Mensajes Cristianos
Prédica de Hoy: Agradecer y creer, antes que quejarnos
Introducción
En la vida solemos encontrarnos con tantos placeres como dolores. Si hay algo que tenemos garantizado es que el camino no será fácil y que con el paso del tiempo, transitaremos las alegrías más profundas después de las mareas más audaces. Ya lo decía Jesús con total naturalidad a sus discípulos, este mundo trae consigo aflicciones (Juan 16:33).
Pero esta realidad no debe significar el fin del camino, el ahogo abandonado entre las olas, la queja constante. ¡No! Para fortuna nuestra después de esa advertencia, Jesús nos enseña a nadar. Después de hablarnos con la verdad, nos enseña cómo actuar frente a ella.
¿Cómo reaccionamos frente a los problemas? – Agradecer y creer
Pensemos que hoy en medio de un paseo matutino nos llega un correo electrónico cuyo mandato cambia el rumbo de nuestras vidas, dónde se nos pida algo tan grande qué temamos sí somos capaces de resolverlo. ¿Qué haríamos? ¿Temer? ¿Quejarnos? Pues recordemos que algo parecido le sucedió a Moisés en aquella zarza hace muchísimos siglos atrás (Éxodo 3:1-15).
Dios le entregó a Moisés la misión tan importante de liberar un pueblo entero, que depende de dónde se mire, pudo ser un gran problema para él. Pero jamás en su respuesta hubo queja. No leemos en las escrituras un “¿Por qué a mí!? “ desesperado, él creyó a lo que Dios dijo, y en esa confianza, agradeció y accionó conforme a su voluntad.
Agradecer y creer – Cuidemos nuestras palabras y reacciones
Al igual que Moisés, esta es la única manera en la que debemos encarar las dificultades que se nos presenten, con un espíritu lleno de gratitud y dispuesto. No con la queja superpuesta ante las situaciones, pues ésta consume, roba energía y desmaya nuestro espíritu.
Moisés no hablo demás, hizo las preguntas precisas para poder afrontar lo encomendado (Éxodo 3:13).
Evitemos problematizar nuestras vidas, no creemos contiendas dónde en realidad hay misiones y oportunidades de crecimiento. Recordemos lo que nos dice la palabra de Dios: ”Haced todo sin murmuraciones ni contiendas” (Filipenses 2:14).
Y recordemos que cada palabra que decimos puede reaccionar a nuestro favor o en nuestra contra. Sí ante un problema agradecemos, este es el escudo con el que Dios nos defiende. Pero sí en cambio nos abandonamos en quejas, esas palabras se convierten en las piedras que no nos permiten avanzar y crecer.
Es necesario dar gracias por todo – Agradecer y creer
¿Qué me responderías sí te digo que agradezcas tus problemas? Que ante eso pesado y doloroso, no desesperes, no llores, no te apresures. La palabra de Dios nos invita a agradecer todo, principalmente eso que todavía no entendemos porqué sucede (1 Tesalonicenses 5:18).
Para alcanzar éste estado de gracia es preciso confiar y manifestar esa abundancia, hacerla nuestra independientemente de lo que estemos pasando, no guardarla como un tesoro perdido sino mantenerla presente y viva, todos los días a través de la oración sincera y con corazón humilde (Filipenses 4:6).
Conclusión
No hay libro en las escrituras que no tenga un conflicto. Durante cada versículo leemos esperanza seguida de problemas y viceversa. En ese camino aprendemos cómo los escogidos de Dios pudieron atravesar dificultades, cómo Jesús nos enseña todos los días a agradecer y confiar.
No estamos solos frente a las mareas, Dios nos garantiza su ayuda y protección y eso ya es un gran motivo para que estemos agradecidos (Salmos 28:7).
De ahora en más, siempre que nos encontremos frente a problemas que parezcan superarnos, llenemos nuestro corazón de abundancia, evitemos la queja y recordemos a Moisés.
Fueron los conflictos y su gran fe, los que permitieron que pasara a la historia como uno de los líderes más importantes que Dios escogió para hacer su obra. Y así como él, nosotros también formamos parte de ella y podemos hacer que siga creciendo. Sólo debemos tomar las decisiones correctas, antes de quejarnos, debemos creer y agradecer.
© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.






