Pasos para ayudar a los que pecan

José R. Hernández

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Bosquejos Biblicos.. Pasos para ayudar a los que pecan

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Biblicos.. Texto de la predicación: Mateo 18: 15-17

Introducción:

Mateo 18 es uno de los pasajes más conocidos por la Iglesia cristiana, pero ocasionalmente es el menos obedecido por nosotros. Este pasaje es tan conocido que con sólo decir Mateo 18, en seguida pensamos: “ah, el pasaje dónde Jesús nos enseña a cómo exhortar al hermano.” Pero es increíble cómo al mismo tiempo se nos olvida lo que este pasaje dice cuando vamos a corregir a un hermano.

Es increíble como todos sabemos que el pasaje enseña que debemos exhortar en privado al hermano pero al mismo tiempo como divulgamos el asunto cuando tenemos un problema con alguien. Muchos sabemos que debemos buscar a dos testigos, pero muchos nos preguntamos cuál es el objetivo de hacerlo.

Muchos conocemos que los últimos dos pasos de la disciplina son informarlo y sacarlo de la Iglesia, pero cuando llega el momento de hacerlo nuestro dolor nos ciega hasta tal punto que nos resistimos a ejercer lo que este pasaje nos dice.

Algo que todos alguna vez hemos hecho es intercambiar el orden de los pasos: cosas que la persona o la congregación debería resolver, solemos contárselo a los ministros para que lo resuelvan ellos. Y creo que todos frecuentemente olvidamos que todos los pasos de la disciplina son para ganarnos al hermano perdido.

Esto demuestra un problema y una necesidad que tenemos como Iglesia: Entender verdaderamente cómo ejercer una disciplina bíblica. Cuando nuestras costumbres, nuestra crianza, nuestros sentimientos y emociones, nuestro egoísmo, o lo que mejor nos parece es lo que empieza a guiar la forma en que yo corrijo a un hermano, es porque aún no hemos entendido cómo ejercer una disciplina bíblica, no hemos entendido el verdadero significado de este pasaje. Tenemos la necesidad de entender cómo la Iglesia debe ejercer la disciplina.

Y si uno revisa el texto, se da cuenta que esta era la misma necesidad que tenían los apóstoles en el contexto de Mateo 18. La crucifixión, y ascensión de Jesús ya estaban cerca, de modo que ahora ellos iban a liderar la Iglesia del Nuevo Testamento, y necesitaban tener las instrucciones claras de cómo ejercer la disciplina en la Iglesia.

Por eso, el Señor Jesús nos enseña en este pasaje tanto a ellos cómo ejercer la disciplina en la Iglesia. Entonces ¿Cuáles son los pasos que debemos entender para ejercer una disciplina Bíblica? El texto nos da cuatro pasos:

  • Exhortar en Privado.
  • Buscar a unos o dos testigos.
  • Informar a la Iglesia.
  • Sacar de la Iglesia.
  • Introducción

I. Primer paso:

Exhortarlo en privado.

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano”.

Jesús hace un especial énfasis en la privacidad de la exhortación. Él está enfatizando que lo primero que debemos hacer al ver pecado de un hermano no es contárselo a otra persona, sino ir directamente hacia él y exhortarlo.

Nuestro Señor Jesús tiene un gran deseo de cuidar de la reputación de todos los hermanos, ya que él sabe que si su reputación es atacada, eso se volverá un obstáculo para su restauración. Además, la privacidad de la exhortación hace volver al pecador de su error.

Proverbios 17:9: “El que cubre la transgresión busca amistad, pero el que divulga el asunto aparta al amigo

Cuando nosotros vemos el pecado de un hermano y lo divulgamos, creamos desconfianza y las personas no aceptan la corrección. La privacidad estimula la confianza, protege la reputación del hermano, y ayuda a que él reciba la exhortación con más disposición. Hay que corregir y aconsejar, sin que más nadie se entere del asunto.

II. Segundo Paso:

Buscar a uno o dos testigos.

Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra

Si la persona no acepta la corrección en privado, se deben buscar a uno o dos testigos. Se deben buscar a una o dos personas más para que el asunto se resuelva mediante dos o tres personas. El primer testigo soy yo, el que exhorta; el segundo y tercer testigo son las otras dos personas a las que llamo.

Ahora bien, estas personas se llaman para que confirmen todos los hechos. Como dice el texto, para que entre dos o tres testigos “conste toda palabra”. Ellos sirven como testigos de que verdaderamente el pecado ha sido cometido por este hermano. Ellos evalúan que la exhortación se esté adecuadamente. Y ellos verifican que la actitud del hermano es verdaderamente pecaminosa.

