Los intereses de Dios

Mensajes Cristianos

Predica de Hoy: Los intereses de Dios

Predicas Cristianas Texto Bíblico: 1 Samuel 17:472 Crónicas 20:15

Introducción

Alguna vez en su vida cristiana Ud. se ha preguntado: ¿Cuáles son los intereses de Dios? ¿Qué espera Dios de nosotros como sus hijos?

Predicas Cristianas Escrotas.. Vendrá otra vezEn éste mensaje hablaremos acerca de lo que Dios espera de nosotros y lo que Él hace que nosotros no podemos hacer. Es muy importante que como miembros del reino de Dios sepamos que contamos con un Dios amoroso, justo, y que nada de lo que nosotros hagamos por su obra se quedará sin recompensa…!

La batalla es del Señor

En 1 de Samuel 17 nos encontramos con la historia del encuentro entre David y el gigante Filisteo Goliat, quien estuvo por muchos días desafiando a los del ejército de Israel, sólo bastó con que el joven David tuviera un encuentro y se le enfrentara sabiendo que Jehová le daría la victoria cómo lo había hecho antes, cuando venía un león o un oso a comerse una oveja. David lleno del poder de Dios iba y mataba a las bestias y salvaba a su oveja.

David estaba preparado, Dios lo había preparado en el secreto para su momento crucial con éste gigante. David antes de matar a Goliat le dice: todo este pueblo que está aquí verá la salvación de Jehová porque tú caerás por la mano de Jehová a través de mi. Porque la batalla no es nuestra sino de Jehová… Y Dios le dio la victoria gloriosa a David y a todo el reino de Israel.

Haz tu parte y Dios hará la suya

Dios necesitaba a un valiente que fuera instrumento para librar a Israel de la mano de esos enemigos, y David sabía cuál era su función y cuál era la de Dios. Es decir; David tomó la iniciativa y accionó, y Jehová les dio la victoria.

David se interesó desde un principio por las cosas de Jehová, no estaba dispuesto a que su pueblo fuese humillado por éstos asesinos y tomó con mucha seriedad defender el pueblo de Dios.

Siempre que sea por la verdad, la justicia, la santidad, el amor y todas las cosas que el Señor ama, la batalla es del Señor (Salmos 45:4). Es decir; cuándo tomamos los intereses de Dios y lo asumimos como nuestros, entonces Dios nos da la victoria y se ocupa de nuestros intereses (familia, negocios ,economía, salud, ministerio etc…)

Dios sólo hará por ti lo que tú no puedes hacer, lo demás tenemos que tomar acción y Él nos dará la victoria.

No es por la fuerza humana

Nosotros peleamos tan sólo bajo su poder. El Espíritu Santo es nuestra fortaleza; no podemos hacer nada sin el Señor; de ahí que la batalla es suya en el más alto grado (2º Crónicas. 13:12; 20:12).

Él nos ha ordenado luchar. Es la orden de nuestro Rey ir adelante en esta guerra. No somos francotiradores a nuestra propia cuenta, sino guerreros bajo su mandato (1ª Timoteo 6:12).

El amor, la verdad, el celo, la oración, la paciencia, deben ser usados de la mejor manera en la batalla de Dios (2ª Corintios 10:4).

Estamos confiados de la victoria. ¿Puede el Señor ser derrotado? El venció a Faraón y hará lo mismo con Satanás a su debido tiempo (1ª Corintios 15:25).

Amados santos de Dios, cuando nos ocupamos de las cosas del Señor y de su obra, Él se ocupará de las nuestras. Amén….

Cuántos testimonios hay de hombres y mujeres que dedicaron su vida y fuerza a la obra de Dios a tiempo completo y Dios los exaltó y no los dejó en vergüenza. Porque los que confían en Jehová son como el monte Sión que no se mueven sino que permanecen para siempre. (Salmos 125:1)

Conclusión

Amados hagamos nuestra la causa de Dios. Nunca nos envolvamos en un asuntos egoísta por motivos propios; busquemos Su gloria. Ocupémonos de su obra, de predicar a tiempo y fuera de tiempo, orando por los enfermos, libertando a oprimidos y endemoniados; ayudando al necesitado.

Es tiempo de formar líderes ganando almas, consolidando, bautizándolos y preparando obreros para que la gloria de Dios cubra tu ciudad, país y el resto del mundo. Accionemos y Dios hará el resto.

La fortaleza de Martín Lutero consistía en la forma en que traía a Dios el peso de la Reforma. Continuamente argumentaba en sus oraciones: «Señor, ésta es tu causa, no la mía; por lo tanto, haz tu propia obra; pues si este Evangelio no prospera no será tan sólo Lutero que tendrá la pérdida, sino Tu propio nombre que será deshonrado.»

En una ocasión la reina Elisabeth de Inglaterra pidió a un comerciante que se fuera a la India en servicio real, y cuando él objetó que con ello arruinaría su negocio, ella replicó: «Usted ocúpese de mi negocio y yo me cuidaré del suyo.»

La batalla es del Señor, tenemos que estar seguros de que Él se ocupará de ella. Amén y amén bendiciones.

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Julio Torres

Nacido en hogar cristiano, me gusta estudiar la biblia y predicar el evangelio de Jesucristo.

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