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No está aquí, sino que ha resucitado

Estudios Biblicos – Predicas Cristianas

Hoy es un día bien especial para todos nosotros, porque hoy celebramos la victoria de nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Hoy celebramos el evento más impactante y maravilloso que este mundo ha experimentado, y que sirvió para dividir, por siempre, la historia de este mundo.

Lo que ha sucedido es que a través del tiempo este evento tan especial ha sido atacado por los poderes de las tinieblas, con el propósito de robarle su verdadero significado. Es por eso que no estaría fuera de lo común encontrar como la resurrección de Cristo se asocia con cosas como el conejito de las pascuas, los huevos de chocolate, el domingo de resurrección, y cosas similares. En otras palabras, tradiciones que no tienen respaldo bíblico. Por estas razones, en el día de hoy, deseo que estudiemos bien de cerca el verdadero significado de esta fecha. Pasemos ahora a la lectura de la palabra de hoy.

Lucas 24:1-9El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. 2 Y hallaron removida la piedra del sepulcro; 3 y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. 8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras, 9 y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.

Lo primero que encontramos en estos versículos es que este grupo de mujeres que había seguido a Jesús, se dirigió al sepulcro con tristeza y dolor. Y la actitud y disposición de estas mujeres en realidad reflejan un pequeño problema. Digo esto porque ellas habían llegado al sepulcro con el propósito de ungir el cadáver de Jesús; algo que ellas no habían podido hacer el día que Jesús murió debido a la ley del día del reposo. Esto es algo que queda bien reflejado en Lucas 23:55-56 cuando leemos: “…Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. 56 Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento…” ¿Por qué digo que la actitud y disposición de estas mujeres representan un pequeño problema?

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Digo que la actitud y disposición de estas mujeres representan un pequeño problema, porque la realidad es que ellas conocían las enseñanzas de Jesús. Ellas habían escuchado lo que el Señor había revelado a los discípulos, pero aparentemente se les había olvidado. Y es por eso que encontramos que en este instante los ángeles que estaban frente a la tumba dijeron: “..¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día…”

Sin embargo, a pesar de lo que Jesús les había enseñado, ellas se acercaron a la tumba con gran tristeza, esperando encontrar el cuerpo de Jesús. Ellas no estaban allí para celebrar y regocijarse, ellas estaban allí para ungir y llorar. La realidad es que este pequeño problema continúa existiendo en la iglesia de hoy; digo esto porque existe un gran número de personas dentro del Cuerpo de Cristo que desconoce completamente, o que escoge ignorar, lo que el Señor nos revela a través de la Palabra. Y es por esa misma razón que no es difícil encontrar como tradiciones y rituales paganos han sido introducidos como representación de la resurrección de Cristo.

Una gran realidad es que el enemigo tratará de desacreditar la obra de nuestro Señor Jesucristo por todos los medios habidos y por haber. En el tiempo que Jesús caminó físicamente aquí en la tierra, el enemigo trató de destruir la obra que Él había venido a cumplir por mediación de los supuestos hombres de Dios; en otras palabras, los escribas, los saduceos, los fariseos, y los maestros de la ley. Esto es algo que queda bien reflejado en Mateo 27:41-42 cuando leemos: “…De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: 42 A  otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él….” Y también en Marcos 3:22 cuando leemos: “…Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios…”

El ataque de Satanás en contra de la obra redentora de Jesucristo nunca se ha detenido, y nada le daría más placer que poder eliminar por completo el verdadero significado de Su resurrección. ¿Cómo ha tratado y continúa tratando de hacer esto? Lo ha tratado y continúa tratando de hacer a través de tradiciones, filosofías, y enseñanzas falsas. La realidad es que hoy no puedo hacer un estudio detallado acerca de las numerosas tradiciones, filosofías, y falsas enseñanzas que tratan de socavar la obra redentora del Señor, ya que éste es un tema bastante complejo, y toma tiempo; pero sí deseo que brevemente exploremos dos tradiciones muy populares que se celebran en este país. Les estoy hablando acerca de la tradición del conejito de la pascua, y la de asistir a la iglesia hoy porque es el “domingo de resurrección”.

