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¡¡¡Unicitarios!!!

Estudios Biblicos | Predicas Cristianas

¡¡¡No soy yo solo, sino yo y el que me envió el Padre !!!

(Juan 8:16-18)

Cuando meditamos en la siguiente cita bíblica

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Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque “tu” creaste todas las cosas, y por “ tu” voluntad existen y fueron creadas. (Apocalipsis 4:11)

Nos damos cuenta que solo Dios creó todas las cosas, porque “tu” está en singular; lo cual demuestra que los ángeles, los querubines, serafines, arcángeles, principados y potestades “no pueden crear” sino que ellos fueron creados por Dios.

Pero la biblia enseña que Dios dijo:

“hagamos” al “hombre” a “nuestra imagen”, conforme a nuestra semejanza.” (Génesis 1:26) (Génesis 5:1) (Santiago 3:9) ¿Por qué dijo?: “hagamos” (plural) si solo “Él” es creador? Luego sigue diciendo: “a nuestra imagen, conforme nuestra semejanza

Si Dios me hizo a su imagen y semejanza y la biblia me enseña que “yo” soy una Trinidad:

“y todo vuestro “ser”: espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro señor Jesucristo. (1 Tesalonicenses 5:23).

Evidentemente, noto, ¡¡¡ y claramente !!!, que todo mi “ser” está compuesto por “tres” entidades que son independientes una de otra, porque dice que se requiere que todo mi “ser” (espíritu, alma y cuerpo) sea hallado irreprensible para recibir a Cristo. Concluyo entonces que “yo” soy una Trinidad.

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Si Dios me hizo a su imagen y semejanza, (y yo soy una Trinidad) entonces, es evidente que también todo el “ser” de Dios también es una Trinidad: Padre, Verbo y Espíritu Santo.

La biblia me enseña que todo mi “ser” puede ser separado sin dejar de ser “yo” por ejemplo:

“mi cuerpo puede ser separado de mi alma” (Mateo 10:28; 1 Reyes 17:21-22) “mi alma puede ser separada de mi espíritu” (Hebreos 4:12; 1 Corintios 2:11; Proverbios 20:27; Zacarías 12:1)

(2 Reyes 2:9)

Y cada una de mis partes son independientes y con caracteres “personales” sin dejar de ser “yo”

El cuerpo de “Nilbia”, el alma de “Nilbia” y el espíritu de “Nilbia”, que intrínsecamente componen “todo mi ser”.
Y es bíblico que un espíritu tiene dependencia propia (1 Reyes 22:21-22) (2 Crónicas 18:20-21) (Proverbios 20:27) (1 Corintios 2:11) (Zacarías 12:1)

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Pues de la misma manera es Dios: “Padre” “Verbo” y “Espíritu Santo, sin dejar de ser un solo Dios. Tal y como nos hizo a cada uno de nosotros a su imagen y semejanza; cada “uno” de nosotros es “una Trinidad”, (espíritu, alma y cuerpo). Así mismo es Dios siendo uno es: Padre, Verbo y Espíritu Santo.

Nuestro Dios al igual que cada uno de nosotros es una “Trinidad”. Dios es: Padre, Verbo y Espíritu Santo. Y nosotros somos: espíritu, alma y cuerpo (1 Tesalonisenses 5:23). Él nos hizo a su imagen y semejanza (Génesis 1:26).

El término “Dios hijo” y “Dios Espíritu Santo” no existe en la biblia. Esto solo lo usan los trinitarios y unicitarios que no conocen a Dios. Lo correcto es decir: “el Verbo de Dios” nunca “Dios hijo”; tampoco se debe decir: “Dios Espíritu Santo” estos términos solo confunden la verdad y se prestan para dar la impresión de que son tres dioses; y esto no es verdad; y esto lo aprovechan los indoctos unicitarios para ridiculizar a los indoctos trinitarios.

En la biblia nunca jamás aparece el término “Dios Padre fue manifestado en carne” solo dice: “Dios fue manifestado en carne” está hablando del “Verbo de Dios ” el cual no estimó el ser igual a Dios (el Padre) como cosa a que aferrarse, sino que se despojó así mismo tomando forma de siervo hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios (el Padre) también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús (el Verbo) se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo (el Verbo) es el señor, para gloria de “Dios Padre”.

Venido el cumplimiento del tiempo Dios (el Padre) envió a su hijo (el Verbo) nacido de mujer, bajo la ley, a fin de redimir a los que estaban bajo la ley, y nosotros recibiésemos la adopción de hijos.

