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Mensajes Cristianos

Eclesiastés 3:1 dice: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”, y sabemos que Dios es eterno desde la eternidad y hasta la eternidad, pero debajo del cielo ha creado el concepto del tiempo, por lo que cada cosa tiene un tiempo específico y oportuno,  son etapas de la vida creadas por Dios para que todos podamos transitarlas, y quiero decirles que ha llegado el tiempo de la bendición para aquellos que han perseverado y han continuado siendo fieles a pesar de las pruebas y luchas por las que les ha tocado pasar.

Leamos la Palabra de Dios en Proverbios 10:22-25 “La bendición de Jehová es la que enriquece,  Y no añade tristeza con ella. El hacer maldad es como una diversión al insensato;  Mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento. Lo que el impío teme, eso le vendrá;  Pero a los justos les será dado lo que desean. Como pasa el torbellino, así el malo no permanece;  Mas el justo permanece para siempre”.

Para nosotros el tiempo en la tierra es limitado a consecuencia de la caída de Adán, pero así como los hijos de Isacar, eran “entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer” 1 Crónicas 12:32, Dios quiere que nosotros aprendamos a distinguir los tiempos de la vida.

En la Palabra de Dios se marcan tres clases de tiempos, el kronos o tiempo calendario, el kairos o determinado, y el pleroó o del cumplimiento; para entender como diferenciar los tiempos y entender esa verdad espiritual veamos el tiempo del embarazo.

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Sabemos que el tiempo de gestación es de nueve meses, este sería el kronos; cuando comienzan los dolores de parto sería el kairos, pero falta el momento exacto del alumbramiento que es el tiempo pleroó, un ejemplo sencillo para entender el tiempo de Dios en nuestras vidas.

Hay tiempos en nuestras vidas en que las cosas no salen bien, hay problemas, tiempos de sequía espiritual, ataques serios del enemigo, pruebas, y cuanto más, digamos que no son los buenos tiempos que esperábamos; pero también, y debemos dar gloria a Dios por esto, existe un tiempo determinado por Dios para recibir sus bendiciones en el cual obra de repente.

Parece que no está y de repente manifiesta Su poder para bendecir a su pueblo y principalmente dándonos una inyección de fe para que podamos creer hoy que Dios tiene preparado para nosotros un tiempo de obrar repentino donde derramará de sus bendiciones sobre nuestra necesidad.

Creamos hoy que de repente del Señor está muy cerca de obrar en nuestra vida, igual que “cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados” Hechos 2:1-2, o como cuando en la cárcel “a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” Hechos 16:25-26.

Con pasajes como estos debemos edificar nuestras vidas para llenarnos de fe y creer que el mismo Dios que operó allí, es el mismo Señor de hoy que está dispuesto a derramar sobre nuestras vidas su obrar de repente; el agricultor riega la semilla todos los días, quita las malezas, pero no ve nada saliendo hacia la superficie, y por ejemplo en caso del bambú crece durante siete años hacia abajo desarrollando una raíz fuerte, y en un momento crece rápidamente, de manera que lo que tardó años pasa en un instante.

El obrar de Dios es así, hay un tiempo de silencio de Dios donde no pasa nada; cuantas veces hemos estado orando y orando y nada sucede, nada mejora, entonces muchos cristianos se resignan a vivir sin la bendición de Dios y caminan como cristianos frustrados, son fieles pero viven frustrados sin las bendiciones de Dios; quizás nuestras peticiones se están como la caña de bambú y no se ve nada en nuestra vida, pero como en lo natural el bambú da su fruto, en lo espiritual sucederá lo mismo con nuestras vidas y seremos bendecidos por el Señor en un instante.

El Espíritu Santo nos está invitando a creer que de repente, el Señor, quien está a las puertas de nuestra vida como dice Su Palabra, obrará a nuestro favor, pero si vemos Hechos 2:1-2 y Hechos 16:25-26 tenemos que hacer algo antes que venga de repente Dios a concedernos las peticiones.

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La bendición que viene de repente de parte de Dios es para los que esperan en Él como lo ordenó en Hechos 1:4, y se trata de esperar algo que no hemos visto parados sobre la promesa del Señor; si en Pentecostés habían ciento veinte personas y eran miles las que siguieron a Jesús, la pregunta es: ¿Dónde estaban esas personas el día de Pentecostés?, pues, se cansaron de esperar y se fueron, pero los que perseveran esperando confiados, al final serán bendecidos; de manera que si se mantuvo esperando en el Señor por esa bendición, prepárese para ser sorprendido de repente por el Señor.

Sabemos que en Cristo las batallas las ganamos de rodillas, y todo lo que anhelamos de Dios viene como fruto de la oración, que no es solo pedir sino también intimar con el Señor ya que en la oración íntima con Dios gestamos las bendiciones futuras; y además debemos estar unánimes como en el Pentecostés ya que podemos estar bajo el mismo techo con varias personas pero eso no significa estar en un mismo espíritu; piense por un momento si en ese tiempo donde las cosas no salieron bien y la bendición no llegaba, no dejó de congregarme regularmente, o dejó de servir a Dios regularmente, o de cumplir con Dios.

Pensemos si en este tiempo hemos subido al aposento alto, si hemos buscado realmente a Dios ya que en los tiempos de pruebas, luchas espirituales, desiertos, la única manera de sobrevivir es subiendo espiritualmente en los lugares altos en Cristo, usando esas luchas y problemas como escalones de Dios para crecer en fe en fe y avanzar de gloria en gloria.

¿Estamos realmente en una situación donde todas las puertas están cerradas?, pues la bendición de Dios viene de repente para aquellos que piensan que su situación es tan difícil que se les paso la hora de ser bendecidos y nunca van a salir de esa situación; la bendición de Dios viene de repente para aquellos que durante la prueba continúan alabando y siendo fieles al Señor, y no como hacen muchos que son vencidos por el desanimo, que la incredulidad les domina, y solo pueden ver un final oscuro.

La diferencia está en la actitud de los que creen en Dios, pues aún bajo la presión de las luchas, pruebas, y ataques del enemigo, alaban a Dios diciendo: Señor, nada sucede, pero igual voy a alabarte y adorarte porque eres mi Dios, mi ayudador y sé que no me dejaras pues tu ayuda vendrá a mi tarde o temprano.

Finalmente nos preguntemos: ¿Hemos mantenido nuestra alabanza y adoración sincera en esos tiempos difíciles?, ¿Nos hemos mantenido fiel a pesar de todo lo malo que estamos pasando y sin ver el obrar de Dios?.

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Quiero decirles que a pesar de no ver ya el mover de Dios a nuestro favor vale la pena esperar confiadamente en el Señor, pues es el Señor que actúa de repente y que tiene todo el poder para cambiar nuestra situación en un instante porque es Dios.

Si hemos guardado las instrucciones del Señor somos candidatos seguros para el próximo  accionar de repente del Señor, pues “ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa” Salmo 25:3, por lo tanto, “esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón” Salmo 31:24“amad a Jehová, todos vosotros sus santos; A los fieles guarda Jehová, Y paga abundantemente al que procede con soberbia” Salmo 31:23, “nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti” Salmo 33:20-22.

De manera que esta debe ser nuestra oración y nuestro clamor de cada día: Señor, voy a seguir siendo fiel a ti a pesar de mi situación; hoy y cada día te alabo y te bendigo porque Tú eres mi Dios, Tú eres el Dios que obra de repente para sacarme de la angustia y la tribulación.

Señor, ayúdame a serte fiel a pesar de las pruebas y dificultades pues quiero ser el próximo candidato a experimentar tu accionar de repente. Amen, y Amén!.

© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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