El conejito de la pascua. Según la tradición, el conejito de la pascua trae huevos de chocolate o golosinas a los niños que se han portado bien. Ahora permítanme hacer una pregunta ¿qué tiene que ver un conejo y los huevos con la resurrección de Cristo? La gran realidad es que ninguna de estas dos cosas tiene nada que ver con la resurrección de Cristo. Les puedo decir con toda confianza que a través de los años que llevo estudiando la Palabra de Dios, yo no he podido encontrar nada que identifique la obra de Cristo con estas cosas. Pero no obstante esta gran realidad, con solo mirar a nuestro alrededor no es difícil encontrar como ambas cosas han llegado a ser aceptadas como símbolos de las pascuas.

No es difícil encontrar como esta tradición ha invadido y contaminado al Cuerpo de Cristo. La razón por la que esto ha sucedido es porque muchos han sido engañados por el diablo, y solo ven esta tradición como algo completamente inocente, o como una simple fantasía para los niños. Pero la realidad es que la tradición del conejito y los huevos es mucho más profunda que una simple fantasía de niños. Esta tradición es de origen pagano, de fiestas paganas, de rituales de fertilidad paganos a dioses paganos [1].

Así que podemos confiadamente decir que esta tradición es abominación a Dios, y que sólo sirve para socavar el sacrificio redentor de nuestro Señor. Ésta tradición sólo sirve para alejar al hombre de Dios, y para robarle la gloria al merecedor de toda gloria, y honra. Dile a la persona que tienes a tu lado, hoy no es el día del conejo. Hoy no es el día del conejo, hoy no es el día de la búsqueda de huevos escondidos, hoy es el día que la tumba fue encontrada vacía. Y esto me conduce a la segunda tradición.

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Domingo de resurrección. Como les dije al inicio, la tradición que muchos creyentes siguen es asistir a la iglesia el “domingo de resurrección”, ya que la resurrección de Cristo es el evento más importante en la vida de todo creyente. La razón por la que muchos creyentes siguen esta tradición, es porque la creencia popular es que Cristo fue crucificado un viernes, y que resucitó el domingo en la mañana; por lo tanto, “domingo de resurrección”. Pero la realidad es que esto no es cierto, y definitivamente no tiene respaldo bíblico alguno. Permítanme explicarme con más detalles para que entiendan bien lo que les digo.

En Mateo 12:38-40 encontramos que algunos escribas y fariseos pidieron que el Señor les demostrara una señal, y que Él les contestó diciendo: “…La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. 40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches…” Como podemos ver, aquí el Señor nos dice que Él estaría: “…en el corazón de la tierra tres días y tres noches…” Ahora usemos nuestro sentido común

Un día tiene 24 horas; 12 horas de día [2], y 12 de noche; así que tres días y tres noches representan 72 horas. Ahora bien, algo que podemos encontrar en la biblia con facilidad es que Jesús murió alrededor de las tres de la tarde [3]. Esto es algo que podemos confirmar bíblicamente en Mateo 27:46-50 cuando leemos: “….Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. 48 Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu…” (“Hora novena”; el día comenzaba a las 6:00 a.m., nueve horas después = 3:00 p.m.). Esto quiere decir que si Jesús murió un viernes en la tarde, y resucitó un domingo en la mañana, lo más que pudo estar en el corazón de la tierra fueron un día y medio. Hagamos la matemática para determinar si lo que digo tiene sentido.

Tradición = murió un viernes y resucitó el domingo.  Como vimos, la palabra de Dios nos dice claramente que Jesús murió alrededor de las 3:00 p.m.; de viernes 3:00 p.m. a sábado 3:00 p.m. [un día=24 horas]; de sábado 3:00 p.m. a domingo en la mañana, alrededor de medio día [14-15 horas cuando mucho]). Así que con este pequeño detalle podemos confiadamente afirmar que Jesús no murió un viernes y que resucitó un domingo, ya que si hacemos esto entonces estamos diciendo que Jesús no cumplió Su palabra.

