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Son correctas las motivaciones

Predicas Cristianas

Son correctas las motivaciones por las cuales buscaste a Cristo o quizás al hallarte inmerso en tus problemas solamente buscaste una solución pasajera o circunstancial.

Pero a Dios no le interesan tus motivos, Él solamente quiere la salvación de tu alma y que a partir de hoy produzcas un cambio radical de tu estilo de vida, rindiendo cada área de tu vida a Él, dejándote guiar por el Señor.

Veamos la Palabra de Dios en Génesis 13:1-6Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro. Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová. También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar

Lot había viajado desde Mesopotamia a Canaán junto con Abraham, pero luego comienzan los problemas pues los pastos y los pozos de agua no son suficientes para que ambos compartan pues los rebaños habían crecido; luego los problemas se acrecientan pues estas tierras son también compartidas con los cananeos y los fereseos; en este punto vemos dos situaciones bastantes dispares, diría que antagónicas:

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Abraham al llegar a Bet-el erigió un altar para adorar y allí “Invocó el nombre de Jehová”, lo cual estaría significando la restauración de la comunión con Dios; Abraham comenzó una nueva etapa de su vida en dependencia absoluta de Dios.

Lot acompañaba a Abraham pero la comunión no había sido totalmente restablecida, aún le quedaban dudas y su dependencia no era total de Dios.

Tal vez nunca nos dimos cuenta de la cantidad de veces que se nos presentan estas situaciones en nuestras propias vidas; tal vez la primera ocasión es al convertirnos al Señor; al rendir nuestras vidas a Cristo lo podemos hacer como Abraham, restableciendo nuestra relación con Dios y comenzando una vida de adoración, de dependencia total y absoluta de Él.

O bien podemos actuar como Lot, asistir a la iglesia pero sin rendirnos totalmente, dejando áreas de nuestra vida para manejar nosotros mismos; tomando del evangelio lo que nos parece o tal vez lo que no afecte las áreas de mi vida que no deseo entregar; siguiendo una vida a medias cristiana y a medias mundana, con vicios y pecados que al tiempo nos llevan a apartarnos del camino del Señor o donde no damos testimonio de vida cristiana.

Otra ocasión es cuando desechas ciertas palabras de Dios o cambias el orden de prioridad en ellas, “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Si actúas como Abraham y buscas primeramente el reino de Dios y su justicia, el Señor te dirá: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejos de malos, Ni anduvo en caminos de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Salmos 1:1).

Lot vio toda la llanura del Jordán y observó que toda ella era de riego y así fue que eligió una zona que le daría ventajas económicas sin tener en cuenta los efectos que esta acción tendría sobre él y su familia; una elección sensual es una elección pecaminosa y rara vez tiene éxito, siempre que escogemos algo deberíamos hacerlo pensando que lo mejor para nosotros es lo que sea mejor para nuestras almas, “Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).

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Las riquezas son muchas veces el motivo de la discordia y peleas, si equivocamos nuestras motivaciones en el evangelio, si buscamos las añadiduras solamente, con toda seguridad que estaremos emprendiendo un viaje sin destino, (Salmos 107:23-30), o con destino desagradable; las riquezas se pierden, los placeres del mundo se terminan, los amigos y familiares se alejan; pero Dios es un amigo con un amor tan, pero tan grande, del cual no nos podrá separar la altura de la prosperidad, ni la profundidad de las pruebas, luchas o circunstancias.

Tal vez buscas a Dios sin mirarlo realmente a Él sino que tu objetivo pasan a ser los beneficios secundarios del evangelio; desconoces o no das importancia a la salvación y a la búsqueda del reino de Dios para interesarte o sacar ventajas de tu posición de Hijo de Dios sin importarte las consecuencias de ello; el ganado que representa el pecado convive con la gracia del Señor, pero ten cuidado de que ése ganado no se incremente, ten cuidado de que no se multiplique a tal punto que no haya pastos suficientes para la convivencia de ambas cosas.

Ten cuidado que el agua no alcance para mitigar la sed de ambas; ten cuidado que la presencia del Señor en tu vida, que el agua viva de Dios no sea escasa pues allí donde comenzarán verdaderamente los problemas, allí es donde los recursos serán inadecuados y correrás el riesgo de flaquear ante las pruebas; allí es donde debes actuar con la sabiduría de Abraham y con la visión puesta en Dios.

El anhelo de Dios es que sus Hijos lleven una vida cristiana efectiva, para que puedan gozar de todos sus beneficios; y Abraham lo entendió así, pero para ello debes mantener una vida de relación verdadera con Cristo, “Todo aquél que permanece en él, no peca; todo aquél que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo” (1 Juan 3:6-7), en sometimiento real y sincero, (1 Juan 5:14-15) y manteniendo un triunfo completo y perdurable, (1 Juan 2:13-14).

Por otro lado, si asumes la vida tal como lo hizo Lot, sin confiar en Dios y tener total dependencia de Él, vivirás una vida sin compromiso, “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Marcos 8:38), pero sin victoria, “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57); comenzarás una carrera que no cuenta con meta, (1 Corintios 9:24-27) pues su destino es incierto a pesar que el destino mas probable sea la muerte espiritual.

Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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