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La tentación

Predicas Cristianas

La tentación, una batalla fundamental en nuestra guerra con el enemigo espiritual y que debemos ganar para desarrollarnos en plenitud.

Ceder a la tentación significa vernos involucrados con el pecado, aún cuando nuestro pensamiento estuviera lejos de él y nunca hubiéramos pensado en pecar; permanecer rozándonos con la tentación es estar palmeando el pecado, es tentar a Dios para que nos guarde.

Leamos la Palabra de Dios en Génesis 3:1-6Pero la serpiente era astuta, mas que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?. Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así con ella”.

Cuando leemos estos versículos, podemos darnos cuenta de varias cosas, vemos la astucia del demonio, que a pesar de ser padre de mentiras, Juan 8:44, en sus mentiras emplea parte de verdad para hacer parecer todo como una verdad.

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En verdad que el árbol era bueno, agradable y que le podía brindar sabiduría, pero junto con esa verdad venia la tentación, “La serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios”, le estaba diciendo el engañador por un lado una mentira, “No moriréis”, y por el otro le estaba alimentando la ambición, “Seréis como Dios”.

Es la forma que tiene el demonio mentiroso para presentar la tentación a la vida de los creyentes, y fundamentalmente a aquellos creyentes cuya conversión no ha sido completa, quedando áreas de su vida sin rendir al Señorío de Jesús.

La primera tentación que viene sobre el creyente es buscar una excusa para cubrir sus faltas con Dios y con la iglesia, y viene luego la consumación del pecado, Éxodo 23:7; no les resultan familiares frases como éstas: “No pude venir a la reunión porque….”; “No puedo asistir a los estudios bíblicos porque….”; “No puedo salir a evangelizar porque…..”.

Se da cuenta de cuantos creyentes que no tienen en mente el pecado, en ciertos momentos ceden a la tentación y dan lugar al pecado, son cosas mas pequeñas y quizás por esto es que no se dan cuenta que están pecando.

No tienen en cuenta que el pecado es una transgresión a la ley de Dios que no tiene dimensión, no tienen en cuenta la Palabra de Dios cuando nos dice: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondréMateo 25:21;

¡¡Si cedemos a la tentación de mentir en lo pequeño, ¿Cómo podemos aspirar a algo grande en Cristo?!!.

Otro ataque que el demonio hace a los creyentes, es alimentando su ambición, engrandeciendo su ego como lo hizo con Eva, “Seréis como Dios”.

Quizás a los creyentes no les hace creer que son como Dios, pero si los exalta el ego haciéndoles creer que son mejores cristianos que cualquiera, que son los mejores oradores, que son eruditos de la Palabra o que el Señor usa con mayor poder.

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Esta es la primera parte, esta es la tentación que adornada con partes de verdad quizás, se les presenta en la mente como una realidad a todas luces, y luego viene la consumación del pecado, el desarrollo de la ambición.

Es así que vemos creyentes que se alejan de la iglesia o van de una a otra en busca de reconocimiento sin darse cuenta de su propio pecado:

Por lo tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la feHebreos 12:1-2

Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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