La realidad es que presentar un estudio conciso acerca de la resurrección de Cristo es algo imposible de hacer en este pequeño espacio de tiempo que compartimos, ya que sería necesario analizar y estudiar las fiestas judías y demás. Pero entonces, ¿qué les he querido decir con todo esto? Lo que les estoy diciendo es que a la iglesia no se viene por tradición, sino que se viene por devoción.

Continuando con nuestro estudio encontramos algo de suma importancia. Aquí vemos que estas mujeres: “…hallaron removida la piedra del sepulcro…” Ahora preguntémonos; ¿fue la piedra removida para que Jesús saliera? La respuesta a esta pregunta es no. La piedra no fue removida para que Jesús saliera, la piedra fue removida para que ellas pudieran entrar y buscar a Jesús. ¿Por qué es tan importante que notemos el detalle acerca de la piedra? Es importante que nos fijemos en éste detalle porque existen muchos en este mundo, tanto dentro como fuera del pueblo de Dios, que necesitan remover la piedra del sepulcro. No es que estemos físicamente muertos y sellados en un sepulcro, pero desdichadamente existe un buen grupo de creyentes que se encuentran sellados en la tumba de las tradiciones. Les digo en el día de hoy que existen piedras grandes y pesadas, que tienen que ser removidas de nuestro corazón para que nosotros podamos entrar en comunión con Dios.

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Continuando leemos: “…Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado…” La resurrección de Jesús es la parte fundamental de la fe Cristiana. El que Jesús haya resucitado nos da la seguridad absoluta de que Él cumplirá sus promesas. La muerte corporal de Jesús demuestra que el Cristo viviente es soberano en el Reino de Dios. Recordemos siempre que el poder que hizo posible la resurrección de nuestro Señor está a nuestro alcance, para hacer resucitar nuestro espíritu. Dile a la persona que tienes a tu lado, ¡Cristo vive! Este es el mensaje que todos tenemos que compartir, ¡Cristo vive!

La Palabra nos dice: “…No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló…” Tenemos que recordarnos en todo tiempo de lo que Él nos ha enseñado. Él quiere que sigamos Sus enseñanzas, y que sigamos su Palabra en todo momento. Cuando hacemos memoria de como Él se ha glorificado en nuestra vida, y cuando nos acordamos de su santa Palabra, entonces se nos hará más fácil deshacernos de actitudes que no agradan a Dios. Se nos hará más fácil deshacernos de todas esas tradiciones mundanas que afectan nuestro caminar cristiano, y que contaminan nuestra fe.

Conclusión

La realidad es que la resurrección de Cristo es el epicentro de nuestra fe, y es por eso que siempre debemos tener muy en mente que la resurrección de Cristo no es una creencia que surgió en la iglesia, sino que es lo que le da vida a la iglesia. Y es por eso que hoy no celebramos el día de la resurrección de nuestro Rey y Salvador, sino que celebramos el día que la tumba fue hallada vacía.

Pero existe aun más que tenemos que hacer; la Palabra nos dice: “…y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás….” Estas mujeres sintieron un gran gozo al descubrir el sepulcro vació; su gozo fue tan grande que ellas no pudieron detenerse; ellas salieron corriendo de ese lugar para anunciar que Cristo había resucitado. Fíjense bien como sucedió; en Mateo 28:8 encontramos que: “…ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos…” Ahora pregunto: ¿sientes tú ese gozo en el día de hoy?

No creo que exista un creyente que no se goce en la resurrección de Cristo. ¿Por qué sentimos este gozo? Sentimos este gozo porque la resurrección de Cristo nos garantiza vida eterna. Así que celebremos hoy con gran gozo no el día de la resurrección, sino LA RESURRECCIÓN; celebremos hoy con gran gozo la victoria que solo Él pudo obtener; celebremos hoy, y recordemos siempre ¡Cristo vive!

[1] Encyclopedia Britannica 15th edition, Macropaedia, Vol. 4, p. 605, “Church Year”
[2] Génesis 1:5; Juan 11:9
[3] Mateo 27:46-50; Marcos 15:33-41; Lucas 23:44-49

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