¿Error en la cuenta?

Dr_Loredo777

Mensajes Cristianos

Ana, dirigiéndose a su esposo Carlos quien estaba sentado frente al desayunador contando unos billetes le manifestó. Amor, ¿cómo haremos para la cirugía de nuestro pequeño Milton? El Dr. dice que está muy mal y mira cómo se queja en las noches, no puede ni respirar.

El sin verla a sus ojos aún contando los billetes, le dijo. No, creo que sea posible operarlo amor. Lo ideal será llevarlo al Hospital estatal, y debemos hacer el viaje en estos días pues no ajustamos.

Amor, pero el doctor te dijo que si realmente estábamos dispuestos que nos decidiéramos y de una u otra forma podríamos hacerlo.

Yo iré a ver cuánto tenemos en el banco. Pues hemos usado la tarjeta de débito mucho, por los gastos y así ver cuánto nos queda para viajar a la capital.

– está bien Amor, vaya y vea para ver cuando viajamos.

Mientras Carlos estaba en la fila de aquella institución, podía observar y escuchar las personas que con mucha solvencia salían airosos de aquel recinto repleto de personas, y miraba su libreta de ahorros y al abrirla miraba que en su último posteo habían cinco mil lempiras.

Y mientras observaba pudo ver que la persona que estaba adelante de él abrió la libreta y con segunda intención dejaba ver su último posteo. Era una cantidad de 6 cifras, y era como que le decían a Carlos: “yo si tengo ahorros.” Carlos miró su libreta de nuevo y la metió en su bolsa de su camisa.

En eso la persona que había hecho eso con su libreta le dijo: ¿está bien fregada la cosa verdad? El dinero está duro conseguirlo.

– si claro, señor, muy difícil.

El extraño le dijo: mire, tener dinero, es como tener oxígeno.

Carlos le inquirió: ¿como así?

– verá, es como que usted esté en un río o en el mar y si el agua le cubre la cabeza, lo que usted deseara al menos es sacar la cabeza para respirar. Ese será su objetivo, no terminarse de ahogar. Pero si hay otro que está a su lado y mientras usted hace esas maromas para poder coger ese aire y oxígeno para vivir, a la otra persona por ser más alta, o está en un inflable nadando y este le dice a usted, mire las nubes que bonitas se ven, las montañas de ven bien verdes y etc. etc. mientras admira la naturaleza, usted que está con el agua arriba de la cabeza su prioridad será buscar el oxígeno y no podrá ver otras maravillas a su alrededor, porque lo que interesa es sobrevivir y poder lograr el oxígeno.

Carlos asintió y le dijo: en eso tiene toda la razón, la vida es así. Pero también a los que andan con sus inflables puede pinchárseles ese aparato que los sostiene y después necesiten ese oxígeno, pues no ven cómo sacar a flote a otros.

El extraño le dijo: si, pero si el otro no pide ayuda, se supone que todo está bien.

Si, en eso tiene razón fíjese, dijo Carlos.

De pronto apareció en la pantalla su turno y Carlos se despidió del extraño y le dijo: que le aproveche su oxígeno.

Carlos frente al cajero le dijo: deseo solo que me poste está libreta.

El cajero le preguntó: ¿algo más que desea hacer como transacción?

El dijo: no, solo quería postear mi libreta.

Carlos solo tomó su libreta y dijo: muchas gracias.

Al llegar a casa, se fue directo a la cama y se tumbó en ella y abrió su libreta y pudo notar algo que lo dejó poco sorprendido. Se incorporó en la misma cama y se sentó, se restregó sus ojos y de pronto dio un grito a su esposa: Ana, tienes que ver esto.

Ana, dejando la olla llena de frijoles en la estufa y la tortilla en el comal, salió en veloz carrera a la habitación para saber lo que estaba ocurriendo. Carlos se puso de pie y le dijo: mira esta libreta, mira este depósito, ¿Tú lo hiciste?

Ella riéndose le dijo: amor, ¿pero de dónde?

¿Alguien nos habrá hecho algún depósito?

Mira son veinte mil lempiras, justo lo que nos faltaba para la cirugía de nuestro hijo. Ella le dijo: amor, ¿pero y si fuera que se equivocó el cajero? Pobrecito amor se lo van a descontar. Amor pero si ese fuera el caso nosotros somos cabales. No amor, yo creo que hubo algún error. Pero y si alguien nos hizo milagrosamente un depósito, y tanto que hemos orado, bueno llamaré al Hospital y diré que mañana mismo operamos al niño.

