Estudiar para crecer

Julio Torres

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Bosquejos Bíblicos Prédica de hoy: Estudiar para crecer

Bosquejos Bíblicos Texto Bíblico Principal:“Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia” Proverbios 3:13

Introducción

El mejor regalo que podemos recibir es el de estudiar. Dios puso el conocimiento a nuestro alcance y somos privilegiados cuando tenemos la oportunidad de ir a buscarlo. Estudiar nos hace crecer y movernos de lugar, nos transforma.

Dicen que en la ignorancia hay felicidad, pero no exactamente. Cuando no entendemos lo que nos rodea hay vacío, miedos y nada qué pueda defendernos del mal. Por eso al crecer necesitamos que alguien nos guíe, ya qué por nosotros mismos no sabemos nada.

Estudiar nos da poder. Sí hay algo que asusta es un pueblo unido y lleno de conocimiento. ¿Ya empezaste?

I. Estudiar habitando el conocimiento (2 Timoteo 2:15)

Existe una diferencia rotunda entre conocer algo ó simplemente saberlo. Nosotros debemos estudiar intentado abarcar lo qué estudiamos. Es decir, no de manera mediocre, sino realmente atravesando la experiencia, con interés y habitandolo.

No es lo mismo decir qué sabemos quién fue a Jesús a realmente conocerlo. Todos sabemos de su existencia, la importancia que tuvo en la historia, pero ¿conocemos para qué vino? ¿por qué debemos seguirlo y cuales son sus enseñanzas? Esto es lo qué debemos aspirar.

El estudio debe volverse experiencia para qué trascienda y transforme. El conocimiento está hecho para qué conmueva. Por esto es importante estudiar con verdad, no para el mundo, sino para aprobación de Dios.

II. Motivaciones e intenciones al estudiar (Proverbios 15:33)

Estudiar es poderoso, sí, pero debe ser un acto hecho con intenciones claras. No estudiamos por poder, sino por temor. Nada podremos aprender sí no lo hacemos para la honra del Padre. Es él quien nos da discernimiento para entender.

Para discernir lo qué Dios quiere qué aprendamos con algo, necesitamos agudizar los sentidos. Todas éstas cosas solo podemos hacerlas con su permiso. Querer pasar por encima de su nombre no lleva a un conocimiento claro, pues solo en él existe verdad.

Debemos estudiar con humildad, soltando el orgullo ó queriendo darnos importancia. Sí enseñamos y aprendemos es porque Jehová lo permite, de otra manera sería imposible.
No debemos estudiar pretendiendo hacernos iguales a Dios.

Es una manera de acércanos a él y servir su nombre. Siempre qué estudiemos, recordemos que el conocimiento es suyo, no tenemos mérito en lo que podamos aprender.

III. ¿Qué debo estudiar? (Colosenses 3:17)

El mejor tiempo qué podemos dedicar para estudio es la palabra de Dios. Es un camino de pura ganancia que nos aclara todos los demás aspectos de nuestra vida. De su enseñanza parte todo lo demás que podamos llegar a conocer.

De igual manera, sea cual sea nuestro don, debemos sacarle brillo a través del estudio.

Sí vamos a hacer algo qué sea para la honra de Dios y apasionando nuestra vida en una fiel entrega. Sí por ejemplo tenemos un don para la música, procuremos estudiar sobre esa área con el fin de ponerla al servicio de la obra divina.

Todos tenemos dones distintos y particulares que pueden ser usados para alabar a Dios. No es correcto dejarlos en lista de espera. Nos fueron dados para crecer cada día mas en ellos.

IV. Estudiar transforma (Juan 4:14)

Podemos comparar el acto de estudiar con estar sedientos. Cuando somos llenos de conocimiento a través de Dios, somos transformados. Lo qué recibimos como una gota, dentro nuestro se convierte en un manantial. Somos transformados en tanto aceptamos y recibimos ese conocimiento.

Una vez que aceptamos los conocimientos del Padre, no volvemos a ser los qué éramos. Saber nos da libertad para elegir qué decisión tomar. El ignorante no entiende, pero una vez que su vista es aclarada, no hay vuelta atrás.

Nunca debemos olvidar que los conocimientos no los hemos creado nosotros. Jactarnos de saber algo es indicativo de qué no hemos aprendido nada. Somos y entendemos, por y para Jehová.

Conclusión

Nunca dejemos de estudiar la palabra de Dios. En ella crecemos y nos hacemos mas fuerte. Es el conocimiento divino él qué nos permite avanzar en nuestras vidas. Sí nos quedamos estáticos probablemente olvidemos nuestro norte y nuestra misión.

Estudiar es señal de qué Dios nos ha encaminado. Debemos hacerlo con verdad y humildad. La sed de conocimiento es inagotable y el Padre siempre tiene más para nosotros.

¿Por qué estudiar? Por temor. Porque nos reconocemos ignorantes y entendemos qué necesitamos ser transformados. Nunca es tarde, sí no pudiste hacerlo antes, aún estás a tiempo. Pues estudiar no tiene fin, siempre hay algo más por saber. Dios es dueño de un conocimiento infinito y amorosamente lo comparte por gracia para nuestra salvación.

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Autor

Julio Torres

Nacido en hogar cristiano, me gusta estudiar la biblia y predicar el evangelio de Jesucristo.

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