¿Dónde esta la casa de Dios?

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Lectura bíblica: “16 Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar? / 17 Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios. / 18 ¿Qué más puede añadir David pidiendo de ti para glorificar a tu siervo? Mas tú conoces a tu siervo.” (1 Crónicas 17:16-18)

Idea central: La Casa de Dios.

Objetivos:

  1. a) Comprender que Dios no habita en templos hechos por manos humanas sino en Su creación, sobre todo en el corazón de Sus hijos;
  2. b) Comprender y valorar que Dios mismo se edificó una Casa;
  3. c) Comprender y experimentar que Cristo y Su Iglesia son la Casa de Dios, pues habita en cada creyente;
  4. d) Agradecer al Señor por escoger por morada nuestro corazón;
  5. e) Alabar a Dios por Su grandeza;
  6. f) Reconocer la Iglesia entera como pueblo de Dios;
  7. g) Pedir al Señor que se haga Su voluntad en nuestra vida, casa e Iglesia; y
  8. h) Engrandecer el nombre de Dios.

Resumen: La Casa de Dios no es un lugar como un templo, catedral o capilla, sino el corazón del cristiano, donde ha venido a morar el Espíritu Santo. Dios, que no habita en obras de hombres, decidió hacer nacer al Mesías en la Casa de David para ser morada de Dios en Él. Cristo es la Casa de Dios.

La casa es el lugar donde habitamos, espacio donde se cobija la familia y que, con el tiempo, constituye para sus miembros un punto de encuentro de los hermanos, los hijos, los nietos, etc. Más propiamente se le denomina hogar a ese reducto de amor donde se teje la vida familiar.

La casa puede ser de diversos materiales, tamaño y forma, según la cultura. En el caso de los hebreos no era destinada a vivir en ella sino para ofrecer refugio contra las inclemencias del tiempo y como lugar de dormir, cuando no se dormía al raso en la azotea. Constaba de un solo espacio amplio, construido con piedras y adobes.

El revoque y el suelo eran ordinariamente de barro; en vez de ventanas había unos calados sin cristal. En la era helenístico-romana se construyó un tipo de casa que podía tener una sala en el piso superior, el aposento alto.

Pero cuando la Biblia habla de “la casa de David”, en hebreo Malkhut Beit David o Reino de la Casa de David, no se refiere a una construcción sino al linaje del rey David, a la dinastía que comenzaría con él y continuaría con su hijo Salomón. La casa de David es la familia que él constituyó y de cuya simiente vendría Jesucristo.

Siempre los seres humanos hemos querido construir una casa para Dios. Así levantamos capillas, templos, catedrales, basílicas, etc. Pero el pensamiento de Dios es muy distinto al nuestro en este aspecto.

El Dueño y Creador del universo tiene un pensamiento muy claro al respecto. En este capítulo del primer libro de Crónicas queda muy claro el concepto que Dios tiene de una casa para Él. Cuenta el capítulo 17 que:

1 Aconteció que morando David en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas. / 2 Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.” (1 Crónicas 17:1,2)

David se preocupó porque el arca del pacto, el objeto más sagrado de Israel, estaba apenas protegido por unas cortinas, en cambio él habitaba en casa de cedro, una madera finísima y firme que traían del Líbano.

El cedro era un árbol grande e impresionante que daba una madera muy apreciada para la construcción de palacios y de templos. Con él se tallaban columnas, vigas, tablones; los paganos hacían ídolos y los marinos mástiles para sus navíos. Su madera desprende un perfume exquisito que se empleaba en el ceremonial de la purificación.

El rey comunicó esta preocupación al profeta Natán y éste le dijo que hiciera lo que sentía que fuese lo mejor para Dios. Aquí se muestra cómo estaba el corazón de David comprometido con el Señor y cuánto le amaba. ¿Tiene usted en su corazón entregar lo mejor para Dios?

¿Qué piensa Dios de una casa para Él?

1. Dios no habita en templos hechos por manos humanas.

3 En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: / 4 Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite. / 5 Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. / 6 Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?” (1 Crónicas 17:3-6)

Dios le habló a Natán esa noche, para que le dijese a David que él no edificaría un templo para Él: Dios no necesita casa ni templo para habitar. En verdad toda Su creación puede ser Su casa, aunque Él “habita en luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16) “No habita en templos hechos por manos humanas” (Hechos 17:24)

Sin embargo puede habitar en el ser humano y, de hecho, el creyente es templo del Espíritu Santo: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (Juan 14:23) y “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19)

Dios le daría a David fama de príncipe: “7 Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; / 8 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra.” (1 Crónicas 17:7,8)

Dios escogió al más humilde y menor de los hijos de Isaí, para hacerlo grande ante los hombres. Siempre Dios ha hecho cosas como ésta, humillar al orgulloso y vanidoso, y exaltar al humilde: “5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. / 6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 Pedro 5:5,6)

También le comunicó a Natán que humillaría a los enemigos de David: “9 Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes, / 10 y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos…” (1 Crónicas 17:9,10a)

Dios dispone que nuestros enemigos, es decir el diablo y las tinieblas, sean repelidos de nuestro lado y nos da la victoria en Cristo.

Dios no habita en templos hechos por manos humanas; aunque para nuestra satisfacción o como una manera de rendirle culto lo hagamos y construyamos templos y edificios para Él, Dios es más grande que todo eso. Él ya ha provisto una forma de habitar.

2. Dios mismo se edificó una Casa.

“…Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa. / 11 Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino.” (1 Crónicas 17:10b,11)

Dios le habló a Natán esa noche, para que le dijese a David que Dios mismo se edificaría casa: “Jehová te edificará casa.” La casa que Dios se edificaría no sería de cedro ni de oro ni de piedras preciosas, sino una casa espiritual en el corazón de los que creerían en Su Hijo, la “principal piedra del ángulo”: “4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, / 5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2:4,5)

Acerca de Iván Tapia

Pastor de Iglesia Cristiana Discípulos de Jesucristo. No funcionamos en un templo sino en el hogar de nuestros pastores. Cada domingo, a las 17 horas, nos reunimos en la capilla de la casa-iglesia para celebrar el culto a Dios.

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