Inicio / Mensajes Cristianos / Caminos difíciles

Caminos difíciles

Mensajes Cristianos… Devocionales Cristianos

Cuarenta años le tomó Moisés y a su pueblo pasar el desierto, cuando esto lo podían haber hecho en muchísimo menos tiempo. Pero Dios quería que ese pueblo falto de fe, se puliera antes de llegar a la tierra prometida.

Durante este viaje, tuvieron grandes inconvenientes y al mismo tiempo vieron grandes milagros. ¿Cómo siendo Dios un padre ejemplo de amor, permitió que este pueblo pasara por esta situación tan desesperante, pudiendo él hacer un feliz viaje para ellos concluyéndolo en pocos días?.

La razón es que, muchas veces los padres tenemos que permitir que nuestros hijos tropiecen con las dificultades para que aprendan cuáles son sus deberes antes que sus derechos y que sólo de la bonanza no viene la enseñanza; sino de ambas juntas: la bonanza y la dificultad. Se dice que una vez un aldeano tenía un hijo muy noble; pero muy poco trabajador y al padre le preocupaba grandemente el futuro de su hijo cuando él faltase. Queriendo limarle este defecto, decidió darle una lección.

Ensilló dos caballos para realizar un largo viaje por un camino desolado un día muy caluroso. Sabiendo el padre que durante el viaje, que les tomaría unas cinco horas, tendrían que beber agua en muchas ocasiones y que en todo el camino no había una fuente que se la proporcionara, llenó muchas bolsitas pláticas conteniendo sólo cuatro onzas del precioso líquido cada una.

Anuncios

Por fin, comenzó el viaje y todavía no habían caminado una milla, cuando el padre hace que se le vuele el sombrero: -Hijo , serías tan amable de alcanzarme el sombrero, ya estoy viejo, mas tú tienes una juventud y fortaleza que puedes vencer al mundo-. -Papá, me siento tan cansado que prefiero quedarme sobre el caballo-. -Muy bien, entonces lo haré yo-. Dijo el padre y acto seguido se bajó y recogió su sombrero.

Unas millas más de viaje y dice el hijo: -Papá, este calor es insoportable, tengo mucha sed, ¿no traes agua?- -Sí cómo no- respondió el padre al tiempo que sacó una de las bolsitas de agua; pero al alcanzársela, se le cayó al suelo.

Entonces el hijo protestó: -Papá, ¿qué has hecho?. -Perdón hijo, ya estoy viejo y me fallan los reflejos, creo que estoy necesitando un sustituto y ése serás tú; pero antes tendrás que tener más disposición para el trabajo, ¿por qué no empezamos ayudándote a ti mismo?, anda bájate y recoge tu bolsa de agua-. Como tenía tanta sed, no le quedó otra alternativa que bajarse para recoger su bolsa.

Como el calor no tenía piedad y el viaje tan agotador, dos millas después el hijo volvió a pedir agua. El padre sacó otra bolsa de agua y al entregársela se produjo el mismo incidente. Esta vez, el hijo se bajó sin protestar, como quien iba aprendiendo la lección. Y así, esta escena se repitió diez veces durante el largo viaje.

Al siguiente día, padre e hijo emprenden el viaje de regreso a casa y pasando las dos primeras millas; el padre, para saber si el hijo había aprendido la lección, permitió que se le volara su sombrero y dijo: -Hijo, se me ha volado mi sombrero y como ya estoy viejo y tú tan lleno de vida, ¿podrías bajarte a recogérmelo?- Entonces el hijo respondió sin titubeos: -Con mucho gusto papá- y de un salto cayó junto al sombreo y con alegría se lo alcanzó al padre.

Ambos continuaron el camino sin la menor dificultad. Ya en casa, al amanecer del nuevo día, el hijo viene al padre temprano en la mañana, lo cual no era su costumbre: -Papá, ¿se le ofrece algo para hoy?-.

En esta vida todos hemos sido hijos, muchos las dos cosas, padres e hijos; pero todos los que sabemos que somos hijos de Dios, no debemos afligirnos ante las dificultades y aflicciones, muchas veces tenemos que pasar por caminos difíciles para aprender las nuevas lecciones. Lo verdaderamente importante es no estamos solos y que la mano correctora de nuestro Dios no nos abandonará. Jesucristo antes de irse, nos dijo: -...y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo-. Mateo 28:20.

Anuncios

© Antonio J. Fernandez. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas… Mensajes Cristianos

Acerca de Antonio J. Fernández

Mi nombre es Antonio Fernández, soy profesor universitario de matemática, y hace más de 20 años que sirvo al Señor. Mi esposa y yo asumimos el compromiso de serle fiel cada día de nuestras vidas, y de predicar Su palabra para cumplir con la misión que Él nos entrego.

Ver también

Mensajes Cristianos - Enfrentando la Soledad

Enfrentando la Soledad

Mensajes Cristianos - Es posible y ocurre con mucha frecuencia que nos sintamos solos aun estando en medio de una multitud, es en realidad este tipo de soledad la que más afecta al ser humano..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *