Mensajes Cristianos
Prédica de hoy: Transitar la juventud con actitud cristiana
Mensajes Cristianos Texto Bíblico Principal: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” Eclesiastés 12:1
Introducción
La juventud en su sentido literal es una etapa para sembrar. Lo que seamos de adultos depende mucho de la fuerza que tuvimos para cumplir nuestros sueños siendo jóvenes.
Sin embargo, la juventud también puede ser una actitud que no depende del tiempo.
Hay personas de edad avanzada que conservan la juventud intacta de una manera potente.
No con el fin de no crecer, sino sabiendo qué no tienen porqué resignarse. El mundo puede querer encasillar nuestro ánimo, pero todavía podemos ser jóvenes más allá de las circunstancias y el tiempo.
I. Juventud: tiempo de alegría (Eclesiastés 11:9)
La juventud es un momento caracterizado por las ganas y la plenitud de estar vivos. Es como hacer un viaje en el que siempre queremos llegar a algún lado. Hay que aprovechar ese ánimo y vivirlo con alegría, pero sabiendo muy bien a dónde queremos ir.
Sí usamos toda ese energía en favor del pecado, esto después traerá consecuencias.
Debemos ser prudentes con nuestras decisiones y no justificarlas solo por ser jóvenes.
Es necesario prestar oído a los que tienen mas experiencia y quieren el bien para nosotros. Dios se encargará de caminar a nuestro lado siempre y cuando nos acordemos de buscarlo.
De igual manera por el resto de nuestra vida podemos seguir teniendo ánimo, con la ventaja de la experiencia en nosotros. Todo lo aprendido debe servir para alegrarnos más y animarnos a vivir en Cristo.
II. Aprovechar la juventud (1 Timoteo 4:12)
Cuando hablamos de “aprovechar” hacemos referencia a servir a Dios. La mejor manera de vivir nuestra juventud es honrando su nombre con nuestra vida. Podemos comenzar a accionar en nuestras vidas siempre que sea con un propósito.
Es común pensar qué quizá siendo joven todavía no es el momento. Sin embargo cuando estamos llamados por Dios, lo menos importante es la edad.
Hay qué aprovechar la juventud no por miedo a qué se termine el tiempo, sino por el placer de hacerlo. Es un momento para absorber conocimiento divino y comenzar a sembrar para él.
III. Confiar nuestra juventud a Dios (Salmo 71:5)
Un miedo recurrente en la juventud y en la vida en general, es el futuro. Nos olvidamos de vivir el hoy, pensando en el mañana. Para cambiar esto, debemos depositar nuestra confianza en Dios.
Cuando entregamos cada parte de nuestra vida él, entendemos que no hay nada qué temer. Sí el creador es quién tiene el control, podemos estar seguros de qué todo saldrá bien.
Para confiar necesitamos ser guiados por fe, amor y obediencia. Nunca es temprano ó tarde para empezar. Pero debemos ser constantes y no abandonar.
IV. La cosecha de nuestra juventud (Gálatas 6:7)
Todo lo qué hacemos en nuestras vidas, tendrá consecuencias. Tarde o temprano Dios nos da según cómo hayamos actuado.
Debemos procurar sembrar en el espíritu, para tener frutos agradables y regocijarnos en el amor de Dios.
La actitud con la qué recibimos la cosecha también influye en ella. Sí nos hemos equivocado, siempre podemos corregirnos. Sí hemos actuado conforme a la Palabra, debemos estar demostrar gratitud a el Padre.
V. Actitud de juventud cristiana (Josué 1:7-9)
En la Palabra de Dios somos invitados a tener actitud de valentía. La juventud y el pueblo de Dios en general, debe tener ganas y sed de hacer justicia.
Para hacer el bien se necesita estar firme, pues estamos en un mundo qué premia la corrupción. Debemos apartarnos del pecado y no permitir que nos alejen de nuestra fe.
¿Cómo ser valientes? Recordando qué somos hijos del Creador. Cuando nos sentimos indefensos es porque hemos olvidado qué estamos sujetos a un Dios poderoso. No nos precipitemos a hacer nuestra voluntad. Un buen joven cristiano aborda todo desde su fuerza en Dios
Conclusión
Transitar nuestra juventud con sabiduría, ayuda a qué tengamos una vida provechosa. Debemos tener paciencia para aprender todo lo necesario y estar atentos para el servicio de Dios.
Ser jóvenes es un tesoro, debemos aprovecharlo dando gracias y conociendo el amor de Cristo. Cada día vale la pena para esforzarnos, pues todo lo que hagamos o dejemos de hacer, tiene repercusión en el futuro.
Nuestra actitud debe ser valiente y llena de fe. Dios mira cómo abordamos las situaciones qué se nos presentan. Aunque seamos inexpertos, es momento de aprender. Aún siendo adultos jamás se termina de saber todo.
Ser un joven cristiano es saber qué nos movemos con propósitos. No estamos en ésta tierra por casualidad. Debemos prepararnos para estar cerca del Padre y de sus maravillosas promesas.
© Julio Torres. Todos los derechos reservados.






