Nadie te podrá robar

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Mensajes Cristianos Texto Biblico: Juan 5:1-18

Mensaje Cristiano Predica de Hoy: Nadie te podrá robar lo que Dios apartó para ti

Introducción

Hoy exploramos los cersiculos que narran donde Jesús sana a un hombre en la piscina de Betesda. Este pasaje no solo nos muestra un milagro impresionante, sino que también revela verdades profundas sobre Jesús y su poder sanador. La historia del hombre enfermo durante treinta y ocho años nos habla de la espera, la esperanza y la intervención divina.

En este relato, vemos a Jesús acercándose a quien ha sido marginado y olvidado por otros. La pregunta de Jesús, “¿Quieres ser sano?”, es significativa y desafiante. Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia necesidad de sanidad física, emocional y espiritual.

Además, nos enfrentamos a la soberanía y autoridad de Jesús para sanar y transformar vidas. La reacción de los líderes religiosos nos muestra los diferentes modos en que las personas pueden responder a los milagros de Jesús. Que este pasaje nos inspire a buscar a Jesús en nuestras propias necesidades y a reconocer su poder para cambiar nuestras vidas.

I. La Necesidad de Sanidad y la Espera

El hombre en la piscina de Betesda había estado esperando sanidad durante treinta y ocho años. Esta larga espera resalta la desesperación y la necesidad profunda de sanidad. Muchas veces, en nuestras vidas, enfrentamos situaciones de enfermedad o desafíos prolongados. Al igual que el hombre en el relato, podemos sentirnos olvidados o desesperanzados.

La espera puede ser un tiempo de prueba, pero también una oportunidad para fortalecer nuestra fe. En Salmos 40:1, se nos recuerda que esperar en el Señor trae renovación. La historia de este hombre nos enseña la importancia de mantener la esperanza en medio del sufrimiento.

Aunque el hombre estaba físicamente inmóvil, su deseo de sanidad lo mantenía esperanzado. Esta narración nos anima a confiar en que Dios ve nuestras necesidades y actúa en el momento adecuado. La espera puede ser difícil, pero en ella podemos aprender a confiar más en Dios y en su tiempo perfecto.

II. La Autoridad de Jesús para Sanar

La intervención de Jesús en esta historia destaca su autoridad y poder para sanar. Al sanar al hombre en sábado, Jesús demuestra que su compasión supera las normas religiosas establecidas. Jesús no solo restaura la salud del hombre, sino que también le ofrece una nueva vida.

Este milagro es un testimonio del poder divino de Jesús y de su misión de traer sanidad y salvación. En Marcos 2:17, Jesús declara que no vino a llamar a justos, sino a pecadores. La capacidad de Jesús para sanar va más allá de lo físico; él también sana corazones y vidas.

La reacción de los líderes religiosos muestra cómo a veces nos resistimos a aceptar las formas inesperadas de Dios. Este pasaje nos desafía a reconocer la autoridad de Jesús en todas las áreas de nuestra vida. Jesús nos invita a acercarnos a él con fe, creyendo en su poder para transformarnos.

III. Respondiendo al Milagro

La respuesta al milagro de sanidad en Betesda es mixta: mientras algunos se maravillan, otros critican. Este contraste nos muestra que podemos responder de diversas maneras a los actos de Dios. La sanidad del hombre lleva a un conflicto con los líderes religiosos, quienes se enfocan más en la ley del sábado que en el milagro.

Este conflicto resalta la importancia de ver el corazón de Dios en Jesús, más allá de las tradiciones. En Juan 9:25, el ciego sanado declara, “Una cosa sé, que habiendo sido ciego, ahora veo“. Como él, debemos reconocer y testificar el trabajo de Jesús en nuestras vidas.

Este relato nos invita a reflexionar sobre cómo vemos y respondemos a los milagros de Dios. Que este pasaje nos anime a ser agradecidos y a testificar el poder sanador de Jesús en nuestras vidas. Aceptemos la invitación de Jesús a la sanidad y la transformación, y compartamos con otros las grandes cosas que él ha hecho.

Conclusión

Hoy gracias al Señor ya no tenemos que ir al estanque de Betesda para buscar un milagro, ya ése ángel que descendía ya no descendió más. Cristo vino a ser nuestra principal fuente de milagro y sanidad. Pero aparte de eso Él quiere sacarnos del conformismo donde muchos estuvimos y otros están aún.

Recordemos la importancia de buscar a Jesús en nuestras propias necesidades de sanidad. La historia del hombre en Betesda nos anima a mantener la esperanza y a confiar en el tiempo perfecto de Dios. Les invito a reflexionar sobre las áreas de sus vidas que necesitan la sanidad de Jesús.

Acérquense a él con fe y honestidad, creyendo en su poder para cambiar sus circunstancias. Agradezcan a Jesús por su compasión y su capacidad de transformar nuestras vidas. Sean testigos del amor y el poder sanador de Jesús en su entorno. No se enfoquen solo en las normas y tradiciones, sino en el corazón compasivo de Dios.

Que cada uno de ustedes experimente el toque sanador de Jesús y viva una vida transformada por su gracia. Caminen con la certeza de que Jesús conoce sus luchas y está listo para intervenir. Compartan con otros la esperanza y la sanidad que se encuentran en Jesús, el verdadero sanador de nuestras almas.

Lo que Dios te dio nadie jamás te lo podrá robar. Dios te bendiga y te guarde. Buenos días y bendiciones.

© Pedro Blanco. Todos los derechos reservados.

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Pedro Blanco
Mi familia y yo aceptamos a Cristo como nuestro rey y salvador hace más de 20 años. Fui ministro en mi iglesia local por 15 años. Es mi oración que el material que publique te sirva de bendición.

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