Cristo es la vid

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Lectura Biblica: Juan 15:1-2Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

INTRODUCCIÓN

El Señor Jesús dice en su Palabra esta comparación, para que comprendamos cuán estrecha debe ser nuestra unión con Él. Una vid posee un tronco, que es cada vez más fuerte, y sus ramas se van extendiendo, llegando a cubrir una gran superficie de acuerdo al lugar donde se afirma. Si no se mantiene la planta, sus pámpanos pueden estar lejos del tronco.

Y sin embargo, la fuerza de la planta, la savia que corre en su interior, llega hasta el último de los frutos. La más pequeña de las uvas tiene la misma vida que la planta.

Pero esto sucede si permanece unida a la planta. Por eso Cristo se compara así mismo con una vid, y a su Padre con el labrador. Si permanecemos unidos a Él, seremos salvos. Tendremos vida divina en nosotros.

Pero si no llevamos fruto, el labrador nos quitará, porque no necesita pámpanos inútiles que resten fuerza a la planta. Necesita que los pámpanos hagan buen uso de la savia de la planta.

Incluso, si llevamos fruto, nos puede limpiar un poco. Para sacarnos lo accesorio, que nos desvía la savia de donde queremos que vaya, y así lograr mejor fruto aún. Esto sucede cuando de las adversidades de la vida, de los obstáculos y las persecuciones, salimos fortalecidos por la gracia de Dios.

Pero Cristo nos aclara que por la palabra que hemos escuchado y guardado en nuestro corazón, también estamos limpios. Porque la Palabra con su gran poder, purifica. Limpia la mente y el alma de la inmundicia, y hace que dejemos el pecado y nos dediquemos a glorificar a Dios por su misericordia.

Porque verdaderamente, ¿son muchos los frutos que llevamos? Y sin embargo, el labrador nos permite aún estar unidos a la vid. Nos tiene esperanza. No lo defraudemos, y no malgastemos la savia. Demos el ciento por uno en obras de misericordia, y recibiremos aún más el día de la cosecha.

La recompensa es estar unidos a Él

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” (Juan 15:7)

El Señor nos promete una gran recompensa por ser pámpanos unidos a la vid. Pero para ello hay dos condiciones: Permanecer en Él, y que también sus palabras permanezcan en nosotros.

Entonces, hay que vivir siempre teniendo en cuenta la importancia que tiene el estudio de la Palabra de Dios. No es algo accesorio a nuestra vida espiritual. No es un pasatiempo. Es vital, corre savia en nosotros en la medida en que nos alimentamos de ella.

Lo que nos dice Cristo es equivalente a decirnos: Si permanecéis unidos a la vid, y si la savia corre por vosotros, todo lo que queráis, será hecho. Jesucristo es la vid, la savia son sus palabras. La recompensa es el estar unidos a Él, porque es gracias a su poder que todo lo que pidamos se nos dará.

Ahora centrémonos en la promesa que nos hace. “Todo lo que pidan os será hecho”. ¿Por qué nos daría Jesús todo lo que pidamos, sabiendo que muchas veces no tenemos idea de qué es lo que nos conviene para nuestra salvación?

Porque si estamos unidos a Él, pensaremos como Él. Buscaremos hacer su voluntad. Por lo tanto, no pediremos nada que no sea bueno para nuestra salvación, porque será su savia la que nos guíe.

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.” (Juan 15:9)

¡Qué dicha debemos sentir al escuchar estas palabras de nuestro Señor Jesucristo! Deben ser la alegría de nuestro día a día. Porque con ellas tenemos la certeza del amor de Dios hacia nosotros. Es tan infinito el amor de Dios hacia nosotros, como el del Padre con el Hijo. Inconmensurable, inabarcable, incomprensible para nuestra pequeñez.

Pero aun así, siendo tan grande, tenemos libertad. Podemos elegir rechazar ese amor, y Dios, en su infinito poder, no nos obliga a devolverle ni un ápice de su bondad para con nosotros.

Conclusión

Pidamos todos los días permanecer en el amor de Dios. Démosle gracias por hacernos hijos suyos, y brindarnos su misericordia. Meditemos todas las noches qué hicimos para permanecer unidos a la vid, y qué malas obras hicimos para perder su savia.

© Elena Torres. Todos los derechos reservados.

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Acerca Elena Torres

Fiel servidora del Señor. Aunque no soy pastora, me gusta compartir lo que el Señor pone en mi corazón con mis hermanas en Cristo. Espero que estos mensajes te sirvan de bendición,

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