Mensajes Cristianos
Prédica de hoy: La felicidad es una decisión
Mensajes Cristianos Lectura Bíblica: 1 Tesalonicenses 5:16-18
Introducción
Para algunos mirar a su alrededor es suficiente para experimentar alegría y bienestar. Una familia saludable, un techo bajo el cual dormir, un plato de comida y una relación intima con Dios. ¿Qué más se puede pedir?
Para otros, el panorama es distinto. Ven angustia en lo qué no hay, desconfían de lo qué vendrá y los días parecen guiar sus vidas hacía ninguna parte. Estar sin brújula en éste mundo es difícil de enfrentar.
¿Alguna vez miraste a tú alrededor y sentiste qué nada te causaba felicidad?
Puede ser qué las circunstancias se hayan torcido y la marea nos haya quedado demasiado alta. Pero, ¿será imposible llegar a la otra orilla? ¿podemos sentir alegría aún esa búsqueda?
En realidad, la felicidad es un estado del alma, que nos acompaña de distintas maneras. No siempre se expresa a través de carcajadas y colores festivos, a veces la felicidad necesita soledad y reposo. A veces nosotros mismos necesitamos dar paso al dolor y aún así no dejar de ser felices. En nosotros se construye una decisión, para qué sea la correcta debemos procurar qué sea inspirada por Jehová.
I. La felicidad es una decisión – Producto de la obediencia
1. Obedecer por amor (Juan 14:23)
Cuando Dios nos advierte sobre aquello qué lleva al pecado, es porque nos cuida. Nosotros, aunque no lo entendamos, debemos obedecer por amor. Tomar ésta decisión significa preocuparnos por agradar a Dios, de éste acto resulta gran parte de nuestra felicidad.
Es similar al Padre qué reprende a su hijo para qué no se lastime. Vela por su seguridad y le enseña aquello qué está mal. Para Jehová somos esos hijos expuestos a la maldad, para protegernos él desea qué escuchemos su palabra.
Cuando desarrollamos amor por nuestros padres, miramos su esfuerzo y respetamos sus órdenes, la felicidad se manifiesta en tranquilidad. Algunas veces solo hace falta mirarnos y saber qué estamos bien.
2. Practicar la Palabra de Dios (Santiago 1:22)
Cada mañana al despertar tenemos a nuestras anchas un lienzo para tomar decisiones. Cada una de ellas tiene un efecto sobre nuestra vida, cuyo impacto será definitivo sobre nuestra percepción de la felicidad.
Puesto qué un suceso solo es “feliz” ó “triste” dependiendo del juicio y la intención con la qué lo podamos percibir. Para dos personas distintas una misma situación puede significar emociones diferentes.
Sí nos movemos poniendo en práctica los mandamientos del Señor, ninguna situación podrá robarnos la paz u ocasionar una angustia incontrolable. Dios nos enseña qué podemos ser fuertes y mantener el control.
Practicar su palabra es un compromiso del minuto a minuto. Así cómo es imposible qué nos olvidemos de respirar, para nosotros la voz de Dios debe ser igual de vital e imprescindible. Por su gracia y en ella podemos caminar.
3. Aceptar la corrección (Proverbios 10:17)
Debemos ser capaces de encontrar felicidad en la corrección. Es decir, hacer del error aprendizaje. Decidir qué la piedra con la qué tropezamos sirva para construir una escalera y no para irla arrastrando día tras día. Ese no nos es útil para vivir con plenitud la felicidad.
¿Alguna vez supiste qué estabas haciendo algo mal, pero lo seguías haciendo igual? Hacer esto es solo responsabilidad nuestra y por ello de nosotros depende ser conscientes para cambiarlo.
Despreciar una corrección solo puede llevarnos a perder el norte y en cambio, caminar por sendas de perdición.
Es parte de obedecer y poner en práctica la palabra de Dios, saber qué estamos expuestos a equivocarnos. La distinción está en ser sinceros para reconocerlo y volver a construir nuestro camino en las manos de Jehová.
