Inicio / Predicas cristianas / ¿Qué es la gracia de Dios?

¿Qué es la gracia de Dios?

Predicas Cristianas

¿Qué es la gracia de Dios?, es una muy buena pregunta que debe hacerse todo cristiano y que seguramente una buena cantidad de ellos no conocen el verdadero significado y en que forma obra en nuestras vidas.

Leamos la Palabra de Dios en: Génesis 1:26Entonces dijo Dios; hagamos al hombre a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

El hombre fue creado del polvo de la tierra en su parte material; y la parte inmaterial, la parte espiritual, la proporcionó el soplo de vida del creador; la parte inmaterial está compuesta por el alma y el espíritu, allí es donde opera la naturaleza espiritual, todo ser humano tiene un espíritu dado por Dios.

En el principio decíamos que Él proporcionó el hálito de vida, el soplo de vida, y es de allí que solamente Dios puede impartir una nueva vida, un espíritu nuevo, “Crea en mi, oh Dios; un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mi” (Salmo 51:10), solamente el que lo creó puede regenerarlo, convertirlo en una nueva criatura.

Anuncios

En virtud de los poderes originados en el hecho de ser creados a la imagen de Dios hace que todo ser viviente fuera entregado a su señorío, aún la naturaleza es sojuzgada al hombre. Desde el momento de la creación le dio al hombre un medio ambiente adecuado y la capacidad para responder a sus obligaciones y responsabilidades para con la obra de Dios, pero la caída de Adán dio como resultado que la inocencia e integridad moral en que fuera creado se perdiera, resultando dañada la imagen de Dios en él; incapaz de salvarse por si mismo, solamente alberga la esperanza de un acto de gracia de Dios, un regalo de Dios que le restaure la imagen divina y junto con ella la comunión con el Padre.

Las Escrituras manifiestan al corazón como centro de todo, allí convergen todas las corrientes de vida, tanto espirituales como carnales, el corazón es el centro de nuestra vida ética y moral; allí está el verdadero tesoro, el espiritual, esta en el interior guardado en vasos de barro como dice 2 Corintios 4:7, este es el receptáculo del amor de Dios, “…, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5), es el lugar donde nace la luz de Dios (2 Corintios 4:6) y el sitio íntimo de comunión con Dios, “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Efesios 5:19).

Dios sabe que el hombre es pecador, Él conoce todos sus pecados, aún aquellos que están ocultos para los hombres; Él sabe que el hombre peca con sus ojos (Jeremías 22:17), con la boca (Romanos 3:14), con los pies (Proverbios 6:18) y con las manos (Salmos 26:10), todo ello como consecuencia de los pensamientos que Satanás pone en la mente del hombre, una mente vacía, una mente ociosa resulta ser el taller maléfico de Satanás; si la mente es ocupada por Cristo, si sujetamos nuestros pensamientos a la obediencia a Cristo pasa a ser el sitio de elaboración de las buenas obras de Dios.

Sabiendo de la opresión por parte de Satanás que sufre el hombre, Dios le da el plan perfecto de redención (Tito 2:14) a través de la sangre de Jesucristo y restableciendo la comunión con el Padre; nuestro Señor Jesucristo señaló el camino para escapar de las garras del pecado y de la degradación moral para todo aquél que acepte seguirle.

Él abrió la senda de la salvación a través de su muerte expiatoria en la cruz; de las muchas obras que Jesús ha realizado, la mayor, la de mayor excelencia fue el morir por los pecados del mundo, “Y darás a luz un hijo; y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

Él destruyó la barrera que nos separaba permitiendo la reconciliación del hombre con Dios, Él soportó sobre si mismo todo lo que nosotros debíamos soportar y como beneficio de ello recibimos el don de la vida eterna y la justicia de Dios, brindándonos libertad y toda bendición espiritual; Dios espera del hombre el arrepentimiento, la conversión y la vida en santidad, alabándole y recibiendo su fortaleza en toda circunstancia.

Vemos que el hombre puede seguir el camino que nos marcara Nuestro Señor o bien puede caer en dos caminos equivocados, el hombre puede caer en el camino irresponsable de la carnalidad o la mundanalidad, y por otro lado está el camino del legalismo, ambos son dolorosos y a nada bueno conducen.

Anuncios

El camino de Dios esta marcado por su gracia puesto que esta es la que vivifica, “Así como hemos recibido al Señor Jesús, debemos andar el él” dice Colosenses 2:6-7, la justificación, el sin igual hecho de que un pecador es hecho justo, su transformación y liberación de sus hábitos pecaminosos es la obra poderosa de la gracia de Dios; la gracia de Dios es la herramienta que cancela todas nuestras deudas ante Dios, “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

Y por la gracia de Dios no solo gozamos de la justificación y salvación sino que además a través de ella recibimos la plenitud de Dios en nuestras vidas, “Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:19), y seguramente es este el estímulo mas eficaz para vivir en santidad toda vez que al tener la plenitud de Dios, anhelamos agradar a Dios y por ello asumimos su Palabra como nuestro estilo de viva, la vida de Cristo es nuestra guía y ejemplo.

Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

Ver también

Predicas Cristianas.. No te dejes engañar

No te dejes engañar… Parte I

Predicas Cristianas... No podemos permitir que el enemigo robe nuestra paz, y vivamos angustiados por lo que sucederá en el futuro, o lo que no ha sucedido...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *