Mensajes Cristianos
Prédica de hoy: Cuando el sueño se convierte en meta
Mensajes Cristianos Lectura Bíblica: Lucas 18:27
Introducción
Estamos viviendo tiempos donde soñar es un privilegio. Parece qué las motivaciones se disminuyen y las preocupaciones aumentan. Pero ¿resulta imposible hacer nuestros sueños realidad? ¿Es solo un mito y nada mas?
Esto será depende del ojo con el qué se mire. Mientras qué nosotros pensamos en los obstáculos y nos desviamos del objetivo, Jehová llama a nuestra puerta para ser escuchado. Él siempre tiene la respuesta y nos asegura qué en su nombre todo es posible.
Sí andamos solos por el mundo, no creemos en qué Dios sea capaz y nos torturamos con el miedo, entonces será difícil qué él se manifieste en nosotros. Pero sí aceptamos su grandeza, lo buscamos con amor y expresamos nuestro amor, podemos asegurar qué cualquier sueño se verá plasmado en la realidad con esfuerzo y perseverancia.
Llevar el sueño a la meta es solo cuestión de fe y actitud.
I. Cuando el sueño se convierte en meta – Milagros
1. Dios es sobrenatural (Lucas 8:50)
Algunas veces pensamos qué no hemos nacido “con estrella”, qué lo que poseemos es insuficiente y qué nunca llegaremos a la meta. Esto significa ignorar qué nuestro Dios hace milagros e incluso envío a su hijo para que creyéramos de lo que él es capaz.
Dios es sobrenatural, cuando nuestros sueños están bien encausados y además sirven para honrar su nombre, no debemos dudar de qué él hace el milagro.
Eso sí, el tiempo es suyo y por ello los qué llegan a la meta deben ser pacientes, pues nada qué merezca la pena se construye en un abrir y cerrar de ojos. Se requieren procesos y aprendizajes qué solo Dios maneja y con su ayuda podemos llegar a entender.
2. Aumentar la fe (Mateo 17:20)
Nuestro Padre puede darnos mas de lo qué nosotros somos capaces de imaginar pero para ello necesitamos expandir nuestra fe.
Jesús enseñó a sus discípulos qué el tamaño de la fe debía ser a penas como un grano de mostaza, para qué todo fuese posible con la voluntad de Jehová. ¿Todavía te parece qué estás muy lejos de tus sueños? Entonces hace falta aumentar la fe.
Lo que quiso decir Jesús en esa analogía, es qué Dios en principio nos pide ese mínimo, con verdad para qué pueda crecer dentro nuestro y así jamás volvamos a duda.
Dios nos ama, debemos confiar en qué como Padre sabe qué es lo qué mejor conviene para nosotros. Y sí todavía lo qué pedimos no sucede, es porque él sabe cómo operar.
II. Cuando el sueño se convierte en meta – Esfuerzo
1. Todo tiene su recompensa (Gálatas 6:9)
Cuando Dios es quién diseña nuestros sueños y sabemos qué estamos haciendo el bien, simplemente debemos continuar. El esfuerzo se trata de sobrepasar la frustración, de no cansarse sino qué la espera sirva de motivación para cada vez ir mas lejos.
Muchas veces se escribió en la Biblia que aquello qué sembramos, eso cosechamos. Para los sueños no existe mejor semilla qué el esfuerzo y la perseverancia. Entonces nuestros frutos serán de gozo y alegría , respondiendo a ese sueño por el qué tanto hemos luchado.
¿Cómo se puede sostener esa constancia? A través de la fe en qué nuestro proposito es útil y Dios nos mira con atención. Mediante el amor a lo qué hacemos. Sabiendo qué él nunca olvida a quiénes le temen y trabajan de corazón.
2. Amar nuestros sueños (Colosenses 3:23-24)
Para cumplir un sueño se necesita de mucho trabajo, de un proceso detrás qué sirve pilar a pilar, para tener cómo resultado una gran construcción.
