La gloria de Cristo en el milenio

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Estudios Bíblicos Predica de Hoy: La gloria de Cristo en el milenio

Estudios Bíblicos Lectura Bíblica: Apocalipsis 20:1-6

Introducción:

El milenio es una edad en el programa de Dios, en la cual Cristo Reinará como Rey davídico. Durante este periodo de tiempo se cumplirán todos los pactos, en especial el pacto abrahámico y davídico. Será entonces cuando la gloria humana y divina de Cristo se manifestara en la tierra en pleno fulgor. La persona gloriosa del Mesías se manifestara de un extremo al otro de la creación, pero particularmente en la tierra.

Cuando vino por primera vez, lo hizo como el manso y humilde Cordero de Dios con el propósito de ofrecerse como sacrificio expiatorio por el pecado del hombre. Vivió en absoluta pobreza, se asocio con los despreciados de su pueblo, fue entregado en manos de inicuos, fue humillado de manera despiadada, fue crucificado y murió como el mas despreciado de los criminales (Juan 19:1-19)

La historia de la vida terrenal de Cristo, esta plasmada en los evangelios, que constituye la fuente más confiable, a la que se puede apelar respecto a la vida de Cristo. El Nuevo Testamento comienza con el relato de la encarnación del Mesías. Su origen humano como simiente de Abraham y de David, se encarno para revelar a Dios entre los hombres y para ocupar el lugar del pecador en la cruz, pero vino también como El Mesías prometido por las escrituras del Antiguo Testamento y como el heredero legal del trono de David (Hechos 2:29-31)

La Biblia puntualiza la segunda venida de Cristo

Será el punto culminante de la historia, en que la persona humana de Cristo y su deidad, manifestaran gloria cuando aparezca en las nubes del cielo (Mateo 24:30), ocupara el lugar central en su reino y recibirá adoración universal, toda la tierra será llena del conocimiento de Dios (Habacuc 2:14; Isaías 11:9) y toda criatura viviente vera su reino.

Cuando vino por primera vez, la humanidad de ese entonces no vio mas en el que el hijo de Jose el carpintero y de María, cuando regrese por segunda vez se cumplirá las palabras del profeta Isaías “Tus ojos verán al Rey en su hermosura” (Isaías 33:17). Su persona gloriosa llenara de luz toda la tierra y El será el centro de atracción de su reino de paz, justicia y santidad.

En el Mesías habita corporalmente toda la plenitud de la deidad de Dios (Colosenses 2:9), manifestará la gloria de Dios entre los hombres. El Mesías es por el lado humano, Hijo de David (Isaías 11:1; Mateo 22:41-45;), pero por lado divino, es Dios Todopoderoso. En algunos casos es anunciado como la cimiente de la mujer (Génesis 3:15) el Hijo del Hombre (Daniel 7:13), un niño que es nacido (Isaías 9:6), la concepción de una virgen (Isaías 7:14) la vara del tronco de Isaí (Isaías 11:1), el Hijo de David (Mateo 1:1)

El milenio es un termino teológico

Hace referencia al pasaje de Apocalipsis 20:27, indicando el periodo de tiempo de mil años de duración del reinado futuro de Cristo en la tierra (Salmo 72: 7-9) que es diferente al estado eterno, que tendrá lugar al final del milenio .La persona de Cristo es el eje central en el desarrollo y la consumación del plan eterno de Dios, cuando Cristo se siente en el trono de su gloria (Mateo 19:28)

La manifestación de la gloria divina de Cristo en la historia de la humanidad, dentro de los límites del tiempo será exhibida en la era del milenio. Uno de los propósitos del reino milenario, es la manifestación de la gloria de Dios y la gloria del Hijo de Dios.

En su primera venida Cristo se sometió voluntariamente a los límites propios de la encarnación y sus atributos divinos fueron en gran manera velados. En su segunda venida aparecerá en la plenitud de su majestad y cada uno de sus atributos divinos, serán gloriosamente manifestados, exhibirá los atributos de su humanidad como los de su absoluta deidad en la era del reino mesiánico futuro

La gloria de Dios brillo alrededor de los pastores en el nacimiento de Cristo (Lucas 2:9), la gloria de la transfiguración (Lucas 9:31), Jesus revela y es mediador de la gloria de Dios, el conocimiento de gloria se descubre en Jesus (2ª Corintios 4:6). La obra salvadora de Cristo revela el misterio de gloria escondido desde las edades pasadas (Romanos 9:23, Colosenses 1:27). El evangelio que Pablo predico, esta centrado en la muerte, resurrección y segunda venida de Cristo (2ª Corintios 4:4; 1ª Timoteo 1:11)

La Gloria Humana de Cristo en el Milenio

La humanidad de Cristo, puesto que nunca fue afectada por el pecado, esta perfectamente adaptada para mostrar el peso completo y el volumen de la gloria con lo que Dios dotó la constitución del hombre en el principio. El carácter humano de Cristo estará presente en el milenio, quien vendrá de la misma manera como ascendió a la gloria, para gobernar como el hombre según el corazón de Dios (Hechos 1:11). Un ejemplo de la gloria humana de Cristo la tenemos en el monte de transfiguración (Mateo 17:1-8)

La gloria humana de Cristo ocurrió en la ascensión cuando su cuerpo después de resucitado entro en el cielo y se le otorgo autoridad al Cristo encarnado (Mateo 28:18) y “Dios le exalto hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesus se doble toda rodilla, de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para Gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11)

La persona humana y divina de Cristo, radiara un ambiente glorioso en el milenio, por lo tanto cuando el Hijo del Hombre regrese en gloria “vendrá en su gloria” y se sentara en su trono de Gloria (Mateo 25:31), el mundo vera y sentirá los efectos de su gloria, tal como lo prometió “La gloria del Líbano vendrá a ti y yo honrare el lugar de mis pies” (Isaías 60:13). La gloria de la presencia de Cristo se hará manifiesta en todo su esplendor. Tanto la gloria de su perfecta humanidad como la de su infinita deidad coronaran las bendiciones de la era milenial.

Cristo en su carácter humano como el Cordero inmolado, regresara y reinara en la tierra con su iglesia (Apocalipsis 5:1-10) y cuando Israel contemple a su Mesías que viene en su gloria humana le vera como aquel que ha sido traspasado por los pecados de la nación (Zacarías 12:10).

La Iglesia ha sido llamada por Dios a “su reino de gloria” (1ª Tesalonicenses 2:12), se regocije “en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:2) y cuando Cristo se manifieste, la iglesia aparecerá con el en gloria (Colosenses 3:3-4).

Aunque el milenio será principalmente una declaración publica de realidades, que ya son verdad en la iglesia, como la transformación del cuerpo del creyente, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya (Filipenses 3:21). Ahora vemos por espejo oscuramente, mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido (1ª Corintios 13:12; 1ª Juan 3:2, 3), estas transformaciones guardan la revelación, hasta que Cristo regrese para ser admirado en sus santos (2ª Tesalonicenses 1:10)

Es de enfatizar que Cristo vendrá no solo con poder, si no “con gran poder gloria” (Marcos 13:26), viene acompañado de un despliegue visible de gran poder y gloria, ejercitando autoridad divina, vestido con gloria celestial exhibiendo su ropaje glorioso (Isaías 63:1-4)

Cristo vino a la tierra y tomo naturaleza humana, sin sufrir la perdida de ninguno de sus atributos de deidad. En su persona existen las dos naturalezas, la divina y la humana, sin mezclarse ni confundirse. En el reino del milenio, Cristo ocupara el trono de David (Lucas 1:32; Hechos 2:30), gobernara sobre Israel y las naciones de la tierra, un reino visible nacionalmente universal, el evangelio de Lucas, traza la humanidad de Cristo directamente hasta Adán (Lucas 3:38) y en (1ª Corintios 15:45) se le llama el ultimo Adán.

Cristo ejecutara el dominio perdido por Adán (Hebreos 2:8-9), debe observarse que en la parte final del 2:8 dice: “pero aún no vemos que todas las cosas le sean sujetas” La soberanía original de dominio dada a Adán en la creación (Génesis 1:28) y perdida a causa del pecado, es restaurada por el segundo Adán (Salmos 8:6; Hebreos 2:8), que será visible esa soberanía en toda la tierra cuando el Mesías inaugure su reino de gloria y su voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo, entonces se vera que todas las cosas le son sujetas (Efesios 1:22), aunque hay rebelión en el mundo de hoy, este pasaje revela que Cristo tiene poder y autoridad para terminarla, solamente espera el tiempo apropiado para la consumación de ese propósito de Dios.

Para los habitantes del reino Mesiánico dice: ”Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia” (Malaquías 4:23) entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre (Mateo 13:43), la gloriosa presencia del Mesías traerá un gobierno perfecto (Daniel 12:3)

El Mesías vendrá como simiente de la mujer (Génesis 3:15), de la familia de Sem (Génesis 9:26-27), de la simiente de Abraham (Génesis 12:3), de la tribu de Judá (Génesis 49: 10; Mi.5:2), de la descendencia de David (2 Samuel 7:12-17; Lucas 1:30-33), en la persona de Jesucristo se cumplen todas las profecías del Mesías y del reino que Dios prometió establecer en la tierra (Daniel 2:44)

La Gloria Divina de Cristo en el Milenio

El milenio es un periodo de tiempo definido que presenta una revelación particular de la persona de Cristo y su obra, en una dimensión jamás vista por los hombres. La presencia del Mesías en este periodo de tiempo dará a conocer el triunfo de Cristo en la tierra, triunfo que no es el producto por la obra del hombre, ni siquiera de la iglesia, es el resultado de la obra del Mesías: Su muerte, su resurrección, su exaltación y su gloria venida a la tierra en cumplimiento estricto de todas las profecías y en particular de los pactos de Dios con Abraham y David.

Aparecerá en la gloria del Padre, y todos los Ángeles le adoraran. El Hijo manifiestamente ejercerá todas las prerrogativas divinas, y reinara con autoridad suprema sobre el mundo entero, sin ninguna apelación de su mandato, y ninguna adoración aceptable que no se centre directamente en su persona. Es el reinado de la deidad hecha visible, en su persona divina “en quien habita la plenitud de la deidad corporalmente” Isaías ofrece evidencia de la manifestación gloriosa de la deidad de Cristo (Isaías 66:15; 18)

Debido a la manifestación de la deidad, Cristo será el objeto de adoración divina en el milenio (Salmos 45:6), vendrán todos adorar (Isaías 66:23; Salmos 86:9; Zacarías 14:15-19), habrá una justicia en el reparto de galardones o castigo (Isaías 3:10; Romanos 2:6; 1ª Pedro 1:17).

Cristo como rey administrara justicia a las naciones en el mundo (Jeremías 23:5), pastoreara a las naciones en la tierra (Salmos 67:4) y juzgara a las pueblos con justicia (Salmos 96:10). La presencia personal del Mesías en la tierra y la inauguración de su glorioso reinado, pondrá de manifiesto la perfecta justicia del Todopoderoso, restaura una paz justa en un mundo desordenado, entonces verdaderamente se cumplirá la profecía “

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron (Salmos 85:10), así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones (Isaías 61:11), las personas serán llamadas árboles de justicia plantío de Jehová, para gloria suya (Isaías 61:3)

El milenio terminara tal como comienza

Es decir con llama de fuego para dar retribución a los que no conocieron a Dios (2ª Tesalonicenses 1:8), el justo juicio de Dios sobre la tierra no será abolido (Isaías 9:7). El reinado justo del Mesías sobre el trono de David, durara mil años, pero ese reinado de justicia será el preámbulo histórico del reino eterno de Jesucristo (Lucas 1:32b-33)

La nación de Israel, su remanente, será liberada de la gran tribulación (Apocalipsis 12:6) para introducirla al milenio. La profecía dada con este tema data de los tiempos de Moises, que predijo que Israel sería preservado en su tiempo de angustia por un Dios misericordioso y fiel al pacto que había jurado a los padres (Deuteronomio 4:30-31), la nación puede dejar de cumplir el pacto, pero Dios no se olvida del pacto basado en sus promesas. Isaías prevé que Dios abandona a Israel por un corto tiempo, pero luego le recoge y le reúne con misericordia (Isaías 54:7-10).

Puede decirse que la misericordia intrínseca de Jehová, es engrandecida por su fidelidad hacia la nación, en el tiempo de su más profunda aflicción, a causa de los pactos incondicionales con los padres. El pacto Davídico proporciona la incomparable misericordia en el milenio, desde cuando exalto al desconocido hijo de Isaí, y le prometió que la misericordia divina no se apartara de su hijo Salomón (2º Samuel 7:15). El pacto Davídico tal como es confirmado por el Salmo 89, exalta la misericordia de Jehová

El Milenio a la Luz de la Biblia

El tema del milenio es un punto en el debate teológico. Se reconoce que hay tres posturas diferentes sobre este tema.

La escuela posmilenarísta: La escuela posmilenarísta afirma que la iglesia será capaz de convertir al mundo a la fe cristiana y lograr que exista en la tierra un reino de paz, después del cual Cristo vendrá a la tierra para juzgar a la humanidad e inaugurar el estado eterno.

La escuela amilenarista: Los defensores del amilenarismo sostienen que no habrá un milenio (reino de mil años), durante el cual Cristo reine en la tierra sobre el trono de David y gobierne las naciones de manera literal. El amilenarismo enseña que el reino de Cristo es espiritual y que ya esta en proceso, que el reino equivale a la iglesia, enseña que el milenio comenzó con la predicación de Jesus cuando llamo a los hombres al arrepentimiento. Afirman que no habrá más reino milenario, que el que esta ocurriendo ahora, la segunda venida de Cristo a la tierra, será para establecer el estado eterno.

La escuela premilenarista: Sostiene que habrá un reino literal de Cristo en la tierra, que durará mil años, este reino será personalmente inaugurado por Cristo cuando regrese a la tierra con poder y gloria. El premilenarista relaciona el milenio directamente con el cumplimiento de los pactos bíblicos, el pacto abrahámico, el davídico y el nuevo pacto, según esta postura Dios salvara en los postreros días a un remanente de la nación de Israel (Romanos 11:25-29), habrá un gran numero de gentiles que serán salvos, y reinaran con Cristo en la tierra

La Persona de Cristo en el Reino Milenario

El centro de atracción del milenio, será la persona de Cristo, que vendrá para inaugurar este reino según lo prometido en las escrituras proféticas del Antiguo Testamento, “Tus ojos verán al Rey en su hermosura” (Isaías 33:17), también el Nuevo Testamento indica que el reino será inaugurado cuando Cristo regrese con poder y gloria (Mateo 19:28). También se relaciona el establecimiento del reino con la venida en gloria del Mesías (Mateo 25:31), para la destrucción de los ejércitos del anticristo por el Mesías victorioso que viene a inaugurar su reino (Apocalipsis 19:11-21).

El profeta Daniel en los capítulos 2 y 7, escribió acerca de los gentiles, cuando el gobierno de las naciones, estará en manos de los gentiles. El cuadro profético en ambos capítulos pone de manifiesto que será la venida personal del Mesías, la que pondrá fin al gobierno gentil en la tierra.

Cuando la autoridad gentil sea destruida “el Dios del cielo levantara un reino que n o será jamás destruido (Daniel 2:41), esto no puede haber ocurrido en la primera venida de Cristo, todavía los gentiles ejercen autoridad sobre la tierra, tan poco Cristo esta rigiendo con vara de hierro a las naciones (Apocalipsis 19:15).

El reino no será establecido por la iglesia, será inaugurado personalmente por el Mesías (2ª Timoteo 4:1), su segunda venida esta acompañada por juicios sobre la tierra, una característica del milenio es que la tierra, será llena del conocimiento de Dios (Habacuc 2:14), por la manifestación visible de Cristo como Rey de Reyes y Señor de señores.

La persona gloriosa de Jesucristo estará en medio de su pueblo, manifestando todo el esplendor de su gloria personal, la tierra será llena de Justicia, de paz y de santidad (Jeremías 23:5-6), ninguno de estos casos que habla Jeremías se ha cumplido o se esta cumpliendo.

La iglesia es un aspecto del reino de Dios, pero no es en ningún sentido equivalente al reino mesiánico, tiene que ver con el dominio de Cristo desde el trono de David, todavía Cristo no ocupa ese trono (Apocalipsis 3:21), este trono le pertenece por derecho legal (Lucas 1:30-33), al final del milenio Cristo seguirá reinando por los siglos de los siglos en el reino eterno de Dios.

Durante el milenio, la gloria tanto de la humanidad como la deidad de Cristo será manifestada dentro del tiempo y de la historia. John F. Walvood “La gloriosa presencia de Cristo en la escena milenaria es, por supuesto, el centro de adoración y espiritualidad.

Los muchos pasajes bíblicos relacionados con el tema que no pueden en ningún sentido razonable aplicarse a la era presente ni limitarse al cielo, apuntan al reino milenario de Cristo en la tierra. La gloria de Cristo es revelada además, en todos los aspectos del milenio y afecta la vida espiritual de la raza humana hasta un extremo, nunca antes vista en previas dispensaciones”

El maligno todavía anda como león rugiente buscando a quien devorar (1ª Pedro 5:8), Satanás lleno el corazón de Ananías (Hechos 5:3), tienta a los creyentes (1ª Corintios 7:5), ciega la mente de los incrédulos (2ª Corintios 4:3-4), se disfraza como angel de luz (2ª Corintios 11:14), obstaculizo el ministerio de Pablo (1ª Tesalonicenses 2:18), estos pasajes no indican que Satanás este atado en este tiempo.

El propósito de atar a Satanás es para que no engañe a las naciones (Apocalipsis 20:3), pero este enemigo sigue activo en la tierra, y será atado antes que se inaugure el milenio. Ni él, ni sus demonios podrán realizar actividad durante los mil años del reino.

