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Cabeza en el hogar, no mandamás

Predicas Cristianas

En este tiempo en que diariamente vemos casos de femicidios, abusos, violencia de género, situación de las cuales no quedan fuera los cristianos, debemos tener claro cuando se habla de ser cabeza de hogar, lo que no es lo mismo que ser un mandamás en la casa.

El temor paraliza y entorpece el camino a ser un triunfador en el matrimonio, máxime si es cristiano, y fue por lo que Juan escribió: “El perfecto amor echa fuera el temor” 1 Juan 4:18, donde utiliza la palabra temor para referirse a la inseguridad que produce terror y miedo como siente un esclavo cuando es desobediente al amo.

Donde hay perfecto amor no existe el temor pues el amor construye confianza y las manos acarician pero no golpean, y es lo que hace falta en el mundo para destruir el temor a decir y hacer lo que corresponde frente a la violencia de género.

El privilegio del hombre es ser cabeza de la familia, en la biblia no dice que debe ser, sino dice que es, lo que indica un hecho establecido, no es un mandato; y el privilegio del esposo en el matrimonio es el liderazgo, la biblia dice que el hombre es el líder.

Pero de esto hay dos desviaciones, el hombre dictador y el hombre pasivo, y el Señor necesita un hombre que este en el medio, ya que la figura del hombre en el hogar es importante en el desarrollo del concepto que van a tener de Dios en el futuro y muchas cosas más.

El Señor le da al hombre el privilegio de ser un líder, pero muchos no entienden que es ser un verdadero líder, porque el jefe del hogar ejerce su liderazgo tanto en lo material como en lo espiritual; éste es el verdadero hombre cabeza de hogar, el que sostiene la casa pero no únicamente en lo económico sino también en lo espiritual, la verdadera cabeza sabe escuchar, “Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo” Proverbios 1:5, sabe iniciar actividades espirituales en la familia para beneficio de la familia, el verdadero cabeza acepta la crítica de su familia porque sabe que será de ayuda; varón, joven, “escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez” Proverbios 19:20.

Leamos la Palabra de Dios en Josué 24:14-15 “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.

Los hombres muchas veces decimos que en nuestras casas se hace lo que nosotros ordenamos y no lo que nuestras esposas dicen, pero también es cierto que muchas veces ese dicho no se cumple, y son las mujeres quienes dirigen la casa y no los hombres.

Que quede claro que estoy totalmente en contra del machismo y del feminismo, pues Dios no nos ha hecho cabeza para maltratar a nuestra esposa ni hijos, ni para mandar y tomar decisiones locas porque se nos ocurre, sino que Dios nos ha dado a nuestra ayuda idónea en ellas y nos pide en su Palabra que las tratemos como a vaso frágil.

Tampoco me parece correcto que las mujeres quieran a la fuerza desempeñar el rol que Dios nos ha delegado a nosotros como varones y cabeza del hogar, y es por eso que la Palabra de Dios dice que la mujer tiene que sujetarse al varón, donde sujetarse no significa de ninguna manera estar sometida o ser un trapo de piso del varón.

Lo que muchas veces no se entiende es que no somos cabeza del hogar para ser el mandamás, sino que como cabezas de hogar tenemos una responsabilidad mayor ya que en nuestras decisiones esta la responsabilidad de mantener unida a nuestra familia, cosa que nunca lograríamos siendo el mandamás que maltrata a la esposa y a los hijos para que hagan lo que él quiere.

Es por esto que resulta muy lamentable cuando un hombre que se precia de ser cabeza de hogar, de tener la sabiduría y guía de Dios, pero no toma su lugar y se deja manipular por voces extrañas que no tienen nada que ver con el hogar, y mucho menos con Dios, pues de provenir del Señor buscarían la paz y no la discordia, afianzarían cada vez más la familia a la iglesia, compartirían la Palabra y las enseñanzas sin transformarse en un maestro cuya enseñanza no se discute.

A los varones les pregunto, y en función de lo que hablamos de ser cabeza de hogar, ¿Cuántos nos preocupamos realmente porque nuestra familia tenga salud espiritual?, ¿Cuándo fue la última vez que le preguntaste a tu esposa como se sentía espiritualmente?, recuerden que nosotros, como cabezas de hogar, tenemos la responsabilidad de ser sacerdotes en nuestra casa, y pastores espirituales para nuestra familia, esa es la misión que nos ha dado el Señor en ella, y nunca ser el mandamás sabelotodo con quien no se puede disentir.

