Mensajes Cristianos
Mensajes Cristianos Mensaje de Hoy: El poder del Señor nos fortalece
Mensaje Cristiano Texto Bíblico:“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13)
No somos débiles, nos falta fe
¡Cuántas veces nos hemos desalentado frente a las adversidades!, y nos ha parecido que nuestras fuerzas desaparecían. Sin embargo, esto podría ser muy distinto si confiáramos más en Dios. Porque en la confianza en Él encontramos una fortaleza que no podremos encontrarla en nosotros mismos.
Quizás lo que no hemos hecho ha sido leer la palabra de Dios más a menudo. Porque en ella vemos las numerosas promesas del Señor, donde nos asegura que no va a abandonarnos. Si tenemos esa promesa, hecha por nuestro Dios que es fiel, ¿por qué tememos tanto? Por la falta de fe. (Isaías 40:29)
Las penurias y los obstáculos no van a faltar nunca en esta existencia terrenal. Tenemos que estar dispuestos a sortearlos con los pies puestos en la roca que es Cristo. De este modo, por más que tiemble el suelo, no se conmoverá nuestro corazón. Porque Jesús nos sostendrá con su poder y gracia.
Para esto tenemos que tener fe. Y la fe la debemos cultivar con actos de confianza en Dios. Esto es, abandonarse en sus manos y dejar que nos guíe la certeza de que Él está cerca de nosotros. Su presencia debe alentar la confianza en que Él conoce mejor nuestras necesidades que nosotros mismos.
No está mal sentir que no podemos solos
El mundo quiere convencernos de que los fuertes son los que no sufren. Fuerte es el que afronta con ímpetu y no tiene miedo nunca. En cambio, nosotros sabemos que somos débiles. Y hasta nos gloriamos de ello, porque de esa manera el que vendrá a suplir esa debilidad es el mismo Dios. (2 Corintios 12:10)
Cuando todos se creen autosuficientes y poderosos, nosotros los cristianos nos consideramos débiles y dependientes de Dios. Y allí está la verdadera fuerza, en saber que tenemos límites porque somos simples hombres.
Si fuéramos realmente fuertes, las tentaciones no tendrían poder sobre nosotros. Podrían sobrevenir muchas, pero con nuestra convicción las sortearíamos fácilmente. Sin embargo, sabemos por experiencia que no es así. Si no nos sostiene el poder de Dios, caeríamos en la tentación y el pecado.
Entonces, no es malo sentir que somos débiles y no podemos solos. Lo que está mal es no recurrir a Dios en busca de fortaleza y consuelo. Él es nuestro Padre, y quiere lo mejor para sus hijos. Pero si no pedimos su auxilio en la oración, no tenemos el alma abierta a su gracia.
Si buscamos en la palabra de Dios, hallaremos la fuerza
Muchos buscan la fortaleza en los lugares equivocados. Donde hallaremos el consuelo y el alivio a nuestro dolor es en la Palabra de Dios. Porque ella nos fue dada como fuerza espiritual y para sostener nuestros corazones. Si buscamos la fuerza en otro lugar, somos necios y no podremos encontrarla.
¿Por qué debemos buscar la fortaleza en la Escritura? Porque allí están compendiadas las promesas divinas de que no estaremos solos ante la adversidad. No es una persona que nos da palabras de aliento, es Dios mismo que nos dice: ¡No temas! Yo Soy.
La palabra de Dios es viva y eficaz. No menospreciemos su poder para fortalecernos. No es un libro, sino que contiene el mensaje de salvación que nos dará el aliento que precisamos en la desazón. Nuevamente, el problema no es nuestra debilidad, sino nuestra falta de fe en la ayuda divina. (Hebreos 4:12)
Comencemos nuestro día con la palabra de Dios en la mano y el corazón. Meditemos con asiduidad en su mensaje de consuelo. Pero no guardemos este consuelo en nosotros. Sino que durante el día, llevemos a otros la buena noticia del poder de Dios.
Conclusión
La fuerza de Dios es lo que nos permite no desfallecer. Si dependiera sólo de nosotros, no podríamos estar en pie ni un minuto. Quien nos consuela y empuja a seguir adelante es el poder de Dios que obra en los que lo obedecen. Pero si nos falta la fe, dudaremos de que Dios está realmente presente en nuestra vida.
Para evitar esto, tenemos que alimentarnos más de la Palabra de Dios. Allí está el consuelo que buscamos y la fuerza que nos falta. Porque las promesas de que nunca estaremos solos están allí. Y Dios, que es fiel, no dejará de cumplirlas. (Salmo 28:7)
© Renzo Garcia. Todos los derechos reservados.