La alabanza en la iglesia contemporánea

Estudios Bíblicos

Estudios Bíblicos Predica de Hoy: Patrones bíblicos de la alabanza en la iglesia contemporánea

Introducción

En el Antiguo Testamento, cuatro (4) estructuras fueron levantadas por el hombre para revelar el plan de Dios al mundo: El Arca de Noé, el Tabernáculo de Moisés, el Tabernáculo de David y el Templo de Salomón. Sin embargo, el paso del tiempo y los mismos hombres derribaron estas estructuras.

El Arca de Noé, debía ser el vehículo salvador para aquellos que quisieran escapar de la ira del Señor manifestada en el diluvio por el pecado del mundo. Sólo ocho (8) personas se salvaron, el resto pereció ahogado.

Luego de ciento cuenta (150) días sobre la faz de la tierra, el agua descendió y finalmente, Noé y su familia pudieron volver a caminar sobre el suelo, pero la celebración de este acontecimiento terminó en la embriaguez de Noé y en una nueva maldición para la humanidad.

El Tabernáculo de Moisés, fue erigido en el desierto. Durante cuarenta (40) años representó para el pueblo de Israel, la presencia de Dios y a través de él, las leyes divinas eran promulgadas. Era la representación de la Ley, el recordatorio constante del castigo y la recompensa. Ninguno que no perteneciese a la tribu de Leví podía acercarse a él, de ser así, la muerte le esperaba.

El Tabernáculo de David, difería en el de Moisés respecto de su propósito. Fue David quien al convertirse en rey de Israel, conduce el arca del pacto a Jerusalén haciéndola situar en una tienda o tabernáculo preparada especialmente con este motivo.

Sería lógico pensar que el rey David trasladaría el arca a Gabaón donde se ubicó el tabernáculo de Moisés, pero no fue así. En su lugar, el rey David ubica el Arca del Pacto en Jerusalén y hace instituir la adoración continua delante del arca. En efecto, por el resto del reinado de David, este sistema de adoración se practicaba permanentemente, las veinticuatro (24) horas del día. Como no existía velo divisorio dentro de la tienda o tabernáculo, las alabanzas e intercesiones se hacían exactamente delante del Arca; en otras palabras, justo frente al Trono de Dios.

En cuanto al Templo de Salomón, era en teoría la materialización del sueño de David, su padre. Salomón edificó un lugar que sustituiría la tienda creada por Moisés. Estaba construido con los mejores y más codiciados materiales del mundo para esa época.

Se convirtió en un icono de la majestuosidad de Israel, de la gloria del reino que dio Dios a Salomón, incluso de los más remotos lugares del planeta, se enteraban de su existencia y venían para reconocer la certeza de su fama. Pero tras la decadencia de los últimos años del reinado de Salomón y en los sucesivos ascensos al Trono, Israel que luego de la muerte de Salomón se dividió en dos (2), fue invadida y destruida y, junto con ella, el Templo; del cual sólo se conserva un pedazo de muro en la actualidad, que sirve de lamentación al remanente de Israel.

Ahora bien, en vísperas de la destrucción de Israel, dos (2) profetas alzaron su voz en medio del pueblo: Isaías y Amós, para revelar no sólo el advenimiento de un Mesías, sino además la restauración del tabernáculo de David por mano de este mismo Mesías. Así que, el plan de salvación no era el único contemplado por Dios que pudiese entregar al mundo.

También le daría un regalo adicional: le enseñaría a alabarle, del mismo modo en que lo hizo su siervo David, que es el mismo patrón que se sigue en el cielo, a donde Dios planea llevar a los redimidos por la eternidad.

Esta alabanza hecha del corazón sin fingimiento, genuina, voluntaria y alegre, es la que Dios planeó y aún reconstruye en el presente. Pero, ¿Por qué el Tabernáculo de David y no, el Arca de Noé, o el Tabernáculo de Moisés por medio de quien mostró grandes y asombrosas maravillas jamás igualadas, o el templo de Salomón que a fin de cuentas, era hijo de David y construyó un santuario honrado y reconocido en todo el mundo?

1) Porque en el Tabernáculo de David, el pueblo podía acercase libre y voluntariamente a manifestar su amor por Dios. No tenían el temor de ser consumidos en una llama de fuego sino que este fuego sería ahora la presencia de Dios, llenando sus vidas y sus corazones. Salmos 22: 3: “Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel”.

2) Porque en el tabernáculo de David, Dios podía recibir el amor de los que le buscaban. David decía de Él en el libro de Salmos, capítulo 42 verso 1: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”

3) Porque el tabernáculo de David, era un lugar de refugio, no de juicio ni condenación. En el libro de Mateo, capítulo 11 verso 28, Jesucristo habla diciendo: “Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

El propósito de Cristo con su iglesia es cobijarla bajo su amparo, igual que la gallina a sus polluelos bajo sus alas cuando hace frío o hay peligro. Él sabe que padecemos necesidad, persecución, enfermedad y muchas otras cosas más.

