Lo prohibido no te salva

Predicas Biblicas

Bosquejos Biblicos.. Bosquejos para Predicar

Texto Principal: Génesis 2:16 y 17

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”

INTRODUCCIÓN

¿Quién no sabe que el primer hombre sobre la tierra fue Adán y que pecó cuando desobedeció una orden directa de parte de Dios?

Incluso si no se es una persona religiosa, que acuda a la iglesia o que comulgue con una determinada fe, toda persona sobre la faz de la tierra sabe que Adán pecó al hacer exactamente lo que se le dijo que no hiciera.

A partir de ese momento, el pecado se volvió genético, hereditario. O para decirlo en términos contemporáneos y tecnológicos, se hizo viral. Simplemente no podemos escapar de su contagio. Pero, lo que parece más insólito en esta situación es que ese pecado en forma de Atracción Fatal por lo Prohibido es un común denominador para todos sin excepción.

Entienda esto, se puede pecar por asesinar, robar, mentir y muchas otras cosas, sin embargo, no todos practicamos esos pecados en particular; la cartilla de pecados que cada persona exhiba varían según la persona. Pero, cuando se trata de Hacer lo que No Debemos, simplemente todos coincidimos.

Veamos el ejemplo más sencillo:

¿Qué bebé o niño menor de dos años de edad se resiste al impulso incontrolable de meter los dedos en el tomacorriente aún y cuando el padre o la madre le repiten hasta el cansancio que no lo haga?

Como adultos sabemos que el niño pone en peligro su vida al meter los dedos allí, pero ahí está el detalle:

• Un adulto tiene más conocimiento que un niño respecto de lo que le conviene y lo que no, por eso elige en función de lo que represente su bienestar.

• El padre o la madre que reprende a su pequeño para que no haga una acción que le acarrearía dolor parte del instinto natural de preservación pero también, del amor. Si lo ama le advertirá del peligro inminente, si no, lo dejará sufrir.

PSICOLOGÍA INVERSA

En muchas oportunidades he escuchado a personas (no necesariamente profesionales ni certificadas en la materia), hablar acerca de lo que hacen para que otra haga exactamente lo que ella quiere. Le llaman Psicología Inversa.

Se trata de llevarle la contraria a la persona de forma consciente e intencional para que termine haciendo justo lo que se espera de ella debido principalmente a su inevitable deseo de hacer lo opuesto.

Permítame mostrarle aquí un ejemplo:

Hace muchos años atrás tuve una vecina cuyo hijo más pequeño era hiperactivo. No podía dejar de correr de un lado para el otro y cada vez que se le decía que No, parecía que su cerebro rebelde entendía lo contrario, porque más rápido que inmediatamente corría a hacerlo.

Como era de esperarse, este niño estrenaba un moretón o un raspón nuevo en diferentes partes de su cuerpo cada semana. Afortunadamente para los padres, la ley contra el maltrato infantil no era tan severa en aquel entonces como lo es hoy en día, porque de lo contrario, estos padres habrían tenido que pasar mucho tiempo explicando ante el Servicio Social por qué su hijo vivía lleno de golpes y ninguno provocado por ellos.

En una de sus tantas locuras, estaba la peligrosa hazaña de acercarse demasiado al borde de la azotea, y es que esta familia vivía en el Pent House, así que la madre (que también era docente), se las arregló de forma diferente esta vez para evitar que su hijo practicara el salto Bungee sin cuerda y sin paracaídas. Ella le dijo:

“Deja de acercarte tanto a esa pared, porque te puedes caer; y si te caes, te vas a matar; si te matas, tu sangre se esparcirá por todo el piso, y tendré que bajar a limpiarlo; y yo no quiero limpiar, no me gusta limpiar, ¿Entendiste?”

Por extraño que parezca, el pequeño travieso le obedeció. Se alejó de la cornisa y del resto de sus juegos se mantenían alejados de aquella área. Cuando se le preguntó a la madre, ¿Cómo fue que eso resultó? Ella respondió:

“Simple. Él sabe lo mucho que me quejo en la casa cuando veo algo sucio, así que con tal de no escuchar mis quejas ni pelear, prefirió hacerme caso.”

Al parecer cuando se le resta el carácter de Prohibido a una cosa, entonces disminuye el interés de conocerla, de tenerla o de entrar en contacto con ella.

Ahora bien, ¿Esto funcionará igual para el creyente que vive en las iglesias? ¿Es válido usar la psicología inversa para formar discípulos en nuestras congregaciones?

Existe un pasaje bíblico en el libro de Números capítulo 22 versos 1 al 20, en el que encontramos a Balac rey de Moab solicitando los servicios de Balaam (un profeta de Dios) para que maldijese al pueblo de Israel, que por aquel entonces, peregrinaba por el desierto. Al escuchar la propuesta, Balaam respondió que consultaría a Jehová sobre ese asunto.

