perdición (verss. 7-8).
a. Los incrédulos rechazan a Cristo.
No obstante, esto no es así por los incrédulos. Para ellos Cristo no tiene ningún valor, y por eso la rechazan. Pedro varios pasajes del Antiguo Testamento. Y uno de ellos dice que los constructores desecharon esta piedra (vers. 7).
Los constructores estaban examinando las piedras, para ver cómo construirían su edificio. Cuando vieron prueba dijeron: “no, está piedra no es la ideal para construir nuestro edificio”. Así que la desecharon.
b. Piedra de tropiezo para ellos.
Pero, aunque ellos rechazaron esta piedra, no por eso la piedra perdió su valor, hermanos. De hecho, el texto dice que la piedra que rechazaron los constructores llegó a ser piedra de ángulo. Es decir, aunque ellos dijeron que esta piedra era inservible, Dios la puso como la piedra fundamental.
Por eso, no podemos prestar atención a lo que los incrédulos dicen sobre Cristo. No tenemos que sentirnos avergonzados. Si ellos no creen en Cristo, ¿eso le quitará gloria a Cristo? ¿Eso invalidará el hecho de que ellos necesitan de Él para ser salvos?
¡En ninguna manera! Cristo sigue siendo la piedra angular, aun cuando los constructores la rechacen.
De hecho, es tanto así, que esta piedra llegó a ser tropiezo para ellos. Es la razón por la cual muchos se van a perder. Porque verán a Cristo, y no lo rechazarán. Y entonces, se perderán.
c. Porque son desobedientes.
Y lo hacen así, según el pasaje, porque son desobedientes. Es decir, ellos lo rechazan por las razones equivocadas. No porque Él no sea suficiente, sino porque aman su pecado.
Es como un arquitecto inexperto que rechaza un buen material para construir. No lo hace porque tenga conocimiento. Sino porque es ignorante. Así sucede con los que rechazan al Señor.
Conclusiones
Este es un pasaje un poco difícil de entender. Pero siempre debemos tratar de digerirlo, porque tiene muchas joyas para nosotros.
Cristo es la piedra que Dios escogió para nuestra salvación. Por eso, confiemos en Él, y acerquémonos más. Si otros rechazan a Jesús, que eso no haga que lo hagamos nosotros.
© Francisco Hernández. Todos los derechos reservados.