Inicio / Estudios Biblicos / Escatologia: Como denuncia del mal y anuncio del bien

Escatologia: Como denuncia del mal y anuncio del bien

Estudios Biblicos… Estudio Biblico

Introducción

La denuncia profética presupone cuatro elementos básicos a saber:

  • Primero, un mensajero.
  • Segundo un mensaje.
  • Tercero, un público.
  • Cuatro, el envidador (generador del mensaje).

Pero antes de empezar a describir la relación entre cada uno de estos elementos con lo escatología como denuncia veamos a el matiz profético de la escatología, porque la escatología va más allá del elemento predictivo es un error pensar que es únicamente un tratado sobre las ultimas cosas (etimologizante eso quiero decir lo palabra griega), la escatología es eso y más. También tiene que ver con el aquí y ahora. Con nosotros.

Para entender de mejor forma a la escatología como denuncia profética se tomara como paradigma en el desarrollo de este trabajo, el capítulo 1:1-2:5 del profeta Isaías. No será un análisis exegético más bien será descriptivo únicamente señalando algunos elementos importantes.

Matiz profético de la escatología

Escatología es la rama de la Teología Sistemática que trata de la profecía bíblica, o mejor dicho, del elemento predictivo de la profecía bíblica. Como ya se sabe, la profecía bíblica es más que predicción. Es el mensaje de profeta, quien comunica la Palabra de Dios al pueblo de Dios. Este mensaje puede ser predictivo o de orientación doctrinal o ética. [1]

La escatología ha sido mal entendida. El ambiente sensacionalista la circunscribe a oráculos predictivos, obviando su elemento inminente.

Como bien aclara la definición arriba expuesta la profecía es más que predicción. Cada vez que un profeta hablaba su mensaje se centraba en un mensaje urgente que implicaba reformas inmediatas. Como dice Jurgen Moltmann “la escatología es esperanza mirada y orientación hacia adelante y es también, por ello mismo, apertura y transformación del presente” [2] Es en esta trasformación del presente que la escatología se va mas allá del elemento predictivo.

Esa transformación presente partía de un elemento esencial: La Ley. León Wood afirma que “los profetas urgían al pueblo a ajustarse a la Ley; esta urgencia abarcaba tanto el plano social como religioso.

De estas dos “planos” se desprende la importancia de la escatología para el aquí y el ahora, y no solamente para el futuro. El mensaje escatológico es contemporáneo. Una las principales acepciones de la contemporaneidad del mensaje escatológico es lo que se conoce como denuncia profética que definida en palabras sencillas en la denuncia del mal y el anuncio del bien.

El mensajero (el profeta)

Para la mayoría de la gente un profeta es alguien que predice o algún tipo de adivino. Sin embargo el profeta “es un proclamador bíblico de un mensaje divinamente inspirado” [3]. En otras palabras se puede afirmar que un profeta es la boca a través de la cual habla Dios a su pueblo [4]. Estas personas era diferentes a la muchedumbre por las siguientes razones:

Primero el profeta era un hombre inspirado. Era Dios quien le hablaba personalmente. En sus momentos de revelación se olvidaban su entorno y tenían visiones extraordinarias que ninguno sino ellos mismos podían apreciar. Eran visiones divinas con admoniciones o bendiciones que, de paso, tenían que declararlas al pueblo. Jose L Sicre haca una excelente descripción de este aspecto, el comenta:

Nadie en Israel tuvo una conciencia de que era Dios quien le hablaba y de ser portavoz del Señor que el profeta. La inspiración le viene de un contacto personal con él, que comienza en el momento de la vocación. Por eso cuando el habla o escribe no acude a archivos a documentos… su único punto de apoyo, su fuerza y su debilidad, es la palabra que el Señor le comunica personalmente, cuando quiere, sin que él pueda negarse a proclamarla. Palabra que a veces se asemeja al rugido del león (Amos (1:2), y en ocasiones es gozo y alegría intima (Jeremías 15:16). Palabra muy dura y exigente en muchos casos, pero que se convierte en fuego ardiente e incontenible encerrado en los huesos que es preciso seguir proclamando. [5]

