El Sacerdocio de Melquisedec

Estudios Biblicos

CAPÍTULO 7: (Estudio 7) El Sacerdocio de Melquisedec

Estudio Bíblico de la epístola a los Hebreos

Así comienza el capítulo 7:

1 “Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,” 2 “A quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;” 3 “Sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”.

El último versículo del capítulo 6 asomó otra vez a este personaje que ocupa nuestra atención hoy. Así nos dice: “Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”. El asunto es que cada vez que el autor nos ha hablado de Jesús como el gran sumo sacerdote, no lo pone dentro del orden aarónico sino dentro del orden de Melquisedec. ¿Cuál es la razón?

Veamos las características de este sacerdote que vino muchos años antes que se consagrara una orden para escoger los sacerdotes que servirían al Señor: “rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo”. Pero además de esto, era superior a Abraham pues éste le dio los diezmos.

Yo le doy los diezmos a Dios porque Él los demanda, entonces esto significa mucho en la naturaleza de este sacerdote. Su nombre significa: “Rey de justicia, Rey de Salem, Rey de Paz”. Todos estos significados aparecen en mayúscula. El autor parece prepararnos para una comparación mayor.

Su nombre, “Rey de Justicia y de Paz”, lo hace apto para su carácter que lo marca como tipo del Mesías y de su reino del futuro. El nombre de su ciudad significa “paz” y, por ser rey de paz llegó a ser un tipo de Cristo, el Príncipe de Paz, el gran reconciliador entre Dios y el hombre.

Pero consideren como el versículo 3 pone más claro la figura de Melquisedec, como alguien que se asemejaría a Cristo en su futura revelación: “sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios…”.

La verdad es que la naturaleza de este sacerdote, sólo es aplicable a la segunda persona de la Trinidad.

Si bien es cierto que, algunos no están del todo de acuerdo para atribuirle a este personaje una tipología de Cristo, pues piensan que él pudo representar algún sacerdocio del cual Cristo es parte en algún sistema angelical, la verdad es que el texto se inclina más por una similitud entre este personaje y Cristo.

Mis amados, que bueno es recordar que en estas características encontramos las del Hijo de Dios, de quien nada se registra acerca del comienzo o el fin de su vida. Él ni tiene una partida de nacimiento ni un acta de defunción. Su existencia tiene los límites de lo infinito, pues Él es desde la eternidad y hasta la eternidad, que no hubo quien fuera antes de Él y que no tendrá a nadie que venga después de Él, en su sacerdocio. De esta manera mis amados, así como las Escrituras honran al gran Rey de Justicia y de Paz, nuestro glorioso Sumo Sacerdote y Salvador, nosotros estamos llamados a hacer lo mismo.

Ahora el autor sigue haciendo su comparación con este sacerdote, los terrenales y Jesucristo, cuando nos dice:

5 “Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham”. 6 “Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas”. 7 “Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor”. 8 “Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.” 9 “Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;” 10“porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.”

Las especificaciones del trabajo de los levitas y su sostén fueron dadas por Moisés en la ley. Ellos recibían el diezmo de su propia gente. De hecho esa tribu no le fue dado algún territorio de la tierra conquistada sino casas done pudieran habitar.

El autor hace mención de que aquellos de donde sale el diezmo para la tribu de Leví, provenían también de Abraham. Sin embargo, aquel misterioso personaje que superaba a Abraham, le dio su bendición por cuanto él era el heredero de la gran promesa.

Ahora leemos:

11 “Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?” 12 “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;” 13 “Y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar”.

Mis amados, hay una verdad extraordinaria en el texto. El autor llega a la conclusión que el sacerdocio levítico iba a tener su fin, lo cual significaba que la ley misma había cumplido su propósito al describir este oficio; pero que no podía a través de esa orden obtener la perfección, por cuanto eran también hombres débiles, mortales, e incapaces de salvar sus propias vidas; y muchos menos podían salvar las almas de los que acudían a ellos. Por tal razón, la aparición de otra orden, la de Melquisedec, haría posible el sacerdocio de Cristo, ¡uno que jamás perecería!

El asunto mi amada gente, es que el Sumo Sacerdote de nuestra profesión, aquel que posee la vida eterna, el que no tiene principio ni término de días, permanece vivo para siempre y puede dar vida a todos los que a Él se acercan.

En virtud de todo lo acá expresado, el autor nos da esta palabra final:

14 “Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio”. 15 “Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto,” 16 “No constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible”.

Así es el sacerdocio de nuestro Señor Jesucristo, no viene de ninguna tribu, ya que el suyo es según la orden de Melquisedec, el tipo que representaría perfectamente su mesianismo. No fue constituido según los mandamientos que establecía la ley, sino como lo dice el autor: “según el poder de una vida indestructible”.

17 “Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.” 18 ”Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.” 19 “(Pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.” 20 “Y esto no fue hecho sin juramento;” 21 “porque los otros ciertamente sin juramentos fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.” 22 “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.” 23 “Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;” 24 “mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;” 25 “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”

Y el autor nos dice finalmente que aquel sacerdote nos convenía, por varias razones:

26 “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;” 27 “que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.” 28 “Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre”.

Bendito sea por siempre nuestro Mediador Eterno según el Orden de Melquisedec. Amén.

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá.

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