Pero también nos dice cómo vencerlas en el libro de Juan, capítulo 16 verso 33: “Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero, confiad, yo he vencido al mundo.” Ya de antemano, David había dicho de Él, en el libro de Salmos, capítulo 23 verso 2: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”

4) Porque el Tabernáculo de David, representaba el modelo de adoración que siempre ha existido, existe y existirá en el cielo. La adoración continua que los ancianos, seres vivientes y ángeles no cesan de darle a Dios, día y noche (Apocalipsis 4). David constituyó grupos de cantores y músicos por familias que mantuvieran viva la alabanza en el santuario (1 Crónicas 23, 24, 25 y 26), del mismo modo en que se avivaba el fuego que alumbraba el candelero de oro del Lugar Santo (Éxodo 25: 31 – 40; Éxodo 37:17 – 24; Levítico 24: 1- 4).

El libro de Salmos capítulo 51 verso 16 habla de ello: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto”. El interés de Dios no era el de recibir ofrendas de animales, ya que eso sería muy sencillo y cualquiera sin mucha disposición podría hacerlo, sino el recibir adoración nacida del corazón, el verso 17 sigue diciendo: “los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

5) Porque gracias al Tabernáculo de David, Dios pudo ser adorado por todo su pueblo y no por un solo hombre, como era el caso del tabernáculo de Moisés, que permitía el acceso milagroso al Lugar Santísimo luego, que el sacerdote le ofreciera una alabanza grata.

Cuando David retornó el arca a Jerusalén lo celebró con una fiesta en la que todo el pueblo participó. Dice el libro de 1 Crónicas capítulo 15 verso 28: “De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas”.

Dios quiere estar en medio de su pueblo, no lejos de él; por eso dice en el libro de Salmos capítulo 22 verso 3: “Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel”. Las alabanzas son el medio para que Dios se manifieste entre nosotros, sin ella, le estamos diciendo que no nos interesa Su Presencia.

6) Porque en el Tabernáculo de David, Dios podía ser adorado exactamente por lo que es: Rey de reyes y Dios sobre todo dios. El libro de Apocalipsis capítulo 5 verso 13 dice acerca de Él: “…al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. Los siguientes pasajes bíblicos demuestran esta verdad:

• Salmo 18: 3 “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado”
• Salmo 21:13 “…cantaremos y alabaremos tu poderío”
• Salmo 48:1 “Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado…”
• Salmo 66:2 “…poned gloria en su alabanza”
• El Salmo 69:30 “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza”
• Salmo 95:2 “Lleguemos ante su presencia con alabanza, aclamémosle con cánticos”
• Salmo 96:6 “Alabanza y magnificencia delante de él; poder y gloria en su santuario”
• Salmo 109:30 “Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos le alabaré”
• Salmo 138:1 “Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos”

La verdad no es otra que ésta:

Dios merece la adoración, y le gusta ser adorado, porque en el libro de Isaías capítulo 43 verso 10 dice: “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí”.

7) Porque el Tabernáculo de David, carecía de la rigidez y la ceremonia que tan celosamente se guardaba en el tabernáculo de Moisés. La alabanza podía ser espontánea, libre (y por libre se refiere a, libre de prejuicios, de máscaras y de apariencias).

El tabernáculo permitía probar los corazones de quienes se acercaban a adorar. Algunos se detenían sólo a mirar cuantos alababan a Dios, para medir su santidad y su entrega, como si de alguna manera, Dios les hubiese encomendado semejante tarea; otros adoraban por el puro y mecánico acto de imitar a los demás y no quedar relegados durante la alabanza y finalmente, se hallaban quienes se presentaban con un corazón sincero, lleno de agradecimiento, absolutamente entregados a la adoración y la alabanza.

En el libro de Mateo capítulo 6 versos 5 y 6, Jesucristo exhorta a sus discípulos a desechar las hipocresías: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; …más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”

8) Porque en el Tabernáculo de David, el pueblo podía entonar un nuevo cántico por la revelación que de Dios era dada a ellos. Del mismo modo que “el Espíritu Santo nos guía a toda verdad y justicia”, el Espíritu de Dios guiaba los cánticos para revelar sus planes de salvación.

El libro de los Salmos está lleno de profecías que se cumplieron en los tiempos de Jesús, como el capítulo 41 verso 9 que habla acerca de la traición de Judas, o el capítulo 22 verso 18 que habla del momento en que un grupo de soldados a los pies de la cruz de Cristo, se sortearon sus túnicas. Hay profecía en la alabanza.

9) Porque en el Tabernáculo de David, Dios tenía la plena libertad para expresar y recibir amor de su pueblo.

Pues, es en la adoración donde se puede amar a Dios de verdad, con el corazón, con el alma, con la mente y con todas nuestras fuerzas. Ya que este es el primer mandamiento dado a Moisés en el libro de Deuteronomio capítulo 6 verso 4.

“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”; y es esta adoración la que Dios quiere. En el libro de Juan capítulo 4 verso 23: “Más la hora viene, y ahora es, cuando todos los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”

Dios le bendiga.

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