II. La felicidad es una decisión – Resultado de la gratitud
1. Agradecer en adoración (1 Crónicas 16:34)
Es parte de nuestra decisión diaria, ser testimonio vivo y ejemplo claro de las promesas del Evangelio. Tener éste privilegio debe ser gran gratitud para nuestro corazón.
A diferencia de lo qué el mundo pueda hacernos creer, no es mas feliz quién mas tiene, sino quién es capaz de mirar su entorno y agradecer. En lo poco ó mucho qué vívamos, somos prósperos y bendecidos porque conocemos a Jehová. Ese un tesoro invaluable.
La felicidad debe ser manifestada y compartida a través de la oración. Cuando Dios nos permite vivir victorias y de gloria en gloria conocer mas profundamente su Poder, debemos corresponder en alabanza.
2. Agradecidos para dar (2 Corintios 9:7)
A todos nos da felicidad recibir un regalo ó vivir una bendición. Sin embargo ¿cuánto nos preocupamos por conseguir al Padre en dar? Ésta enseñanza es vital para poder sostener lo eterno en un mundo tan efímero.
En la Palabra de Dios se nos enseña a dar todo lo qué tenemos con alegría. Éste ejercicio requiere humildad, reconocimiento de qué no somos dueños de nada y qué todo lo qué conseguimos en ésta vida es para honrar a Jehová.
¿Nos quita la felicidad no tener todo lo qué deseamos? Entonces mas debemos preocuparnos por no pecar de orgullosos. Dios nos recompensa según nuestro esfuerzo y necesidad, lo qué tenemos es suficiente para dar.
III. La felicidad es una decisión – Manifestación de la fe
1. La decisión de creer (Marcos 11:24)
No es posible felicidad sin fe. Antes de poder mirar lo hermoso en la vida qué Dios nos regala, de conseguir el amor durante el dolor y el goce por el aprendizaje, es necesario creer qué esto es posible.
Sí vivimos ignorando ésta decisión y esperando qué una mera casualidad nos de felicidad, entonces vamos a esperar por mucho tiempo y sin resultados seguros. Jehová nos ha prometido todo, pero esto solo puede ser experimentado por los qué son capaces de creer incluso sin mirar.
La fe debe ser sobrenatural. Suficiente para vivir y amar incluso lo qué todavía no sucede, pues estamos convencidos de qué está por llegar.
2. Desechar la confusión (Marcos 9:23)
La ansiedad por el futuro es ladrona número uno de nuestra felicidad. Necesitamos vivir en el presente y decidir apartar de nuestras vidas la confusión, ésta solo nos lleva a vivir angustias por situaciones qué improbablemente puedan suceder.
La fe es capaz de enfrentar esa duda. Una muralla hecha por confianza en el Todopoderoso, es inquebrantable.
¿Qué decidimos ser? ¿Anzuelos de pecado y ansiedad ó portadores de verdades absolutas del Creador? Tomar todos los días ésta decisión es responsable de nuestra felicidad.
Conclusión
La felicidad no es efecto del destino ó del azar. Es una cuestión de decisión y firmeza, indistinta de los problemas de la vida y del curso de lo incontable. Ella nace y se desarrolla todos los días en lo que creemos y en aquello en qué decidimos confiar.
Se puede ser feliz simplemente porque por gracia hemos sido amados por Dios. Ser puede vivir ese goce aún cuando estemos en medio de la tormenta, pues nuestra paz debe alcanzar para sostener la paz.
¿No hay mayor fórmula ó truco? ¡No! Pues Dios nos dio capacidad de sentir felicidad para que aprendamos qué lo qué nos conviene, es producto del esfuerzo. No es lo mismo la felicidad vanal del pecado, qué aquella gestada a través de la obediencia en nuestro corazón.
Somos creadores y responsables de esa gran decisión.
© Predicas Bíblicas. Todos los derechos reservados.
Predicas Bíblicas.. Mensajes Cristianos