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Actitudes de Dios hacia el hombre (Parte II)

Estudio Biblicos… Predicas Cristianas

Lucas 15:21-28

Introducción:

Continuando con las actitudes de Dios hacia el ser humano, hoy encontramos tres más en este pasaje: Gozo, perdón e interés. Actitudes que muchas veces nuestra humanidad o las tormentas de la vida hacen que se nos olviden.  Veamos pues estas tres actitudes que Dios tiene para nosotros.

I. Una Actitud de Perdón: Cuando te perdona te perdona v. 21-22

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Antes que nada debemos notar de que manera llego el hijo ante el padre: He pecado le dijo su hijo. Esto nos muestra que hubo confesión. Prácticamente le dijo que había hecho mal haberse separado de el y haber hecho lo que quería. Acepto su pecado y responsabilidad, es por eso que el le dice “Ya no merezco ser llamado tu hijo”.

Me gusta la forma en que se confiesa ante su padre, porque no llego excusándose de sus acciones. No llego y le dijo: ¡Padre me fui, pero pues tu sabes que no estaba a gusto! O: ¡Padre compréndeme, soy joven! ¡No! Le confeso todo a su padre y acepto su error. ¿Tú y yo cuantas veces no nos hemos excusado por nuestros pecados? En lugar de ir directo con Dios y decirle: Señor la regué en esto, perdóname. ¡No!

A veces queremos justificar nuestros actos con expresiones como: ¡No sabia lo que hacia! ¡La carne es débil! ¡Soy joven! ¡El diablo metió su cola!

Hermano si tu y yo hemos hecho algo o estamos haciendo algo malo, déjame decirte que Dios esta totalmente dispuesto a perdonarte, pero debes confesarlo. Y finalmente es lo que paso con el hijo, confeso y el padre le perdono todo lo que había hecho.

Me encanta la actitud del padre cuando si hijo le confiesa su error. Digo me encanta porque el padre en ningún momento le dijo a su hijo: ¡ya vez, te lo dije pero no hiciste caso! ¡No! simplemente le perdono. Pues así es Dios mi hermano contigo y conmigo.

A Dios cuando le confesamos algo no creas que va estar con un látigo esperando a decirte: ¡Te lo dije! Jamás El haría eso. Hermano que te quede claro que Dios te ha perdonado absolutamente de todos tus pecados pasados, no le debes nada, hermano nada, porque cuando Dios te perdona, te perdona.

II. Una Actitud de Gozo: Dios se alegra cuando regresas a el v.23-24

El ternero gordo era el mejor animal que tenía sobre todo su ganado, y ¿se lo estaba dando al hijo que acaba de regresar de andar de libertino? ¿Extraño no?

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Esto nos debe enseñar que no les estaba haciendo la fiesta por lo que había hecho, sino porque nuevamente estaba siendo aceptado como su hijo después de su regreso. Es por eso que le pone el anillo, el cual significaba que nuevamente lo estaba aceptando como su hijo y parte de la familia.

El padre olvidó su tristeza anterior por felicidad. Pues así es Dios, la Biblia nos menciona que podemos entristecer al Espíritu Santo si no actuamos como Dios nos manda.

Por lo tanto, Dios también se entristece cuando le desobedecemos. Pero no debemos olvidar que mas gozo y alegría le a da él cuando tu y yo si nos hemos descarriado, regresamos a su camino.

Hermano, no te resistas si andas en mal camino o si te has olvidado de Dios, regresa porque Dios quiere gozarse por tu regreso y seguirte dando ese banquete de bendiciones que tiene para ti como su hijo.

III. Una Actitud de Interés: Dios sale a buscarte v.25-28

Imagínese al padre; se entera que su hijo mayor no quiere entrar y sale a buscarlo. No es como a su primer hijo que lo estaba esperando, aquí sale por su hijo. Me imagino agarrándolo de la túnica y diciéndole: ¡Por favor, entra, no te quedes fuera!

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El padre estaba rogándole y rogándole. Esto debe de enseñarnos que Dios es también un padre y cumple sus funciones como tal. Porque ¿Cuándo pierde temporalmente a su hijo, que hace? Sale a buscarlo. Y la verdad es que desde el principio del Génesis Dios busca al hombre.

Después de haber pecado el ser humano en el huerto, ¿Quién busco a quien? ¿Fue Adán con Dios y le dijo lo que había hecho? Al contrario, tenía miedo, y fue Dios mismo quien bajo a buscarlo.

Desde el inicio del Génesis hasta el inicio del Nuevo Testamento con la venida de Jesucristo, Dios siempre, siempre nos ha buscado a nosotros primero, y es lo que hizo el padre en esta parábola.

Bien pudo haber dicho: ¡Mi hijo ya es grande, sabe lo que hace! O simplemente pudo ignorar su actitud chiflada de no querer entrar, pero no lo hizo, salio a buscarlo, fue por el. Ahora, la cosa no termina ahí, Dios sale a buscarnos pero no a rogarnos, ya vimos que nos da la libertad para hacer lo que queramos.

No sabemos si el hijo finalmente o no, pero lo que si sabemos, es que Dios viene a buscarte hoy, pero ¿saldrás a su encuentro? Con el primer hijo, el salio porque lo estaba esperando ¿Hoy saldrás tu a recibirle? ¿a abrazarlo? ¿a correr hacia el? O ¿te quedaras viendo las cosas desde afuera, mientras hay gozo, bendición, perdón y fiesta en la casa del padre?

Ojala y de veras podamos salir al encuentro con nuestro Señor, que no nos quedemos solo mirando y escuchando como lo estaba haciendo el hijo mayor. Cristo viene a buscarnos hoy, salgamos ahora para recibirle.

Desafió:

Que confesemos y aceptemos el perdón de nuestros pecados, que nos gocemos con el Señor, regresando a el y que salgamos a su encuentro y recibir bendición.

© Gabriel Torres

Acerca de Gabriel Torres

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