Dios quiere que nosotros nos preocupemos por el bienestar físico y espiritual de nuestra familia, pero lamentablemente hay hogares cristianos en donde el padre de familia no sustenta la familia ni hace nada por animarlos a buscar de Dios; quizá el hijo anda en malos pasos, la esposa sin deseo de congregarse, la hija con novio o el hijo con novia en actitudes lejanas a Dios y pegados al celular todo el día; y nosotros, como cabeza de hogar estamos viendo como el diablo gana la batalla y la familia se pierde poco a poco y se aleja del Señor sin hacer nada para que esto no suceda.

Es importante entender y tener claro cuál es el verdadero papel, el privilegio y la responsabilidad del hombre para que no se tengan expectativas erradas se convierten en desilusiones en la familia; Josué como líder del pueblo de Israel hace un desafío al pueblo para que eligieran seguir los caminos del Señor o no, pero antes Josué toma el papel de líder de su casa y declara la visón de su familia, y por eso es necesario que los varones comprendan el lugar y la responsabilidad que tienen delante de Dios.

Josué, como varón de Dios, tomo su lugar de cabeza delante de Dios, no solo delante de su casa y del pueblo, por lo que llevó a su familia a realizar el plan de Dios en conquista de la tierra prometida, equipándose a través del estudio y meditación de la ley ya que los varones son responsables de su familia y a donde la va a dirigir.

Otra característica de Josué como Jefe de hogar fue que tomó  su función de maestro de su hogar, y para serlo se preparó y no descuido la enseñanza de sus hijos para asegurarse que sus hijos iban a servir al Señor; enseñó a su casa a guardar la ley y a temer Dios.

Pero no se conformó con enseñarles, sino que cada día el sembraba en los corazones de su esposa e hijos la visón de la conquista de la tierra prometida haciendo que crezca y de fruto en el desarrollo hasta su perfección, para lo que el hombre debe orar y pedirle a Dios como cultivar a su esposa e hijos hasta que den sus propios frutos.

Hermanos, varones, cabezas de hogar, sacerdotes de la familia, quiero decirles que es hora de empezar a cumplir el papel que Dios nos delegó en esta vida, es hora de comenzar a velar por el bienestar físico y espiritual de nuestra familia; es hora de dejar de ser un mandamás para empezar a ser un sacerdote del Señor en todo sentido.

Es hora de ser los sacerdotes que Dios quiere que seamos en nuestro hogar, es hora de tomar en serio nuestro papel de cabeza y sostén de nuestra familia, es hora de ser verdaderos pastores espirituales de nuestra familia; pero para serlo es necesario comenzar primeramente nosotros a mantener una verdadera relación personal con el Señor, a buscarlo y llenarnos del Espíritu Santo para ganar esa autoridad espiritual que un mandamás no puede tener, es hora de mantener un testimonio de vida que sea ejemplo para nuestra familia, pues eso es lo que Dios anhela de nosotros, sus humildes siervos.

Piensen varones, hay muchas familias conocidas que se están perdiendo y se vuelven al mundo por no tener una cabeza que piense como Dios quiere, se pierden por no tener un sacerdote en el hogar que les contenga proveyendo no solo el alimento físico sino también el espiritual.

Un esposo debe hablar a Dios de su familia con la intercesión en oración pues los esposos deben ser intercesores en sus hogares, y debe hablar a los miembros de su familia de parte de Dios pues nos dice que “estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos” Deuteronomio 6:6-7, es decir que tienen la responsabilidad de conocer la Palabra de Dios para que puedan enseñarla a sus hijos.

El esposo es cabeza de la esposa y por extensión es cabeza del hogar, pero esto no significa que el esposo debe ser un tirano que tiene subyugados a su esposa y a sus hijos, sino que debe ser un líder siervo que con amor gobierna sabiamente su hogar.

Si los esposos fuéramos más efectivos imitando el modelo del Señor estaríamos intercediendo sin cesar por los miembros de nuestro hogar, estaríamos enseñando con precisión la Palabra de Dios a los miembros de nuestro hogar, y estaríamos gobernando con amor y sabiduría nuestro hogar.

Varón, cabeza de hogar, a ti te pregunto: ¿Qué estás haciendo con la tuya?; sabes una cosa, yo no sé tú, pero Yo y mi casa serviremos a Jehová; y te invito a que tú puedas hacer un compromiso con Dios para no dudar en tomar tu papel y tu responsabilidad de ser cabeza delante del Señor y de tu familia

© Pastor Luis Coria. Todos los derechos Reservados.

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Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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