Además que el profeta es un hombre inspirado proclamador de un mensaje divino descubrimos que el profeta también es público. La tarea profética consistía en proclamar el mensaje a viva voz, si le tocara hablar en nuestra época no dudaría en comprar un espacio en CNN o pedir espacio en el New York Time, y que decir de las redes sociales. En otras palabras el profeta no era alguien que dijo algo sino uno que algo para decir y por la tanto tenían que oírlo todos.
Sicre una vez más comenta:

El lugar del profeta es en la calle y plaza pública, el sitio donde la gente se reúne donde el mensaje es más necesario y la necesidad más acuciante. El profeta tiene contacto con quien lo rodea: conoce las maquinaciones de los políticos, el lujo de los poderosos, la despreocupación de muchos sacerdotes. Ningún sector le resulta indiferente, porque nada es indiferente para Dios.

El profeta era alguien que leía los tiempos, conocía el futuro y proponía determinadamente reestructuración en el presente. Veía el futuro escatológico pero reaccionaba desde su presente.

Finalmente, el profeta era un hombre diferente porque conocían que recibir la vocación de profeta no era nada “bueno” porque lo que les esperaba no era alfombra roja y el flash de las cámaras. Sabían que no les ofrecerían la mejor mesa del restaurante, ni tendrían trato preferencial en los estadios. ¡Ni muchos menos esperaban que las personas los escucharan!

Los ejemplos serian numerosos en las Biblia: Oseas era tenido por loco a Jeremías lo acusaban de traidor, Urías es acuchillado y tirado a una fosa común (Jeremías 26:20), Zacarías es apedreado en los atrios del Templo (2 Crónicas 24:17-22) [6]. A esto agregaríamos la descripción en Hebreos 11. Definitivamente los profetas eran personas disímiles.

Como se usara a Isaías como paradigma de un escatología como denuncia del mal y anuncio del bien vale hacer unas observaciones sobre el carácter en particular de este profeta.

El carácter de Isaías se puede conocer suficientemente a través de su obra. Es un hombre decidido, sin falsa modestia, que se ofrece voluntariamente a Dios en el momento de la vocación. Esta misma energía la demostró años más tarde, cuando hubo de enfrentarse a los reyes y a los políticos, cuando fracasó en sus continuos intentos por convertir al pueblo: nunca se deja abatir, y si calla durante algunos años no es por desánimo. Esto mismo le hace aparecer a veces casi insensible, pero más bien habría que hablar de pasión muy controlada [7].

En resumen entonces los profetas era personas con un llamamiento especial que tenían una tarea encomendada que para llevar a cabo dicha tarea necesitaban llenarse de un coraje inexplicable que solo provenía de Dios. En este punto embarga una sensación de vergüenza ante tan grandes hombres. Una sensación al estilo de los diez espías que Moisés mando a explorar la Tierra Prometida en Números once.

El mensaje

Anteriormente se consideró la persona del profeta ahora se considera su mensaje. Esos oráculos venidos de Dios que tenían que ver con las circunstancias, mayormente, inmediatas del profeta como también, por extensión (aspecto escatológico) con el futuro. El mensaje de los profetas se constaban anuncios fundamentales: primero, oráculos contra morales. Segundo, oráculos sociales. Terceto, oráculos religiosos.

Aspecto moral

El mensaje de los profetas, en especial el de Isaías, tienen una fuerte carga moral. Ya desde el primer capítulo el profeta señalas los desfases morales del pueblo el versículo 4 de Isaías 1 dice: ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generación de malvados, hijos corrompidos! Han abandonado al SEÑOR, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de Él. [8] Rose Price cometa así el versículo:

Acerca de mizraimtovar@gmail.com

Ministerio Evangelicos Centroamericanos. Director de Vida de Espiritual. Pastor de Jóvenes. San Pedro Sula, Cortés, Honduras

Ver también

Mensajes Cristianos.. Rios de agua viva

El autor supremo de la Fe

Estudios Biblicos.. la clave para ser grande ante Dios es la fe; la persona que realmente cree en Dios es grande ante su ojos. La clave para cualquiera...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *