Los niños

Predicas Biblicas \ Mensajes Cristianos

Introducción 

Jesucristo nos habla de los niños o los pone en sus ejemplos porque es un ser débil y humilde, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puestos de privilegios, no tiene la avidez de los adultos, en definitiva, solo tiene conocimiento de su pequeñez y su debilidad.

Y Jesucristo no solo quiere demostrar su amor por los niños, sino que nos presenta en ellos la sencillez de corazón que reclama tantas veces en Su Palabra, la pureza, y la humildad que son requisitos indispensables para llegar a la vida eterna junto a Él.

Recuerdan que a los discípulos de Jesucristo se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande, bueno allí se presentaba el deseo de vanagloria, el pensamiento nos hace apartarnos de Cristo a veces incentivando la codicia, pero Jesucristo conoce perfectamente el corazón, conoce lo que pensamos y lo que sentimos, se da cuenta lo que planeamos en nuestro interior, como también sabe cómo salvar al hombre de las caídas.

Leamos la palabra de Dios:

Deuteronomio 6:6-8 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos”.

Anuncios

El niño tiene el alma sana, su corazón es santo, y sus pensamientos son tan inocentes que no ambiciona honores ni conoce el privilegio que le ofrece un cargo, como tampoco teme ser considerado en poco, por esto ama el Señor a los niños y quiere tenerlos cerca, porque lo imitan cuando dice: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” Mateo 11:29-30

Jesucristo nos enseña que los que quieren ser más grandes deben recibir a los humildes de Cristo por su grandeza en Él, siendo niños en la malicia.

Dejad a los niños venir a mí

Cuando veamos a los niños acercarse al Señor, dejémoslo, o lo que es mejor aún, alentémoslo, para que esa confianza les confirme en el corazón la presencia de Cristo, les enseñemos a orar, acostumbremos a nuestros niños a ofrecer sus oraciones por sus necesidades y anhelos, eso lo que Jesucristo nos está pidiendo cuando nos dice: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios” Marcos 10:14; y esto no solo es para los niños pues quiere que todos lleguemos a ser parte del reino de los cielos.

Cuando un niño va a una congregación, oye, presta atención, pregunta, y llena su corazón con lo aprendido, pero lo hace con sencillez, y así es como Jesucristo pretende que sean sus discípulos, como los niños que abren su corazón sin contradecir al Espíritu, sin juzgar el plan de Dios; alentemos en nosotros y en nuestros niños la inocencia, la sencillez de corazón, sinceridad, credibilidad, docilidad y buena disposición para descubrir el camino hacia el reino de Dios.

Recibir como los niños lo reciben

A Jesucristo se lo debe recibir como los niños lo reciben. Recibirle con total inocencia. Pero en este tiempo encontramos a muchos que se acercan como los discípulos se acercaron a Jesucristo para preguntarle: “¿Quién es el más grande?”. De esta manera mostrando los celos y ambiciones por los primeros puestos. Pues nos damos cuenta que la pregunta no es para saber quién va a ser más santo, sino quién tendrá un puesto de mayor privilegio.

Jesucristo se sentó y les responde con una lección, llamó a un niño, lo puso delante de ellos y dijo: “Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”. Esa es la condición de Jesucristo para seguirlo, “El que no renuncie a sí mismo, no puede ser mi discípulo”. Pero no se trata de hacer méritos con grandes ayunos o realizando obras que requieren un gran esfuerzo. Sino que se trata de abrirse en receptividad confiada e incondicional ante Dios. Ésta es la actitud exigida a los discípulos de Jesucristo.

La condición ante Dios

Debemos tener claro que esa es la condición ante Dios, Jesucristo quiere que sus discípulos, y todos nosotros, seamos sencillos y humildes, con capacidad y disposición para recibir y aceptar la grandeza espiritual en el servicio que nos pide, esta es la conversión que nos hará distintos y nos transformará en niños, entendiendo que la niñez espiritual es una actitud interior de dependencia y confianza en el Señor, pero mostrando esto con actos concretos en el servicio a Dios como adultos maduros en Cristo, está claro, entonces, que la exhortación a ser “como” niños no significa que un adulto se transforme en alguien inmaduro o en alguien que no es capaz de distinguir claramente entre el bien y el mal.

Anuncios

Jesucristo tiene infinita paciencia con nosotros y por eso nos dice tantas veces como debe ser nuestra actitud de servicio, como niños, no haciendo nada por egoísmo o vanidad, humildes y considerando a los demás, velando no solo por los intereses propios sino también por los de los demás, serviciales, y con infinita capacidad para amar.

¿Ser como niños?

Ser como niños es sacar del corazón la ambición y esa envidia por querer un puesto mayor, aunque no sea fácil porque implica renunciar a los deseos de poder, de dominar lo que creemos necesitar, el ejemplo que dio Jesucristo en el niño es la humildad como la manifestación pura que tiene la infancia al no tener poder, pero si estar necesitan un cuidado permanente.

Confiemos en Dios y recordemos que por mucha edad que tengamos, jamás dejamos de ser niños para Él, y si nos sentimos muy adultos, pidámosle a Él que nos ayude a ser como los niños que espera Jesucristo que seamos, recuerda que “Jesucristo dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” Mateo 19:14.

Si le preguntas al Señor cómo alcanzar los sueños, la respuesta sería: Se como un niño, pues los niños tienen la capacidad de soñar y de ir detrás sus sueños, y eso les da la capacidad de vivir en permanentes desafíos, mientras que a la mayoría de los adultos no les gustan los desafíos sino que prefieren la seguridad, y lo mejor de los niños es que ellos disfrutan lo que tienen sin preocuparse por el mañana, ni vivir del pasado, como los adultos deberíamos hacerlo sabiendo que la vida en el Reino de los cielos es justicia, paz y gozo.

Los adultos

Cuando los adultos nos enfrentamos con los desafíos de la vida como el matrimonio, el trabajo, el ministerio, o el dinero, y hemos perdido la capacidad de soñar, no disfrutamos la vida sino que vivimos preocupados y afanados, mientras el Señor nos dice: “No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:25-33.

Marcos da la respuesta al problema. Debemos arrepentirnos y cambiar. Debemos sentir dolor y vergüenza. Volvernos pequeños, humildes, y sencillos como el niño que no pretende conquistar con la fuerza lo que recibe o hacerlo por miedo. Sino aprender a recibir todo gracia, sabiéndonos dependientes del Señor.

Anuncios

El reino de Dios pertenece a los niños

El reino de Dios pertenece a los niños porque lo reciben como un regalo y no como recompensa por algún esfuerzo personal. Pues en el Antiguo Testamento el reino de Dios se lograba con el cumplimiento de la ley, y eso era parte de su estilo de vida

Reconozcamos que a veces somos prepotentes y confiamos demasiado en nosotros mismos. Por eso Jesucristo busca que le recibamos. No para corregirnos las ideas sino para cambiarnos los valores y la conducta contraria a Su Palabra, para que cumplamos la misión en Dios como instrumentos que somos.

Hay muchos pensamientos que nos bloquean para que no alcancemos resultados extraordinarios, y sobrenaturales. Es por eso es que necesitamos despertar el niño que hay en nosotros y seguramente con él encontraremos confianza y posibilidades.

Hoy te digo que busques tus sueños y comiences a construir la vida que Dios diseñó para ti. Esa vida Él ha puesto en tu corazón, y dile “NO” a las excusas. Pues son los clavos que se usan para construir los proyectos de fracasos.

Los sueños deben ser creados y vividos en la imaginación primeramente. Si cambias tu manera de pensar, cambiará tu manera de vivir. Si sales de la rutina aprenderás cosas nuevas. Debes establecerte metas que te beneficien a ti y a los que te rodean. Pero también elabora un plan creativo para lograr esas metas. Por último, haz todo lo necesario para llevarlo a cabo, de esa manera estoy seguro que tus sueños se cumplirán. Estoy tan seguro como un niño puede estarlo.

© Ricardo Hernandez. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas.. Mensajes Cristianos Evangelicos

Acerca de Ricardo Hernández

Siervo de Jesucristo.

Ver también

Bosquejos para predicar - El joven y sus pasiones

Jovenes Cristianos – Dudas y excusas

Mensajes Cristianos - Dios te llama a dar testimonio delante de tus compañeros, ahí en tu curso o en tu trabajo. Te llama a desafiar a los tibios y apartados. A corregir ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *