El Sendero de los Justos

José R. Hernández

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El Sendero de los Justos

Bosquejos Biblicos

Lectura Biblica: Salmo 1

Introducción

Repetidas veces, la Escritura llama a los hijos de Dios como “los justos”. Somos justos porque Jesús nos ha dado su justicia y hemos sido salvados.

Sin embargo, muy pocas veces estamos conscientes de que los justos tienen una manera particular. En otros casos, se está consciente de esta verdad. Pero se ve más provecho a la forma de vivir de los impíos. Porque después de todo, ¿de qué sirve ser justo, si lo malos prosperan y viven mejor que nosotros?

Quizá no pronunciamos estas cosas con nuestras bocas. Pero en nuestro corazón, mostramos tener este deseo. Cuando no le damos mucho valor a los mandamientos de Dios. O cuando somos más atraídos por lo que nos ofrece el mundo, pensamos de esta manera.

Sin embargo, claramente dice que el varón que ande en las sendas de los justos es bienaventurado. Es decir, es bendito, feliz, dichoso. Está en el camino correcto, y encontrará la verdadera felicidad.

Es por eso que la enseña del Salmo 1 es muy necesaria para nosotros, si queremos vivir y valor lo que Dios ha hecho en nosotros. Por ello, en bosquejos bíblicos, hoy veremos lo que enseña el Salmo 1.

Desarrollo

I. La manera de vivir de los justos (verss. 1-2)

a. Un contraste.

En primer lugar, este Salmo hace varios contrastes. Hay un contraste claro en todo el salmo entre los justos y los injustos. Pero también hay un contraste entre el versículo 1 y 2. El versículo uno dice que el justo no hace tres cosas, “sino que” se deleita en la ley del Señor. Por eso, veremos cada una de estas cosas contrastadas con la Palabra de Dios.

b. Ni sigue los consejos de los malos, sino de Dios.

El salmista dice que el justo no sigue no anda en los consejos de los malos, sino que se deleite en la ley de Dios. Es decir, sigue el consejo de Dios.

La idea es qué el justo considera como absurdos y terribles los consejos de los malos. Los aborrece, y los rechaza. Sin embargo, tiene en alta estima la palabra de Dios. La valora. Se deleita en ella.

c. No estuvo en caminos de pecadores, sino en los de Dios.

Por otro lado, el justo no se acomoda a la forma de vivir de los pecadores. Antes bien, corre de ellos, se aleja de ellos, los aborrece. Su manera de vivir no es determinada por el mundo.

La Palabra de Dios moldea cada área y cada espacio de su vida. Él ama los mandamientos de Dios. Saben que son el mejor camino y vive en ellos.

d. No se sentó en sillas de escarnecedores, sino que tiene comunión con otros justos.

Esto significa que el justo no está contento en tener comunión con los escarnecedores. Su más alto placer está en la comunión con los santos.

II. La prosperidad de los justos (verss. 3-4)

a. Los justos prosperan espiritualmente.

Ahora, los justos son bienaventurados porque sus senderos están bendecidos por Dios. Esta bendición es espiritual, más que “física”. Aunque sin duda, la piedad trae ganancias para esta vida también (1 Timoteo 4:8).

El salmista compara al justo con un árbol plantado junto a corrientes de agua. Estos árboles suelen ser muy grandes, vivos, frondosos y vivos. Porque están directamente conectadas con su fuente de vida, que la da muchas vitaminas y minerales.

Es por eso que el símil describe un árbol que da cosecha a su debido tiempo, su hoja no cae, siempre está verde, y llena de mucha sombra. Es decir, es un árbol lleno de mucha vida y prosperidad.

La ley de Dios son esas corrientes de agua del justo. Cómo los justos están unidos a esa senda, constantemente están prosperando. Reciben vida más y más y Dios. Dan frutos espirituales. Gozan de la verdadera vida, la vida cerca de Dios.

b. Los malos andan en vanidad.

Sin embargo, los malos no serán de esta manera (vers. 4). Ellos serán como el tamo, o la hoja seca, o la paja, arrastrada por el viento. ¡Qué importante diferencia entre el justo y el injusto!

El primero tiene vida abundante como un árbol; el otro está tan muerto como una hoja seca. El primero está firme recibiendo vida; el otro, está sin rumbo, vagando en la vanidad. El primero da mucho fruto; el segundo no ofrece nada, no vale nada, es insignificante, como una paja arrastrada por el viento.

c. Una exhortación a los justos.

Por eso, preguntamos, ¿verdaderamente crees que es mejor andar en el camino de los malvados? ¿Estás seguro de querer escoger ese camino?

III. El juicio de los justos (verss. 5-6)   

a. Los malos no se levantarán ante el juicio.

Esto significa que, en el día final, en el juicio, los malos no tendrán nada que alegar. Ellos no podrán levantarse para defenderse, o salir librados. No podrán estar de pie, con orgullo. Serán humillados, y bajarán sus cabezas en eterna vergüenza.

Los pecadores no redimidos no tendrán ninguna herencia, ni ninguna recompensa con la congregación de los justos. Los justos serán bendecidos, y serán tan prósperos como un árbol junto aguas de corriente. Vivirán para siempre.

Pero esta no es una bendición para lo que aborrecen a Dios, y rechazan su evangelio, y se oponen activamente a sus mandatos.

b. Dios conoce el camino los justos.

Sin embargo, no será así con los justos de Dios. Dios conoce el camino de los justos. Esto no se refiere a un mero conocimiento de Dios. Dios conoce todos los caminos, de malos y buenos, porque es Omnisciente.

Este es un conocimiento de cercanía, de reconocimiento, de aceptación y de amor. Dios conoce el camino de los justos en el sentido en que lo aprueba. Los justos son suyos, le pertenecen. Porque estos senderos son resultado de tener comunión con Dios a través de su Hijos Jesucristo. Así que Dios nos conoce perfectamente.

Conclusión

Por tanto, podemos decir con el salmista: “¡Bienaventurados los senderos de los justos!”. Ellos prosperarán eternamente. Pero la senda de los malos perecerá.

La manera de llegar a caminar en estos senderos es creer en Jesucristo, a través de su evangelio. Gracias a Él, podemos llegar a andar en estos senderos. Deleitémonos en su palabra, en el sentido del Salmo, y andaremos en esos senderos.

En bosquejos bíblicos, hoy hemos aprendido que hay más dicha en la senda del justo que en el camino del malvado.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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