La familia cristiana en cuarentena

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Texto Biblico:  “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” (Deuteronomio 6:6-7)

Unidos por la Palabra

La situación que estamos atravesando mundialmente es angustiante. Y nos obliga a tomar todas las precauciones necesarias para salvaguardar la salud. Por lo tanto, tenemos que ajustarnos a las medidas de prevención que dictaminan los gobiernos, porque de esa manera estamos salvando nuestra vida y la de los demás.

Eso no significa que sea fácil o que todos tengan los mismos medios para afrontar estas medidas. Muchas veces vivir una cuarentena como se debe hacer nos exige psíquica y físicamente un gran esfuerzo. Pero si vivimos esto con la fuerza de Cristo, podremos aprovecharlo para nuestro bien espiritual.

Consideremos que en muy pocas ocasiones estaremos tan cerca de nuestro esposo/a e hijos. Las obligaciones del trabajo y los estudios pueden verse disminuidas. Los encuentros sociales no están presentes. ¿Qué mejor oportunidad para unir nuestra familia alrededor de la Palabra de Dios? (Hebreos 16:31)

Si sabemos aprovechar este tiempo, sacaremos un valioso aprendizaje para nuestra vida espiritual. A la luz de la Escritura tenemos la oportunidad de analizar nuestra fe de modo personal, pero especialmente como familia cristiana. Podemos llegar a darnos cuenta de que necesitamos un cambio, y profundizar nuestra conversión.

Debemos revisar nuestras conciencias

Es muy duro mirar nuestro espíritu. Porque la mayoría de las veces vemos cosas que no nos gustan de nosotros. Vemos cómo la inclinación al pecado vence nuestra determinación y voluntad de seguir el camino de Dios. Pero siempre estamos a tiempo de convertirnos, y éste es el mejor momento.

Debemos evaluar cómo vivimos en nuestra familia, y modificar aquello que puede ser diferente. ¿Nos hacemos tiempo para hablar con nuestros hijos y escuchar sus problemas? ¿Nos aconsejamos y resolvemos nuestras diferencias en la dinámica del Evangelio? ¿O no sabemos sobre la vida de nuestras familias más allá del encuentro en la mesa?

Si el único momento que compartimos como familia es la comida, estamos dejando algo muy importante de lado. Porque nuestro hogar debe estar centrado en Jesús, y el momento más íntimo debe ser la lectura del Evangelio en familia. (1 Reyes 8:57)

Allí encontraremos la guía para que nuestra convivencia y crecimiento sea cada vez mayor. Los padres tenemos el ejemplo de cómo es Dios como Padre con todos, y los hijos saben la obediencia que tuvo Cristo con el mandato de Dios. Aferrémonos a la Escritura y meditemos con ella en la oración familiar y personal.

Que mi casa sea templo de Dios

Dios habita en nuestros corazones si le abrimos la puerta al Espíritu Santo. Tenemos que entregarnos a su inspiración, para hacer la voluntad de Dios en todo tiempo. Para que esto sea posible, debemos evitar todo aquello que pueda echarlo de nuestra vida. Y lo que ahuyenta la presencia de Dios en nosotros es el pecado.

Del mismo modo, tenemos que obrar en nuestro hogar. No tenemos que permitir que ingrese el pecado en él. La presencia de Dios en nuestra casa debe ser una prioridad. Es posible si lo pedimos con fe y oramos con fervor, como una familia cristiana. (Josué 24:15)

Pero siempre tenemos que tener en cuenta que las personas aprenden por imitación y a través del ejemplo. Si nuestros hijos no pueden palpar que nuestra existencia gira en torno a la voluntad de Dios, nunca serán fervorosos en la fe. Si no observan que en nuestro pensamiento está siempre presente la Palabra de Dios, ellos no sabrán tenerla en su boca.

Por eso, aprovechemos este tiempo para dar un buen ejemplo a nuestros hijos. Que no vean que esta cuarentena nos hizo más perezosos en nuestra relación con Dios. Al contrario, que puedan apreciar que al tener más trato con Él, estamos más felices y más fuertes en nuestra fe.

Conclusión

En esta cuarentena, no todas las familias saben transitarla con fe. Muchos se desesperan y se agrietan las relaciones familiares. No debe ser así en una familia cristiana, porque lo que nos une es la fe en Cristo. Y este tiempo debemos aprovecharlo para profundizar la oración como familia.

Como padres, tenemos que encontrar en este momento la ocasión de crecer en la fe junto a nuestros hijos. Que ellos vean en nosotros un ejemplo de entrega a Dios y de alegría en medio de la adversidad. Si sabemos dar este ejemplo, estaremos sembrando la semilla que dará en ellos frutos de vida eterna. (Proverbios 22:6)

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Renzo Garcia
Servidor de Jesucristo y amante de la palabra de Dios.

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