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Prueba de paternidad

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“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;…” Juan 1:11-12

La mayoría de las personas al ser abordadas con la pregunta ¿si creen Dios? Casi de manera automática dirán; que si creen, y si luego le preguntásemos si creen que son hijos de Dios, afirmaran que lo son,  diciendo que todos hemos sido creados por él. ¿Pero qué dice Dios sobre este asunto? ¿Es cierto que todos somos sus hijos? ¿Qué expresan las escrituras?

“A lo suyo vino”, los  escritores que citan diversos conceptos sobre esta porción, pero apliquemos la expresión en nosotros como ejemplo, ¿Qué es lo suyo? Puede ser su familia, su casa, su carro, como  sentido de posesión  y pertenencia. También esta porción lo suyo, da la idea de lo que es más importante, lo que más destaca o la razón por lo cual soy y estoy,  sea vivir una vida tranquila del trabajo a la casa, o quizás una vida de ejercicios, digamos que es viajar o coleccionar algún objeto, pero dejemos que sea el mismo Señor que nos diga; que era, fue, o es “lo suyo”.

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Si es, como una declaración de posesión o pertenecía, la palabra del Señor revela: “Todo lo que tiene el Padre es mío;”… Juan 16:15; estas palabras dichas por nuestro Señor Jesucristo afirman de manera categórica que así como de Jehová es la tierra y su plenitud, también lo son suyos, asimismo lo es, también su pueblo pueblo; Israel, solo basta con mirar a nuestro alrededor y preguntarnos ¿De quién es todo lo que vemos? La respuesta es “de Jesucristo”.

Si es, en sentido de lo que es más importante o la razón de ser y estar, la sagrada escritura dice: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”. Juan 6:38-39. Entonces todo lo referente al Padre, su creación, sus planes, sus propósitos, fue el objeto por el cual vino Jesucristo a la tierra.

“…y los suyos no le recibieron.”  Cita la historia que Jesús nació en Belén de Judá, esto en cumplimiento de la escritura, porque el Señor mismo visito su pueblo, haciéndose un israelita, con su cultura, tradiciones y religión. Aparte de esto, como el Señor, este era su pueblo, el cual había escogido; sin embargo no conocieron el día de su visitación,( Juan 19:41-44.) nada más y nada menos, que el mismo que estuvo con ellos en el desierto, protegiéndolos y alimentándolos,. Eran y continúan siendo suyos en todo el sentido de la palabra, algunos creyeron y le recibieron, otros no.

“Más a todos los que le recibieron,”… La tarea de Jesús en la tierra no fue todo lo que él hubiese querido, y esto no en función de lo que el Señor como Dios todo poderoso pudiese haber hecho (Él quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. 1 Timoteo 2:4), sino de la aceptación  o no de la raza humana por lo ofrecido. Jesús vino para salvar lo que se había perdido, trayendo consigo el precioso regalo de la redención, pero todo lo que se entrega tiene que ser recibido o rechazado, la salvación solo se alcanza por la fe en Cristo y en toda su obra redentora desde su nacimiento hasta su resurrección, queda entonces de parte del hombre decidir dónde quiere pasar su eternidad; “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:8-10

…”a los que creen en su nombre,” este creer comprende, además de confesar su nombre y recibirle, es también creer lo que dicen las escrituras (la biblia) y vivir acorde a todo el mandato del Señor.

…”les dio potestad de ser hechos hijos de Dios,”… En consecuencia de confesar y recibir a Cristo por fe, se nos otorga el privilegio de ser sus hijos, esta es la prueba que confirma de que realmente una persona es hijo o hija y no tan solo una creación de Dios. Así que si realmente crees en Jesucristo y no le has confesado es el momento oportuno de aceptarlo y tener desde ese instante la “prueba de paternidad” 

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“Que la luz de Cristo resplandezca en ti”

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