Los dos o tres testigos son una mayor medida de presión para que el hermano se arrepienta. Si uno sólo te acusa de algo, puede que esté malinterpretando todo. Pero una cosa distinta es que tres personas vean la misma cosa, y tengan el mismo criterio. “En la multitud de consejeros se halla la sabiduría”. Y definitivamente, esto ayudará al hermano a sentirse más persuadido de que está pecando, y debe volverse al Señor.

III. Tercer Paso:

Informarlo a la Iglesia.

Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia” (vers. 17).

Si no escuchan a los testigos, el siguiente paso es informarlo a la Iglesia.  ¿Pero quién es la Iglesia?  Algunos dicen que estos se refiere a los ancianos y pastores, y otros que esto se refiere solamente a la congregación. Sin embargo, la Palabra Iglesia en todo el Antiguo y Nuevo Testamento, nunca se usa para hablar sólo de la congregación o sólo de los ministros. Normalmente se usa para hablar de tanto la congregación como del liderazgo de la iglesia.

Y algunos pensarán: “¿Pero qué estás queriendo decir? ¿Que toda la congregación debe saber mi pecado? ¡Yo no creo que eso sea cierto!” Permítame aclarar cómo funciona este paso de la disciplina, porque esto trae muchas confusiones.

En primer lugar, la información que se da a la congregación depende de la decisión del liderazgo, y de la gravedad del asunto. La congregación no siempre tiene la capacidad de manejar toda la información, y puede que no sea bueno para ellos hacerlo.

En segundo lugar, el Señor está queriendo decir que en este paso toda la congregación juega un papel en la restauración, pero cada uno con el papel que Dios le dio. El liderazgo lo hace por visitas, y ejerciendo su autoridad, y la congregación exhortando y aconsejando.

Así que en este paso, el liderazgo de la iglesia y la congregación trabajan juntos para restaurar al hermano. Pero cada uno en su debido rol y autoridad.

IV.   Cuarto Paso:

Sacarlo de la Iglesia.

Si después de que se exhortó varias veces al hermano en privado, se buscaron a los dos testigos y hablaron con él, si la Iglesia oró por él y le mostró su amor en varias ocasiones, y si aún los ministros hicieron el proceso de restauración, si incluso después de hacerse público su pecado, el hermano no se arrepiente, entonces viene la excomunión, sacarlo de la Iglesia.

El texto dice: “ y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano

Un gentil era una persona que no pertenece al pueblo de Dios, un gentil era considerado como un necio, como un enemigo de Dios. Y un publicano era un hombre que había cometido traición, porque era un judío que trabaja para el imperio enemigo, oprimiendo a sus familiares, para ganar dinero.

Esto quiere decir que debemos empezar a considerar a esta persona como alguien que ya no pertenece a la Iglesia, como alguien que ha rechazado y se ha apartado de la fe, como alguien que ha traicionado a Dios y a la congregación.

Ahora bien, la pregunta del millón es cómo se come esto en la práctica.

Los gentiles por ser gentiles no disfrutaban de los beneficios del pueblo de Dios. Ellos no eran miembros de Israel, no participaban del culto de adoración, no recibían la palabra de Dios, no disfrutaban de la comunión con el pueblo ni tampoco tenían una relación con Dios. Considerarlo como gentil entonces significa que ya no puede ser miembro de la Iglesia, ya no puede participar del culto ni tampoco de las reuniones eclesiásticas, no puede recibir la Palabra de Dios ni los sacramentos, ni disfrutar de la comunión con la Iglesia.

La persona entra en un estado donde se le considera completamente alejado de Dios. Incluso, el apóstol Pablo llama a este estado como ser entregado a Satanás (1 Corintios  5:51 Timoteo 1:20). A la persona se le saca de la Iglesia por ser considerado como un gentil. El cuarto paso es sacarlo de la Iglesia.

Este paso final es muy duro, pero tiene como fin que entienda que Dios rechaza el pecado. Y que mientras siga obstinado en persistir en él, no puede seguir en comunión con Dios. Sólo que ahora lo vive en carne propia.

Además, así se guarda la santidad de la iglesia. Si uno se quiere apartar de su pecado, después de tanta insistencia, y tanta exhortación, ahora debe se debe velar por honrar a Dios, y cuidar a la iglesia (1 Corintios 5).

Conclusión

Estas son las formas de ayudar a los hermanos que viven en pecado. Cada paso es más severo que el otro. Pero, aunque sean duros, Dios nos promete que haciéndolo de esta manera, honraremos su nombre, y ayudaremos a los que se apartan de Dios.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas.. Bosquejos para Predicar

José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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