El que fue encarnado no fue el Padre sino el Verbo, el cual mediante el espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios (el Padre). Todas las cosas por él (el Verbo) fueron hechas, y sin él (el Verbo) nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

El que fue crucificado no fue el Padre sino el Verbo (el que “era”, el Cordero, la luz, la vida eterna la cual “estaba” (pasado, antes) con el Padre, y se nos manifestó);

El termino hijo solo surge cuando Dios por medio del profeta Natán, le hace el juramento a David que de su descendencia en cuanto a la carne levantaría al Cristo, para que se siente en su trono para siempre; este Mesías le seria por “hijo” a él; y el le seria por “Padre”

(1 Crónicas 17:11-14.) – y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus Padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. Yo le seré por Padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; sino que lo confirmare en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre.

(Hebreos 1:5.) – porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez: yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo?

A partir de este juramento (Salmos 89:3-4; 89:34-36; 132:11) (Hechos 2:30; 13:34-35) etc. Etc., David y los profetas escribieron por el espíritu los padecimientos de Cristo y de su gloria venidera.

El Verbo una vez encarnado adquirió el término de hijo.

El Verbo por causa del juramento permanecerá eternamente, aunque en la eternidad él se sujetará al Padre, nunca dejará de ser por causa del juramento; cuando Dios jura por sí mismo, su juramento es inmutable, fíjese en este ejemplo:

Génesis 22:16 – por mi mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;

Hebreos 6:13-19 – porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: de cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, ahora fíjese en el juramento de Jehová a David

1 Crónicas 17:11-15 – y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus Padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. Yo le seré por Padre y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

No se debe confundir (como hacen muchos) a: (1 Crónicas 17:11-15) con: (1 Crónicas 22:9-11) la primera se refiere al Mesías y la segunda se refiere a Salomón ….. (Seguimos con más pruebas del juramento a David)

Salmos 89:35: una vez he jurado “por mi santidad”, y no mentiré a David.

Salmos 89:3: hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo:

Salmos 132:11. En verdad juro Jehová a David, y no se retractará de ello: de tu descendencia pondré sobre tu trono.

Hechos 2:30-36: pero siendo profeta (David), y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo (el Verbo) para que se sentase en su trono. Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo (el Verbo encarnado), que su alma no fue dejada en el hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús (el Verbo) resucitó Dios (el Padre), de lo cual todos nosotros (los apóstoles) somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios (el Padre), y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: dijo el señor (el Padre) a mi señor (el hijo): siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús (el Verbo) a quien vosotros crucificasteis, Dios (el Padre) le ha hecho señor y Cristo.

Hechos 2:25-27 – porque David dice de él: veía al señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza; porque no dejarás mi alma en el hades, ni permitirás que tu santo vea corrupción.

Salmos 16:10: porque no dejarás mi alma en el seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.

Hechos 13:34: y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: os daré las misericordias fieles de David.

Hechos 13:37 – más aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. .

Por causa del juramento y la promesa de que el Cristo no vería corrupción. (Salmos 16:10) su carne nunca más se corromperá (Hechos 13:34-35), sino que permanecerá para siempre en gloria (Lucas 24:26) (Mateo 19:28; 25:31) (Marcos 10:37) (Juan 1:14; 17:5) etc. Etc. Etc.

Otro juramento de Dios, en gran manera inmutable, es cuando Dios (el Padre) le jura al Verbo (el hijo) de que sería: “sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”. Salmos 110:4: Hebreos 6:20: Hebreos 7:21:

Aunque al final de todas las cosas el Verbo se sujetará a aquel que le sujetó a él todas las cosas, el Verbo (el Cordero) nunca dejará de ser por causa del juramento. Estará con el Padre eternamente. Y recibe también, adoración igual al Padre.

Fijémonos.

Apocalipsis 5:8-13 – y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero (el Verbo); todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado (el Verbo), y con tu sangre nos has redimido para Dios (el Padre), de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios Reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: el Cordero (el Verbo) que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: al que está sentado en el trono (el Padre), y al cordero (el Verbo), “sea” (singular en la deidad) la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Apocalipsis 7:9-10 – después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero (el Verbo), vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: la salvación pertenece a nuestro Dios (el Padre) que está sentado en el trono, y al cordero (el Verbo).

(Apocalipsis 7:14; 7:17; 12:11; 14:1; 14:4; 17:14; 19:7; 19:9; 21:14; 21:22; 21:23; 21:27; 3:21; 22:1; 22:3; 22:16) etc. Etc. Etc.

Nuestro Dios es una Trinidad (Padre, Verbo y Espíritu Santo) como tú y como yo y como todos los hombres (espíritu, alma y cuerpo).

El Verbo siendo en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios (el Padre) como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios (el Padre) también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús (el Verbo) se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo (el Verbo) es el señor, para gloria de Dios Padre.

Acerca de Nilbia Luna

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