Una sola segunda venida

Estudios Biblicos

Estudios Biblicos Texto Biblico: Hebreos 12

A. PRIMER ARGUMENTO

1. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y LA DESTRUCCIÓN DE LA TIERRA Y EL UNIVERSO

El primer argumento en pro de un advenimiento postmilenial es que la Biblia establece que la tierra será destruida o “conmovida” una sola vez más:

“La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles” (Hebreos 12:26-27).

Esta conmoción involucra todas las cosas creadas por Dios en los seis días de la creación; para luego recibir un “reino inconmovible” donde mora la justicia (vers. 28). Ahora bien, la destrucción del universo está vinculada con la segunda de Cristo (Mateo 24:29-31 y 2 Pedro 3:9-13). Por lo tanto, el milenio debe ocurrir antes de este catastrófico evento, porque después no habrá tierra para llevar a cabo un milenio, pues entramos a un cielo y tierra nueva (Ap.21:1; 2 Pedro 3:13).

El autor, en el capítulo doce de Hebreos, contrasta el monte Sinaí, donde Dios promulgó Su ley, y el monte de Sion, desde donde Él hoy nos amonesta. Cuando Dios entregó Su ley en el monte Sinaí la tierra fue conmovida: “...pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo” (vers. 26). Dios promete en este pasaje que en un momento determinado, “una sola vez más”, hará estremecer no sólo la tierra, sino que también el cielo.

La expresión “aún una vez”, significa “sólo una vez más” no dos ni tres, sino que “una vez más”. En esta única ocasión Dios conmoverá no sólo la tierra, sino que también el cielo. Inmediatamente después, el escritor del libro de Hebreos comienza a explicar o interpretar lo que acaba de decir en el versículo anterior. “Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles” (vers. 27).

“La remoción de las cosas movibles”, es decir, la destrucción de toda la materia física, la eliminación de esta tierra y todo el universo que la rodea. Todo lo creado por Dios en el primer capítulo de Génesis será completamente destruido; para dar lugar a las cosas “inconmovibles” y eternas, a los cielos y tierra nueva que Dios creará. “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento” (Isaías 65:17; Apocalipsis 21:1). Esta mudanza de las cosas movibles, como cosas hechas, por las inconmovibles o eternas tendrá lugar “una sola vez”, de acuerdo con las inspiradas palabras del autor de Hebreos.

Estos hechos, naturalmente nos llevan a hacer las siguientes preguntas: ¿Cuándo sucederán estas cosas? ¿En qué momento ocurrirá esta conmoción, remoción, o destrucción del universo físico para dar paso al espiritual?

El Señor Jesucristo en el libro de Mateo 24:3 es abordado por los discípulos con este mismo tipo de preguntas:

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Posteriormente, en el versículo 29 el Señor establece un marco cronológico que demarca con absoluta claridad y precisión los acontecimientos que preceden la destrucción del universo y la segunda venida de Cristo:

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”.

La primera cosa que salta a la vista al leer el versículo es el factor tiempo: “E inmediatamente después de la tribulación”. Estas precisiones cronológicas son extraordinariamente importantes, porque nos ayudarán a entender más fácilmente el plan de Dios para el futuro como lo veremos más adelante. El pasaje continúa describiendo eventos cósmicos de colosal envergadura.

Quiero hacer notar que la brevedad de la narración para describir estos fenómenos cósmicos, no minifican en lo absoluto el grueso calibre de los eventos que comienzan a tomar lugar: “El sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”.

La expresión “conmover” es la misma utilizada en Hebreos 12:26-27. Por lo tanto, esta similitud en el lenguaje revela que el evento descrito en Mateo 24:29 es el mismo que se relata en Hebreos, es decir, la destrucción final de la tierra y el universo; y como sabemos que la destrucción de la tierra y el universo sólo puede ocurrir una sola vez, estamos en presencia del temible día del fin del mundo.

Esta misma clase de lenguaje es utilizado por los profetas del Antiguo Testamento para describir, sin sombra de dudas, el colosal evento de la destrucción de la tierra y el universo:

He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes… Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira ” (Isaías 13:9-11, 13).

“…y temblarán los cimientos de la tierra. Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará” (Isaías 24: 18-20).

Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz. Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 32: 7-8).

Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor…y temblarán los cielos y la tierra” (Joel 3:14-16).

Los fenómenos cósmicos en el sol y en la luna, la conmoción de los cielos y la tierra están presentes en todos los pasajes estudiados, y casi todos ellos están conectados con juicio en el gran día de Dios. Sin vacilar, este lenguaje inequívocamente nos ilustra el “día del Señor”, es decir, la segunda venida de Cristo (véase 2 Pedro 3:10-12).

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