La cuestión es que siendo Balaam un profeta de Dios, ¿no sabía que ese era su pueblo amado, la niña de sus ojos, a los cuales había liberado de la esclavitud egipcia, con mano poderosa y brazo extendido? ¿Cómo, pues, estaba siquiera considerando preguntarle a Dios mismo si le daría permiso de maldecir a Su Pueblo? Es igual que si se le pidiese permiso a un padre para atacar a su hijo, ¿Cree que se lo permitiría?

Definitivamente no. No lo haría, y por tal motivo, le respondió la primera vez que le preguntó que No. Mas como Balaam insistiera una segunda vez, como todos los necios, Dios le dijo que fuera.

¿Cambió Dios de opinión? No. Si leemos más adelante, entre los versos 21 y 40 del mismo capítulo, envió un ángel con una espada encendida en la mano, listo para liquidar a Balaam si seguía adelante. ¿Qué pasó aquí? ¿Acaso Dios es bipolar o tiene problemas de memoria? Otra vez, No. Ni una cosa ni la otra.

Aquí encontramos a Dios usando de psicología inversa. Algo como esto:

“Me preguntas si lo puedes hacer y te digo que no. Me pides permiso para hacer lo malo contra mi pueblo amado y te digo que no. Vuelves neciamente a preguntarme y te digo (con una ironía que no quisiste entender): _ Sí claro, ándale. Son todos tuyos. Maldícelos. Es más, porque no me llevas contigo para ver si lo veo en primera fila también.”

¿Lo ve ahora? Dios no le dio permiso. Balaam sabía sin siquiera consultar a Dios, cuál era la respuesta. Pero, aun así, insistió; y el resultado le esperaba unos pocos metros más adelante, dispuesto para acabar con su vida.

CONCLUSIÓN

Lo que sucede con lo prohibido es que nos arrastra a desobedecer, a lastimarnos a nosotros mismos y también a otros.

Cuando Adán tomó del árbol del cual se le dijo claramente que no comiese, no sólo desobedeció a Dios, también acarreó muerte para sí y para el resto de la humanidad. Sus acciones no tuvieron consecuencias aisladas.

Servirle a Dios no se trata de un sendero marcado de prohibiciones como muchos suelen pensar, y en lo cual se justifican para evadir la iglesia y no dar el paso de fe; es el lugar donde según describe el Salmo 133, los hermanos pueden reunirse juntos y en armonía, donde Dios envía bendición y vida eterna. Tampoco, la Palabra de Dios debe ser vista como un libro de reglas y castigos; cuando de hecho, es un gigantesco manual de consejos.

No se trata de crear límites para mantener sumisas y coartadas a las personas en su libertad y creatividad. Del mismo modo, que un padre no le permite a su hijo jugar con fuego, consumir drogas o juntarse con pandillas delictivas, porque le ama y quiere lo mejor para él (o ella) alejándole del peligro; así también, Dios nos ama y nos advierte sobre aquello que podrá causar daño a más de una persona.

Debemos hacernos estas preguntas:

• ¿Lo que se me dijo No Hacer me conviene?
• ¿Si lo hago a pesar de que se me dijo que no lo hiciera, podrá afectar a otros negativamente?
• ¿Cuánto daño puede causar lo que quiero hacer?

Algunos justifican la Atracción por lo Prohibido como una curiosidad innata del ser humano para explorar y conocer el mundo que le rodea, para poder descubrir de primera mano, las lecciones de la vida, pero ¿A qué costo? ¿De verdad, vale la pena?

Ninguna atracción hacia lo prohibido ha arrojado saldos positivos. Revíselo por sí mismo. Ya sabe lo que le pasó a Adán, ya leyó lo que estuvo por pasarle a Balaam. Ahora responda si puede, ¿Sabe cómo han acabado los que sintieron atracción por las drogas, o por las armas de fuego, o por involucrarse con personas casadas, o por nadar más allá del límite permitido?

Le acortaré el camino de la respuesta:

Acaban enfermos o muertos. Encarcelados o huyendo. Infelices y destruidos. Maldecidos y despreciados. Solos y abandonados.

Las calles están plagadas de personas que cuando recibieron el consejo no quisieron recibirlo, porque querían probar y no aceptaban “la prohibición”, así que se rebelaron contra ella, pero ¿Quiénes son ahora y dónde están? ¿Qué es de sus vidas en este momento?

No dejes que las pasiones pasajeras y los impulsos carnales te conduzcan al pecado, porque su único destino posible será la muerte. ¿Quieres eso para tu vida o la de los tuyos?

Te dejo este verso bíblico para que medites en él. Está en Santiago 1: 13 – 15

Ahora considera, lo que debes hacer: Resistir, una y otra vez. Resistir.

“Por tanto, tomad la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios 6:13)

Lo prohibido no te salva, te mata. ¿Vas a dejar que eso pase o quieres vivir? Porque es tu salvación la que está en juego aquí.

Dios le bendiga.

Redactado por: Emily Sánchez

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