Ellos se abrazaron y se arrodillaron en ese momento y levantaron las manos al cielo y dijeron: Padre Celestial, tú deseas que operemos al niño, y deseas mostrarnos tu poder y tu amor en medio de las dificultades y escasez.

Llamaron al Hospital y en la mañana siguiente la cirugía había empezado. Carlos mientras oraba afuera por dicha cirugía y que Dios diera sabiduría a todo el equipo de trabajo, en eso recibió una llamada de la institución bancaria y le dijeron: ¿señor Carlos?

Si, claro soy yo, ¿qué les puedo servir?

La voz femenina del otro lado del auricular dijo: Disculpe Señor Carlos, el banco cometió un error y se le depósito en su cuenta la cantidad de 20 mil Lempiras y debe devolver ese dinero. Por favor vaya a una de las oficinas más cercanas y póngase en contacto con nosotros.

Carlos le dijo: Señorita pero yo no tengo la culpa, ya gaste ese dinero en una emergencia de mi hijo. Lo que haré es ir y les diré que se los pagaré por partes.

Ella le dijo: por favor póngase en contacto con nosotros y allí veremos cómo se llega a un arreglo con usted.

El colgó su celular y se levantó poco contrariado, y se dirigió a su esposa que estaba en la cafetería comprando un café y le dijo. Amor, todo fue un error del banco, nadie nos hizo ningún depósito.

Ella abrió los ojos y le dijo: amor, yo le dije, ¿y ahora?

Pues mira, ¿no ves el milagro? Estamos aquí por ese error, y ahora solo debo asumir esa responsabilidad.

Al ver salir a su hijo en aquella camilla, despierto, y el Niño le sonrió y Carlos fue detrás de la camilla, e iba dando gracias a Dios y dijo. Dios, tu si tienes sentido del humor. Haces cosas que no están en nuestra agenda.

Carlos vio a su pequeño salir exitoso de su procedimiento y el medico le dijo: fue un caso muy difícil, pero Dios nos dio la victoria. Pues pudimos sacar todo el tumor de su nariz y se ven características de benignidad. No creo que sea algo malo, sin embargo veremos la biopsia.

Carlos posteriormente se presentó a la institución bancaria. Hablo con el gerente y al contarle la historia, el gerente dijo: Realmente Dios actúa en el momento perfecto en pro de sus hijos de manera sorprendente, y gracias por usted también entender nuestro error. Pero usted es un buen cliente con un buen record. Puede pagarlo por cuotas no hay problemas. Nosotros entendemos la situación y por favor perdone nuestro error también.

Carlos salió de aquel banco tan feliz y saber que Dios había tenido el control aún de todo a pesar de su falta de dinero, enseñándole un principio sobre la confianza en Jesucristo, quien hace todo en beneficio de los que le temen.

El medico al darse cuenta de dicha situación dijo: ¿pero por qué no me habían dicho? y él contestó: no doctor, usted hasta muy barato nos está cobrando por algo que ya en otro lado mucho más dinero nos costaba.

Le parezca un cuento la presente historia o no, es tan real como que usted respira, se que juzgar será tan fácil para usted sobre lo que es correcto o no, sin embargo no es el punto esencial, el punto más importante es la misericordia de Dios a pesar de la escasez, su manifestación, su fidelidad y su accionar para con los simples mortales, donde al haber fe, en verdad las montañas se pueden mover, de un lado a otro independientemente de que lado estemos.

En primer lugar una montaña debe tener un propósito para poderla mover con la fe, Lo más importante será ¿cuál es el objetivo de moverla? Posible lo que debemos entender es que las oraciones al ser contestadas con poca o mucha fe, realmente veremos que la montaña en verdad se ha movido.

La equivocación de un cajero en determinado momento y acredita en la cuenta de otro, la necesidad de una familia en el momento de la acreditación por la operación de un hijo y todo interconectarse en el momento perfecto es como preguntarse ¿qué está realmente pasando?

Dios sigue obrando de manera que no podemos entender en beneficio de su pueblo. Y el sol sale para todos sobre buenos y sobre malos.

“…Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito…” (Romanos 8:28)

© Dr. Mauricio Loredo. Todos los derechos reservados.

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Mauricio Loredo
Autor

Mauricio Loredo

Dr. Mauricio Loredo Ramirez Médico. Autor hombre de Fe y Familia, Nació en El Puerto de Tel, Atlantida. Actualmente labora como Otorrinolaringologo en El Centro de Especialidades Médicas de Siguatepeque y Hospital Evangelico.

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