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Santidad del alma – Parte III

Estudios Biblicos – Predicas Cristianas

ELEMENTOS DE COOPERACIÓN PARA LA CONDUCCIÓN A LA SANTIDAD

Estos elementos son: La Palabra, los dones Ministeriales, y los dones Espirituales. Estos elementos de santificación son medios para alcanzar un fin, el cual es un estado de  Santidad para ser santo.

LA PALABRA:

La Palabra es el complemento del Espíritu para llevar a cabo su obra. Veamos algunos ejemplos Bíblicos, usando algunos pasajes paralelos que tienen un mismo sentido:

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Juan 3:5 “…De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

1ª Pedro 1:22.24 “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.

Si observamos, el nuevo nacimiento lo produce el Espíritu Santo por una palabra.

Mateo 12:28 “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios;…”

Mateo 8:16 “Y cuando llegó la noche, trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios,…”

Jesús llevó a cabo la expulsión del demonio con una palabra específica mediante el Espíritu.

Después del Espíritu Santo, la Palabra es el fundamento y elemento principal de la Santidad.

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Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. (2ª Tesalonicenses 2:13.17)

La oración o la vida devocional nos puede inspirar o darnos  un sentido de Santidad, pero lo que produce la Santidad es la Palabra cuando nos sometemos a ella. Jesús dijo:

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. (Juan 17:17).

“…y todo pámpano que lleve fruto, lo limpiaré, para que lleve más frutos, ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”.         (Juan 15:2.3)

El Salmo 119:9, dice: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”.

El Salmo 119:11,  dice: “en mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”.

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LOS DONES MINISTERIALES:

Jesús constituyó -según Efesios  4:11.12-, cinco oficios ministeriales con el propósito de perfeccionar a los santos.

El término “perfección” viene del griego “Katartismo”, que indica ajustar con la plena preparación y la formación de un carácter, madurar, completar, equipar.

Los Ministerios también fueron constituidos para edificar al Cuerpo. El término edificar viene del griego “Oikodomeo” que indica: Promover el crecimiento espiritual, desarrollando el buen carácter de la Iglesia.

Cabe destacar que estas dos características forman parte del pastorado, que viene del término apacentar, del griego “Bosko”, que indica: alimentar, instruir, proveer comida, cuidar.

El único  elemento que un ministro tiene para alcanzar los objetivos antes mencionados es la Palabra. Para ello necesitamos Ministerios que sepan trazar bien la Palabra, que sean amantes de su estudio y que dediquen y tengan el  tiempo para  hacerlo. (1ª Timoteo: 4:13).

Una de las características de un Ministerio calificado para perfeccionar,   es que usa bien la Palabra y es retenedor de ella. El término usar del griego es “Orthotomeo” y su equivalente en el español viene a ser “Trazar”. (2ª Timoteo 2:15)

Trazar: Indica cortar por lo recto. Es un término compuesto del Griego orthos- recto = temno- cortar

Trazar: No tiene que ver con dividir ni cortar por la mitad, sino con el buen trato y el verdadero significado de las cosas. Es no exponer una eiségesis, o decir lo que las Escrituras dicen, sino transmitir lo que ellas quieren decir.

Trazar: No da la idea de la descontextualización de los pasajes de las Escrituras, sino la enseñanza en una forma sistemática, exegética, y polifacética; de manera precisa, acertada para dirigir los pasos de otros.

Retenedor: Viene del griego  “Antecho” y su equivalente en español es estimar.

Estimar: Que indica  “ser adicto a”. También da la idea de mantenerte en una forma adherida con el fin de no dejártela quitar. Tiene que ver con aquello que viene a ser inherente en ti, algo que es parte de tu naturaleza, de tu existir, de tus propiedades.

Estas dos grandes virtudes sólo se pueden encontrar en aquellos que son amantes de las Escrituras y diligentes para el estudio de ellas. Sólo a través de estos Ministerios calificados con estas grandes virtudes, un pueblo puede alcanzar madurez, que equivale a una vida de Santidad.

LOS DONES ESPIRITUALES:

A través de los Dones Espirituales, el Espíritu Santo puede hacer ciertas correcciones e instrucciones en lo personal para dirigirte a la verdad, formando un carácter de Santidad y conducirte a ella. Debemos entender que los dones, como elementos de santificación, son su última opción.

¿QUÉ ES LO QUE DIOS SANTIFICA?

Una vez que Dios ha justificado al hombre en el espíritu pasa a santificar su alma. Debemos aclarar que la Santidad en el espíritu es instantánea, en el alma es progresiva. La Santidad en el espíritu es un suceso, en el alma es un proceso. La Santidad en el espíritu es equivalente a la justicia.

Antes de hacer un análisis de la Santidad en el alma, debemos estudiar algunos factores que presentan las Escuelas dicotomática y tricotomática:

EL ALMA DESDE EL PUNTO DE VISTA DICÓTOMATICO.

La dicotomía enseña que el espíritu y el alma son una misma cosa, que son términos intercambiables con el mismo significado. Para la dicotomía, el espíritu y el alma como términos simplemente son sinónimos que tienen un mismo sentido. Para la dicotomía, en el ser del hombre se da lo que se conoce como un dualismo, es decir, el hombre es un espíritu, que es equivalente al alma, y vive un cuerpo.

La Escuela que apoya la dicotomía cuestiona el versículo de 1ª Tesalonicenses 5:23 y descartan que es una afirmación analítica del ser integral del hombre en sus tres componentes, y afirman más bien que se trata de una declaración descriptiva que se refiere a todo el ser humano como el caso registrado en Marcos 12:30, que menciona cuatro partes sin que se requiera una cuádruple división  del hombre:

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”

Lo que la Dicotomía no ha podido comprender es lo siguiente: que si en el hombre hay una especie de dualismo, ¿por qué las Escrituras hacen mención del espíritu y el alma como algo individual, como componentes  distintos?

El texto expresa lo siguiente: “…engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:46.47). Según este pasaje el espíritu y el alma son totalmente diferentes, con funciones diferentes.

También la Biblia hace referencia al cuerpo y al alma como elementos distintos, con diferentes funciones.

“…por tanto, no os afanéis por vuestra vida (alma=suche)… ni por vuestro cuerpo…”. (Mateo 6:25)

“Y no temáis a los que matan el cuerpo más el alma no pueden matar…”. (Mateo 10:28)

También la Biblia hace referencia al espíritu y al cuerpo por separado, indicando que son dos elementos diferentes.

“ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu… el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne (cuerpo), a fin de que el espíritu sea salvo…”. (1ª Corintios 5:3.5)

“el polvo (cuerpo) vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dió”. (Eclesiastés 12:7)

Según estos pasajes y otros que mostraremos, la Dicotomía pierde fuerza en la teología, prevaleciendo la Escuela de la Tricotomía.

Ministerio: Jesús Soberano Señor

Acerca de josebriceno77@hotmail.com

Director presidente del ministerio de la formación y la evangelización "Jesús Soberano Señor".

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