Mensajes Cristianos
Mensajes Cristianos Tema: ¿ES SATANÁS EL CAUSANTE DEL CORONAVIRUS?
Introducción
Quizás tú ya te hiciste esa pregunta querido hermano. Y este tema es muy interesante, porque cuando leemos la Palabra del Señor nos damos cuenta de que ÉL NUNCA QUISO QUE LAS ENFERMEDADES EXISTIERAN. Él nos hizo con el propósito de que tuviéramos vidas gloriosas y sin problemas de salud. Tristemente, un querubín que se hizo traidor, Satanás, tentó a la primera pareja, Adán y Eva, para que pecaran y así causó a la humanidad enfermedades, sufrimientos y muerte (GÉNESIS 3:1-5, 17-19).
En Romanos 5:12 leemos las consecuencias que trajo el pecado luego de que el Diablo tentara a Adán y Eva: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
¿Quiere decir esto que todas las enfermedades y pandemias son creadas directamente por el Diablo?
Muchas personas creen que sí. Por ejemplo, en una isla del Caribe, un niño de 6 años llamado Carlos, tiene coronavirus. A Julia, su madre, le preocupa que se le paralice la respiración y muera; porque supo que su amiga, quien vive en otra ciudad, perdió hace poco a su bebé por esa razón.
La abuela de Carlos quiere llevar al niño a un hechicero. “Un espíritu malvado le puso esta enfermedad —le dice a la madre—. No quisiste que el niño llevara un amuleto que lo protegiera y ahora se está poniendo más grave.”
Pero ¿es correcto pensar así? Por ejemplo ¿fueron en verdad el Diablo o los ángeles caídos los que causaron el coronavirus? Vamos a analizar algunas cosas que hace el Diablo en el mundo.
Sección I ¿Hasta dónde llega el poder de Satanás?
A. La Palabra revela que existen los espíritus malignos.
El primer ángel que se hizo rebelde fue Satanás. Otros ángeles lo siguieron a él y se convirtieron en demonios. ¿Pueden el Diablo y los demonios causar enfermedades? Han habido varios casos.
B. Espíritus malignos
Por ejemplo, algunas personas que estaban enfermas y a las que Jesús curó milagrosamente necesitaron la expulsión de demonios. En Lucas 9:37-43 leemos un caso, dice así.
“Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro. Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo; y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él. Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo. Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre. Y todos se admiraban de la grandeza de Dios”.
A pesar de eso, la mayoría de las enfermedades que curó Jesús no fueron producidas directamente por esos ángeles diabólicos. Por ejemplo en Mateo 14:14 leemos: “Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos”.
Como vemos, en ese versículo no se menciona que esos enfermos a los que él sanó estaban padeciendo esos problemas de salud porque los demonios se los hayan causado. Igualmente, en nuestros días, la mayoría de las enfermedades tienen causas naturales o son producidas en laboratorios por varones impíos.
C. ¿Entonces, qué podemos decir hermanos del Covid-19 el virus que tiene al mundo entero de rodillas?
¿Debemos vivir con miedo o pensar que el Diablo lo puede traer a nuestros hogares? Proverbios 18:10 nos asegura: “Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado”. Santiago 4:7 dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Por lo tanto, nuestro amado Padre tiene el poder de proteger y liberar a sus fieles elegidos del coronavirus y de cualquier otra enfermedad extraña. A eso se refería, entre otras cosas, Cristo nuestro Señor cuando dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).
Sección II ¿Cómo ataca Satanás?
A. Quizás te estés preguntando: “¿Qué podemos decir de Job?
¿No fue el Diablo el que lo enfermó?” En efecto, la Biblia explica que Satanás produjo la enfermedad de Job. Sin embargo, su caso fue distintos del de muchas personas.
B. Job tuvo por mucho tiempo la protección de Dios.
Pero entonces, el Diablo desafió a Jehová para que le quitara la protección a su siervo, y cómo insinuó que Job era fiel por interés, Dios le quitó a Job parcialmente la protección que le brindaba para que así Job tuviera la oportunidad de demostrar si le servía por interés o por amor.
A pesar de eso, Dios fijó los límites. Cuando dejó que Satanás le causara problemas a Job, le permitió que lo enfermara durante un tiempo, pero no que lo matara. En Job 2:5-6 leemos lo que le dijo el Diablo a Jehová y vemos su respuesta: “Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida”.
Al debido tiempo, la enfermedad y los sufrimientos de Job terminaron y Jehová premió su lealtad con amor y generosidad: “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job” (Job 42:10).
Al ser obediente incluso bajo pruebas difíciles, Job dejó claro principios integridad fundamentales y ejemplares, también dejó claro que el Diablo se equivocó con lo que insinuó y que cualquier persona puede servir a Dios por amor y no por interés, por lo que ya no se necesita que otro siervo de Dios pase por una prueba como esa.
La mayoría de las veces, el único enlace entre el diablo y nuestras enfermedades es el hecho de que fue él quien tentó a la primera pareja y provocó su pecado. Él y sus ángeles perversos no producen directamente todas y cada una de nuestras enfermedades. Recordemos que si somos fieles contaremos con la protección del Señor.
A pesar de eso, el diablo trata de influir en nuestra mente para que hagamos cosas arriesgadas y nos desviemos de nuestra fe, lo que podría causarnos problemas de salud. Él no hechizó, ni asesinó, ni enfermó a Adán y Eva. Pero sí engañó y convenció a Eva para que desobedeciera al Señor, y Adán se fue por ese mismo camino de desobediencia. Las enfermedades y la muerte fueron parte de las consecuencias.
Conclusión
Por lo tanto, queridos hermanos, a pesar de que la amenaza del coronavirus se cierne sobre la humanidad, no nos desanimemos y recordemos estas hermosas palabras: “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. (Romanos 5:17).
© Pedro Blanco. Todos los derechos reservados.






