Felices eternamente

Francisco Hernández

Predicas Biblicas.. Estudios Biblicos

 

Evangelio de Hoy.. Estudios Biblicos

ESTUDIOS BIBLICOS – TEXTO: Mateo 5:1-12

TEMA: Las bienaventuranzas

INTRODUCCIÓN:

Normalmente el camino que busca siempre el ser humano es el camino a la felicidad, solo que el concepto de felicidad que tiene el ser humano se fundamenta en riquezas, alegrías, abundancias, lujos y cosas semejantes. Pero a la luz de la palabra la felicidad no tiene nada que ver con todas estas cosas que piensa el ser humano, sino que la biblia nos muestra una felicidad que se describe como un bienestar espiritual concedido a los creyentes.

El mundo insiste tanto en que debemos tener muchas cosas para ser felices, que la vida gira en torno a lo material, dejando a un lado lo espiritual; y cuando el hombre logra tener lo que desea sigue experimentando un intenso vacío pues nada lo llena, y es que ese vacío es la muestra que la dicha del hombre se encuentra en su interior, cuando experimente un relación personal y genuina con el autor de su vida, Dios.

La Biblia nos presenta las bienaventuranzas como parte de un sermón que Jesús daba a sus seguidores, donde explico nueve bienaventuranzas que muestran el pleno significado de la ley con respecto a la salvación, en la que se cierran todas las posibilidades de que el ser humano pueda ser salvo por sus propios medios y deja ver claramente cómo el pecador depende absolutamente de la divina gracia de Jesús.

I. BIENAVENTURADOS LOS POBRES EN ESPÍRITU

Conocemos que la palabra bienaventurados quiere decir felices, dichosos, afortunados. Jesús mismo enseñó a sus discípulos como eran las personas que podían llegar a ser realmente felices. Y la primera Bienaventuranza es para los pobre en espíritu, que son todos aquellos que carecen de esperanza fuera de la gracia divina. Es decir, los pobres en espíritu vienen a ser las personas que con la mayor humildad reconocen su necesidad espiritual.

No se consideran a sí mismos autosuficientes para salvarse, todo lo contrario, reconoce que están espiritualmente fracasados cuando se encuentran lejos de Dios. Jesús les enseñaba la importancia de depender espiritualmente del Padre para lograr una plenitud en esta vida. Por si mismos no pudieran sentirse afortunados, por eso es tan necesario buscar la llenura espiritual a través de la comunión con el Padre, sentir ese anhelo por alimentarse de su presencia y permanecer en ella.

Son felices quienes se consideran pobres espiritualmente y dependientes de Dios para salvación, por eso se le atribuye a estos la bendición de ganarse el reino de los cielos, ya que reconocen que no dependen de ellos mismos, sino que la salvación es un regalo de gracia.

II. BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN

El sermón dirigido por Jesús iba enfocado en la salvación, y en esta oportunidad refiere esta Bienaventuranza para los que lloran por sus pecados, para los que tienen un verdadero arrepentimiento por los errores cometidos. Es importante ser sensibles al sacrificio de Jesús quien murió para el perdón de nuestros pecados, pero también debemos estar conscientes que nuestro pecado nos separa de Dios, por lo cual no deberíamos sentirnos cómodos al pecar.

Como seres humanos seguiremos cometiendo faltas en nuestra vida, y es nuestro deber como creyentes velar por mantenernos a cuenta con el Señor, sin embargo, es importante que tengamos un arrepentimiento verdadero. Siempre que nuestro arrepentimiento sea sincero recibiremos la consolación de la que habla Jesús, que viene a ser nuestro perdón y nuestra salvación.

III. BIENAVENTURADOS LOS MANSOS

Felices los que no se descontrolan ante las circunstancias. Aquellos que tienen la capacidad del Espíritu Santo para actuar con mansedumbre a pesar de lo que esté sucediendo, y aunque pudieran ser eventos que perjudiquen a nuestras vidas, sin embargo, recibimos de parte de Dios la capacidad de ser mansos.

La mansedumbre es un fruto del Espíritu Santo, no es un símbolo de debilidad. Lo que quiere decir es que una persona mansa es una aquella que realmente está siendo guiada por el Espíritu. Salmo 37:11 también expresa que los mansos recibirán la tierra por heredad, es decir, son candidatos a ser salvos. Jesús se llamó a si mismo manso y humilde, la mansedumbre era una de sus tantas virtudes, y la utilizó muchas veces con aquellos que buscaban perjudicarlo.

