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¿Enojado con Dios?

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¿Alguna vez usted se ha enojado con Dios?, yo pienso que si, lo hemos llegado a culpar de lo que nos sucede o bien de lo que NO nos sucede, por que las cosas NO son como lo esperábamos por lo mal que la estamos pasando y que sentimos que no lo merecemos, o tan sencillo que tal vez encontramos silencio, MUCHO silencio por respuesta.

Me gusta mucho una alabanza donde dice “cuando Dios guarda silencio es porque está trabajando.

Y puede llegar el caso que nuestro enojo sea tan extremo que hasta tomamos la mala decisión (un mas a nuestra larga lista de malas decisiones) de alejarnos de Dios, quedándonos con un sentimientos encontrados, con resentimiento, echándole la culpa a Dios y a todos menos a nosotros mismos.

De casualidad no se ha escuchado usted decir o bien ha escuchado a alguien ¿Por qué Dios no evito que yo hiciera eso o aquello? ¡Hubiera sido diferente! Yo creo que sí, que lo hemos dicho, lo hemos pensado y que como ya la estamos pasando mal por “MI” ¡¡¡mala decisión!!! Entonces culpamos a Dios por no haber hecho algo, porque resulta que la estamos pasando mal.

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¡¡¡ Qué fácil es evadir responsabilidades de nuestros actos!!!!!

Debemos de entender que somos dueños y responsables de nuestras decisiones, que Dios nos ha provisto de algo que se llama ALBEDRÍO y que por lo tanto la decisión es nuestra, Él no nos forzara a hacer algo que nosotros simplemente no queremos hacer y una de esas cosas y la principal es ser OBEDIENTES y SUJETOS a Él.

Miren tenemos un Dios tan respetuoso, caballeroso que respetara cualquier decisión que tomemos, sin embargo si no es la más acertada siempre nos estará mostrando, nos estará haciendo saber cuál es la mejor decisión a tomar enseñándonos las puertas de salida más adecuadas, pero la última palabra la tenemos nosotros y Él lo respeta.

No se olvide tampoco que nuestro Dios y Salvador siempre estarán allí a pesar de nuestras malas decisiones, estará esperando tranquilamente a que nos acerquemos a Él para consolarnos. Pero en lugar de acercarnos y reconocer que nos equivocamos y recibir ese consuelo, NO, nos alejamos y nos vamos hasta enojados.

Hoy la gente vive enojada no solamente consigo mismos, con lo que les rodea y lo más terrible es que están enojados con Dios absolutamente por todo aquello que les este afectando negativamente.

La historia de Jonás nos ilustra perfectamente cuando nos enojamos con Dios. Jonás se enoja cuando es enviado a predicar a Nínive y decide salir corriendo no precisamente en obediencia mas salió en sentido contrario, esta ciudad verdaderamente necesitaba el aviso de su necesidad de arrepentimiento para evitar el castigo de Dios, pero Jonás está enojado contra estos pobladores por ser gente que no sigue a Dios y él cree que se tienen bien merecido el castigo.

Jonás 1:1-3Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová”.

Decide huir y por supuesto las consecuencias no se hacen esperar y conocemos la historia. Este hombre de Dios siente que ya salió del compromiso alejándose, nos dice el texto huyendo de la presencia de Jehová, así que cómodamente se pone a descansar y se duerme, tal vez esperando que al no recibir los pobladores de Nínive ningún aviso siguieran en su maldad y por lo consiguiente recibirían castigo de parte de Dios.

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A continuación nos relata que su enojo ya no solamente es contra estas gentes, ahora es también hacia Dios, pero decide ser obediente esta vez, Jonás ha aprendido a la lección.

Jonás 3:1-3Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino”.

No se trata de cualquier poblado, era una ciudad bastante grande, aproximadamente 120 mil personas según nos dice la escritura.

Pero Jonás fue enojado con Dios a Nínive, no cierre su Biblia de este último capítulo de Jonás.

Jonás 4:3-5Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?”.

Parece que el temperamento de Jonás es bastante fuerte y seguimos leyendo: Jonás 4:5Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad”.

Al parecer esperando que no se hubieran arrepentido. Y además Dios le hace más confortable su espera 4:6Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera”.

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Tremendo que a pesar de nuestras reacciones tan malas para con Dios ante su perfecta voluntad, todavía nos este cuidando. Sin embargo para todo hay un propósito y obtenemos una gran lección cuando verdaderamente aceptamos que hemos estado equivocados y que nuestro enojo para con Dios es injusto e irreverente por que en cada paso de nuestra vida podemos dar testimonio de su gran poder, cuidado y ayuda en ella.

Seguimos leyendo en los versos 7 y 8Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida”.

Parece que Dios quería enseñarle algo a Jonás y utilizo su comodidad.

Y llama mi atención que por segunda vez Jonás prefiere la muerte. (verss.4:3,8). Esta verdaderamente enojado con Dios, en extremo. Jonás tiene un celo genuino, verdadero por Dios y por lo mismo es su impotencia ante la maldad de este pueblo irreverente y pecaminoso el que Dios les pueda perdonar.

Jonás 4:9-11Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte”. Y encontramos la enseñanza que Dios da a Jonás: “Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

Su falta de distinción en sus manos esta hablando de forma espiritual, el pueblo había dejado de tener dirección espiritual, no había habido palabra para ellos ni entre ellos, no había lectura ni enseñanza. Tendemos a enojarnos por las cosas que Dios hace cuando a nosotros no nos acomodan, pero que definitivamente tienen un objetivo que no siempre es el nuestro y tristemente nos enojamos con Dios por nuestras propias decisiones equivocadas.

Y le pregunto ¿está usted enojado con Dios? ¿Por qué?

Cada uno de nosotros somos responsables de lo que tenemos ahora, lo que usted le está tocando vivir en este momento es porque así lo decidió, bien por qué decidió hacer la voluntad de Dios y Él lo tiene en este lugar con propósito o bien por qué usted no supo obedecer al momento que se le pidió y muy probablemente en alguna parte de su vida la esté pasando mal.

El anhelo de Dios es que nosotros hagamos su voluntad, pero con gusto con disposición, que su palabra sea vida a nuestra vida y que a través de ella nos guía por el camino adecuado donde no habrá tropiezo y por lo consiguiente no habrá disgusto y mucho menos con Él, y leemos:
Salmo 119:105Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”.

¡Que las cosas no le salieron bien!

¡Que lo que está haciendo no es precisamente lo que más le acomoda!

Es tiempo de madurar, y tomar nuestras propias responsabilidades.

Si hay que enojarse con alguien es con usted mismo, reconociendo que se equivoco, que tal vez le está tocando pagar las consecuencias de su desobediencia, su falta de comunicación con Dios. Pero NO se enoje con Él, y agradezca cada minuto de su vida su gran misericordia, amor y paciencia.

Amen

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