Hay que amar esa construcción, amar ese proceso mas allá de el final, pues las verdaderas metas se cumplen mientras se hacen. Debemos vivirlos con pasión, dispuestos a hacer sacrificios por ellos e impulsados por el mismísimo amor de Dios. No existe éxito real sin amor, pues el resto es vanidad.
Esto en ocasiones exige una dosis extra de energía y disciplina cuya fuente de energía es Jehová. ¿Ese momento en el qué ya no podías mas? Será un bello recuerdo de cuando él nos escuchó y en su misericordia recompensó nuestro esfuerzo.
3. Agradecer nuestros sueños (Colosenses 3:17)
Permitirnos soñar en tiempos tan difíciles es una bendición, significa qué hemos decidido creerle al Padre antes qué al mundo.
Cuando hacemos algo con humildad y agradeciendo a Dios por darnos la oportunidad de habitar la tierra en su nombre, él se manifiesta y amorosamente nos responde. Debemos agradecer nuestras metas y comprometernos con ellas incluso antes de verlas materializadas.
El agradecimiento empieza desde lo sencillo y cotidiano hasta lo mas profundo y sensible. Debemos abrir nuestro corazón para sentirlo con verdad, siendo vulnerable ante su presencia.
III. Cuando el sueño se convierte en meta – Evitar la comparación
1. No compararnos con quiénes se alaban a sí mismos (2 Corintios 10:12)
Cuando vemos a alguien qué creemos exitoso presumir y jactarse de sus logros, puede causar qué nos comparemos con ésta persona y desatemos así la envidia en nuestro interior. Esto no es correcto ante los ojos de Dios, pues los sueños son de quién los vive, y nadie debe tener el poder de hacernos sentir mal ó inferiores respecto a ellos.
Todos tenemos experiencias distintas y el tiempo de Dios es perfecto para cada siervo suyo. Sí alguien está viviendo algo qué nosotros soñamos, no es útil qué nos carguemos de malos sentimientos hacía él.
Podemos mirar los logros de los demás, con amor y alegría, incluso cómo fuente de inspiración pero sin ejercer comparación, siempre dando las gracias al Padre y reconociendo qué por su gracia él nos permite llegar hasta allí.
2. No nos gloriemos desmedidamente (2 Corintios 10:15)
Soñar en grande y creer en qué Dios hace todo posible no debe hacernos perder la cordura. Debemos abordar nuestros sueños sabiendo de dónde venimos, sin perder la humildad para poder seguir creciendo, bajando el egocentrismo y ofrendando nuestras metas a Jehová.
Sin él ninguno de nuestros logros sería posible. De esto se trata la honestidad; sí en cambio nuestro corazón solo busca la conveniencia, nuestros sueños no podrán ser alcanzados con plenitud.
No es amor propio creernos superior a los demás. El orgullo es sin duda un posible obstáculo qué se interpone disfrazado de autoestima. Debemos estar alertas y conseguir mantener un equilibrio en la realidad.
Conclusión
El sueño se convierte en meta cuando el compromiso es real y nos sobrepasa la fe y la pasión. Cuando nos esforzamos y vamos decididamente tomados de la mano del Evangelio. Sin dudar, sin caer en tentación y siempre pidiendo a Dios qué sea él quién nos alumbre el camino.
Sí queremos qué nuestro sueño nos de frutos de justicia y nos ayude a crecer, debemos aprender de la paciencia y la disciplina. Es un proceso en el qué el sacrificio será compensado y el amor multiplicado.
¿Vale la pena creer en nuestros sueños? Y también hacerlos realidad para agradecer y honrar al Padre. No hay persona en éste mundo qué no tenga una misión.
Debemos hacer de esa misión un futuro qué sea agradable para Dios. Así construimos propósitos y descubrimos qué nada es imposible cómo alguna vez pensamos. En Jehová todo lo podemos conseguir.
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