IV. BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA

Esta Bienaventuranza es atribuida a los que tienen necesidad de justicia, y definitivamente no trata de una justicia humana o terrenal, sino de justicia divina. Es todo lo contrario a los que se auto justifican o los que interponen su propia justicia por encima de la justica de Dios. Serán felices y dichosos aquellos que sienten una profunda necesidad por ser justificados por el Señor, sabiendo que ellos mismos no pueden justificarse para salvar sus vidas.

Cuando hay personas que cometen un delito y la justicia humana no logra sentenciar ese acto y condenarlo como corresponde, muchas veces pensamos que Dios se encargará de hacer “justicia divina”. Sin embargo, en el libro de Santiago 2:13 dice que la misericordia triunfa sobre el juicio; es decir, que Dios puede actuar con misericordia sobre alguien que cometió un fuerte delito si este se arrepiente de su pecado, porque Dios es un Dios de misericordia y así como hasta el día de hoy nos perdona nuestros pecados, así mismo lo puede hacer con todos los pecadores que vengan a él arrepentidos.

Es por eso que la justicia del hombre es muy diferente a la justicia de Dios, por lo tanto su propia justicia nunca pudiera ser suficiente para salvarse, solo por medio de Cristo puede ser mirado justo delante de Dios. Al tener hambre y sed por esta justicia Jesús enseñaba que estos serían saciados y que llegarían a ser salvos y verdaderamente felices.

V. BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS

La misericordia es actuar de manera compasiva con alguien que falló o que tiene alguna necesidad se lo merezca o no. Dios se ha revelado al hombre con la mayor misericordia que existe en el mundo, ha sido piadoso y benevolente con nosotros a pesar que tenemos una naturaleza pecaminosa y que él aborrece al pecado. De hecho su palabra ratifica que sus misericordias son nuevas cada mañana para nosotros (Lamentaciones 3:23).

Una persona que no actúe con misericordia a los demás demuestra que no tiene conciencia o no le importa la misericordia que Dios ha tenido con él. Es por eso que en el libro de Santiago 2:13 se menciona que se hará un estricto juicio sobre aquellas personas que no actúen con misericordia; en cambio, los misericordiosos serán felices, porque ellos también disfrutarán de las misericordias de Dios.

VI. BIENAVENTURADOS LOS DE LIMPIO CORAZÓN

En nuestro transitar aquí en la tierra batallaremos diariamente por nuestra salvación, no por ganarla, porque ya Cristo pagó el precio y fue un sacrificio perfecto, pero si por cuidarla; ya que se nos ha sido otorgada a nosotros que somos pecadores por naturaleza. Para mantener nuestra salvación debemos procurar llevar una vida en santidad, pues la palabra dice que sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14).

Jesús sigue haciendo referencia a la salvación y una vez más señala que felices son los de limpio corazón, aquellas personas que se apartan del pecado para servir a Dios, los que cuidan su salvación, mantienen una relación con él para estar cercanos al Padre y están constantemente limpiándose de todo pecado. Aquellos que cuiden su corazón de no contaminarse y dar libre alojamiento al pecado tendrán la bendición de ver cara a cara a su Dios.

VII. BIENAVENTURADOS LOS PACIFICADORES

Los hijos normalmente tienen mucho parecido a sus padres, no solo físicamente sino en su personalidad y expresión. Si somos hijos de Dios no podemos actuar distinto a él, debemos procurar ser como él en todo, partiendo del hecho que Dios nos ama y nos trata con misericordia.

La palabra del Señor dice en Mateo 5:44-45 que debemos amar a nuestros enemigos, bendecirles y orar por ellos; es decir, a pesar que a nosotros nos hagan mal, como hijos de Dios nosotros tenemos el deber de responder con bien.

Esta Bienaventuranza nos alerta que debemos ser agentes de paz, marcar la diferencia en este mundo, donde la gente busca venganza, o pagar con la misma moneda a su adversario, los verdaderos hijos de Dios pagamos bien por mal. Es necesario procurar la paz donde quiera que vayamos, principalmente porque eso hará que se note que somos hijos de Dios, ya que la escritura dice “serán llamados hijos de Dios”.

VIII. BIENAVENTURADOS LOS QUE PADECEN PERSECUCIÓN POR CAUSA DE LA JUSTICIA

Esta Bienaventuranza en particular pareciera un poco contradictoria, tomando en cuenta que Jesús está hablando de que serán dichosos y felices los que padecen persecución, y esto es realmente uno de los sufrimientos a los que nadie quisiera someterse. Muchos hombres en la biblia podemos conocer que padecieron a causa de la justicia de Dios, entre ellos tenemos el ejemplo de Job.