La tierra será preparada para que el Mesías reine, los Ángeles recogerán todo lo que estorbe (Mateo 13:49), la tierra será regenerada, es decir rejuvenecida (Mateo 19:28). El profeta Isaías describe el asombroso cambio que se efectuara en este planeta en preparación para el reino mesiánico (Isaías 35:1-2)

Muchos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamentos combinan su testimonio de que Cristo será gobernador supremo sobre la tierra. Cristo, como hijo de David, se sentará sobre el trono de David (2 Samuel 7:16; Salmos 89:20- 37; Isaías 11; Jeremías 33: 19-21). Cuando Cristo nació, vino como rey, según fuera anunciado por el ángel Gabriel a María (Lucas 1:32-33). Como Rey fue rechazado (Marcos 15:12, 13; Lucas 19:14). Cuando fue crucificado murió como Rey de los judíos (Mateo 27:37).

En su segunda venida es descrito como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Apocalipsis 19:16). Literalmente centenares de versículos en el Antiguo Testamento declaran o implican, por lo menos, que Cristo reinará sobre la tierra. Algunos de los textos más importantes son especialmente claros (Isaías 2:1-4; 9:6-7; 11:1-10; 16:5; 24:23; 32:1; 40:1-11; 42:1-4; 52:7-15; 55:4; Daniel 2:44; 7:27; Miqueas 4:1-8; 5:2-5; Zacarías 9:9; 14:16-17).

Una de las características del reino milenial es que el reino de David será resucitado y reinará como príncipe bajo el mando de Cristo (Jeremías 30:9; 33:15-17; Ezequiel 34:23-24; 37:24-25; Oseas 3:5). Ciertamente esta situación no se ve en la iglesia presente y exige que ocurran la venida de Cristo y la resurrección de los santos del Antiguo Testamento antes que pueda cumplirse la profecía.

Como lo dejan ver los pasajes que hablan acerca del reino futuro, hay por lo menos tres aspectos importantes en el gobierno de Cristo durante su reinado milenial.

1. Muchos pasajes testifican que el gobierno de Cristo será sobre toda la tierra, más allá de los límites de cualquier otro reino terrenal anterior y del reino de David mismo. Al establecer el gobierno mundial, Dios cumplió su propósito de que el hombre debía gobernar sobre la tierra.

Aunque Adán fue descalificado, Cristo, como el segundo Adán, puede cumplir esta meta como se menciona en Salmo 2:6-9. Según Daniel 7:14, al Hijo del Hombre le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará y su reino uno que no será destruido.

El mismo pensamiento se menciona en (Daniel 2:44; 4:34; 7:27). La universalidad del gobierno de Cristo sobre la tierra también se menciona en (Salmo 72:8); (Miqueas 4:1-2); (Zacarías 9:10).

2. El gobierno de Cristo será de autoridad y poder absolutos. Cristo regirá con vara de hierro (Salmos 2:9; Apocalipsis 19:15). Todos los que se oponen serán castigados con la destrucción (Salmos 2:9; 72:9-11; Isaías 11:4). Un gobierno tan absoluto no es la característica del gobierno de Cristo sobre su iglesia o sobre el mundo en la actual dispensación y sólo podría cumplirse si Cristo tiene un reinado literal sobre la tierra después de su segunda venida.

3. El gobierno de Cristo en el milenio será de justicia y paz. Esto se desprende de pasajes clásicos como Isaías 11 y Salmo 72.

Estas características poco usuales del reino sólo son posibles gracias a los juicios introductorias de Israel y los gentiles y por el hecho de que Satanás está encadenado y ha sido dejado fuera de acción. La única fuente de mal en el mundo será la naturaleza pecaminosa de los hombres que están todavía en su carne humana. La separación del trigo de la cizaña (Mateo 13: 24-30) y la separación de los peces buenos de los malos (Mateo 13: 47-50) son preparativos.

Necesarios para el reinado de Cristo. El milenio comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey (Isaías 65:17-20; Zacarías 14:16-19). El pecado abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial.

Conclusión.

Cristo no ha ejercido en el pasado, ni esta ejerciendo en el presente sus gloriosas prerrogativas humanas, de dominio adánico, guarda en el futuro el cumplimiento en el milenio. El cumplimiento de la esperanza mesiánica, como aparece profetizado en el Salmo 72 y 89, tendrá su pleno cumplimiento, cuando el Mesías se siente en el trono de David, para que reine sobre su pueblo y sobre los gentiles. Habrá absoluta equidad para todos los que habiten en el reino del Mesías (Salmos 72:11).

Solo el abandono de de una hermenéutica normal o natural que interprete de manera literal las promesas mesiánicas escritas por los profetas del Antiguo Testamento, se atreve a negar que habrá un reino glorioso sobre la tierra en el que Jesús, el Mesías reinara como soberano absoluto de toda la creación.

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