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El que no es conmigo

Predicas Cristianas

Siempre se habla que nos encontramos en los últimos tiempos, y si vemos como la maldad se ha acrecentado en la tierra, bien podemos presumir que esto es una realidad; ahora…, si consideramos que realmente estamos próximos a la venida del Señor, como cristianos debemos tener mucho cuidado de no caer en los engaños del enemigo, pues “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” Mateo 24:11-12, ya que “hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, ……… Y muchos seguirán sus disoluciones” 2 Pedro 2:1-2, “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” Hechos 20:30.

Leamos la palabra de Dios en Juan 15:1-5 “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

A través de la Biblia, el Señor nos Dice: “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” Mateo 12:30, y con esto debemos entender que el Señor nos está diciendo que quienes pretenden destruir una congregación en vez de hacer que ésta prospere, son aquellos que no están con Él, sino que están en contra de Él, y la causa principal de las divisiones y destrucción de la iglesia son éstos, los que están en contra de Él, aunque también está claro que no se trata de las personas del mundo de quienes habla, sino de personas que están dentro de la iglesia, y tal vez sirviendo al Señor.

En nuestra congregación ya hemos vivido esto, pero también Pablo, a través de la carta a los Romanos, nos hace ver que también se aplica a quienes sacan miembros de una congregación para llevarlas a otra, pues allí leemos: “Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán” 15:17-21, y éste es el mismo mandato que el Señor nos dejó en diciendo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Marcos 16:15.

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Lamentablemente podemos ver en estos días como algunos de aquellos que se dicen hermanos, pero en vez de ir a buscar a los perdidos en el pecado, en vez de llenar la iglesia con sus familias y vecinos, en vez de ocupar su tiempo en predicar las buenas nuevas de salvación, se han ocupado, y están ocupando, de arrastrar detrás de su propio orgullo y rebeldía a miembros de las congregaciones desconociendo abiertamente la palabra de Dios para dar prioridad a sus propios pensamientos e intereses, pues les resulta más fácil y cómodo hablar a los que ya conocen a Cristo sobre lo que les parece que debiera ser, aun cuando el Señor nos dice: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” Marcos 2:17.

Es decir que aquellos que verdaderamente quieren servir al Señor debe dejar de lado sus propios criterios y problemas con los hermanos y pastores para llenar la iglesia con aquellas almas que rescatan del enemigo, pero de ninguna manera con los salvos que saquen de otras congregaciones.

Si queremos mostrar que tenemos el respaldo de Dios en nuestras acciones debemos llevar a la obra almas nuevas o aquellos que se han apartado del camino para volver a la vieja vida de pecado, y no sacándole miembros a las otras congregaciones convirtiéndose en aquellos “que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos” Mateo 7:15-16.

Sabemos, porque el Señor nos ha advertido, “que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Éstas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe” 2 Timoteo 3:1-8.

Y allí nos está hablando el Señor de quienes aparentan un servicio a Dios, pero con sus hechos demuestran lo contrario ya que su trabajo es destruir la obra de Cristo ya ordenada; son los que están siempre criticando lo que se hace y hablando mal de todos, pero vagan en un continuo desierto sin llegar nunca al real conocimiento de la verdad, no resultando testimonio de Cristo con sus acciones, y por esto el Señor nos dice que “no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos” vers. 9, es decir que no liderarán ni crecerán en la obra, sino que se manifestará su accionar en contra de la iglesia.

Hay quienes dicen como los discípulos: “Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue” Marcos 9:38, y con este mismo argumento, muchos dicen que son discípulo de Jesucristo, porque el Señor les usa en algunas circunstancias, y entonces dicen que el Señor está de acuerdo con cualquier individuo que pueda echar fuera demonios, dicen que es un verdadero discípulo de la verdad, aunque no siga al Señor ni a sus discípulos, y como tal tiene todos los derechos a participar de las bendiciones de Dios.

Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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