Todo lo que padeció este hombre parece que no tuviera ninguna admiración como para que hoy en día nosotros deseemos ser como Job; sin embargo, este personaje es realmente digno de admirar. Nadie quiere las aflicciones de Job por lo terrible que fue su proceso humanamente hablando, pero ¿a quién no le gustaría tener el nivel de confianza en Dios que tuvo Job?

Sin embargo, cuando padecemos persecución, o sufrimos a causa de mantenernos justos delante de Dios y no sucumbimos ante la situación difícil, negando nuestra fe y actuando de forma contraria a la ley de Dios, a pesar del dolor o aflicción la biblia nos describe como afortunados (Santiago 5:11).

Debemos con paciencia soportar cualquier situación que intente afligirnos y desviar nuestra fe. El Señor sabe que a causa de su justicia nosotros sufriríamos un poco en esta tierra; él mismo dijo que tendríamos aflicciones en este mundo pero que confiáramos en él (Juan 16:33). Esta confianza es la que nos dará la paz y la seguridad por la cual será posible que podamos sonreír y sentirnos afortunados en medio de una situación difícil.

IX. BIENAVENTURADOS SOIS CUANDO POR MI CAUSA OS VITUPEREN Y OS PERSIGAN, Y DIGAN TODA CLASE DE MAL CONTRA VOSOTROS MINTIENDO

Esta enseñanza de Jesús es nuevamente dirigida a los que sufren a causa de su justicia, pero esta vez va dirigida más específicamente a los que son vituperados y perseguidos por su fe, y a los que traten de dañarles sus testimonios. El creyente mientras esta habitando en la tierra estará propenso a padecer vituperios y persecuciones. El enemigo nunca cesa de señalarnos por cualquier mínimo detalle en el que fallemos, y muchas veces sin fallar también fabrica mentiras para dañar nuestro testimonio.

Los ministerios con que servimos al Señor en su mayoría son de carácter público, y es un área muy favorita de nuestro enemigo para atacar. Él sabe que nuestros ministerios dependen mucho de nuestro buen testimonio, y busca las formas de dañarlo. Los vituperios son las desaprobaciones que se hacen en público buscando incomodar a alguien hasta debilitarlo.

Los malos comentarios, las ofensas, los insultos, los desacuerdos, los rechazos, son apenas algunas de las acciones que pueden venir en contra nuestra a causa del evangelio de Cristo. No estamos exentos de nada de esto, a cualquiera le puede ocurrir y Jesús lo sufrió en carne propia. Por eso él nos alertó y nos dijo que nosotros padeceríamos este tipo de persecuciones pero aun así él nos llamó bienaventurados.

¿Cómo puede ser feliz una persona a quien se le persiga y se le ofenda, lo insulten y les desacrediten con mentiras? De la misma manera en la que Cristo tuvo su galardón cuando cumplió su misión aquí en la tierra a pesar de todo su sufrimiento, asimismo nosotros cuando hayan acabado nuestra carrera aquí en la tierra obtendremos nuestro galardón de la mano de nuestro Salvador y seremos felices eternamente.

CONCLUSIÓN

Las bienaventuranzas nos dan un enfoque claro en las acciones que debemos tener como cristianos en este mundo si queremos llevar una vida plena y además disfrutar nuestra salvación. Se puede decir que no se trata simplemente de buscar ser felices aquí en la tierra, sino más bien que nuestra estadía aquí la vivamos enfocado en nuestra vida en el cielo.

Lo más importante no es obtener el carro del año, el teléfono de la más alta tecnología, una cuenta bancaria jugosa o un negocio exitoso. ¿De que valdría tener todo esto y cuando la muerte o la venida de Cristo nos sorprendan entrar en condenación eterna?

La verdadera felicidad la encontraremos en hacer la voluntad de Dios y asegurar nuestra estadía en el reino de los cielos, donde no habrá más llanto ni dolor y gozaremos de nuestra recompensa por servir a Dios aquí en la tierra.

© Francisco Hernández. Todos los derechos reservados.

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Autor

Francisco Hernández

Sirviendo a Jesucristo desde hace más de 20 años. No soy pastor de una iglesia, pero me gusta estudiar la biblia y redactar mensajes cristianos para ser participe de la gran comision.

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