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Se acaba el tiempo

Predicas Cristianas

Texto clave: Juan 3:16, Mateo 28:19-20, Juan 14:1-3, Hebreos 10:34

Objetivo: Comprender cuál es el mensaje del evangelio y la urgencia de predicarlo al mundo, pues el tiempo se acaba.

INTRODUCCIÓN

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Como la mayoría de las persona nunca pienso que voy a morir pronto y menos si se está en la etapa de la juventud. Sin embargo he tenido ocasiones en mi vida en las que he creído que moriría.

Una de ellas fue cuando tuve un ataque de asma fuerte a media noche, pensaba que había llegado mi hora y estaba a punto de morir. Sentía que poco a poco me asfixiaba, mi corazón latía cada vez más rápido y más fuerte en ese momento en realidad no sabía que podía hacer para librarme de aquella situación, pude ver la impotencia del hombre ante la muerte y lo pasajera y corta que es la vida.

Fue un momento muy duro para mí, comencé a pensar en las cosas que había hecho, en las cosas que dejaría de hacer, en mis familiares, mi esposa, mis hermanos, mi madre y en todo lo que había hecho en mi vida. También me puse a pensar si había hecho lo correcto, si había actuado bien y si estaba libre de pecado delante de Dios. En este momento aproveché para hablar con Dios y ponerme a cuentas con Él.

Puse mi confianza en Él pues sabía que no había otra solución ni nada más en que poner mí esperanza. Agradezco a Dios pues escuchó mi oración y todavía estoy vivo hasta que Él lo permita.

DESARROLLO

El gran mensaje: El mensaje del evangelio el cual Jesús nos mandó a predicar a todos sus discípulos, es un mensaje de amor, de esperanza y salvación para la humanidad.

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El hombre en el Edén: Al principio de la creación cuando Dios creó los cielos y la tierra, creo todo lo que hay en el mundo y creo al hombre, todo era totalmente perfecto y bueno en gran manera (Génesis 1:31).

El hombre era perfecto y tenía la tendencia hacia el bien, la naturaleza misma vivía en armonía, no había depredadores ni presas, todos los animales vivían juntos tanto el león como el cordero, no habían espinos ni cardos, no había dolor no había sufrimiento no había muerte no había cansancio todo era felicidad amor y paz, el hombre estaba con Dios, andaba con Él y hablaban cara a cara.

Después del pecado:

Fue después de que el hombre comió el árbol del bien y del mal, desobedeciendo a Dios, cuando el pecado entró a la humanidad, desde ese momento la tierra fue maldita, el hombre también, comenzó el dolor y el sufrimiento y llegó la muerte a la humanidad, desde ese momento el hombre fue desechado del huerto del edén y perdió la comunicación directa cara a cara con Dios (Génesis 3).

El Señor les había advertido las consecuencias si comían del árbol del bien y el mal, al desobedecer quedamos expuestos a la muerte y el sufrimiento. La paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23), luego de desobedecer a Dios aunque en cierta manera el hombre no sufrió la muerte de forma instantánea, entró el dolor y el sufrimiento y la humanidad quedó condenada a la muerte. Desde entonces por más que la humanidad ha buscado un método o una forma de superar la muerte, por más que ha hecho no encontrado un remedio o una cura para ella y no lo hará.

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Una esperanza:

El mundo quedó perdido y sin esperanza sólo Dios podía hacer algo para salvar a la humanidad. Antes de crearnos ya Dios sabía que seríamos desobediente a su palabra y que el hombre pecaría por lo cual creó un plan alternativo para salvarnos (Efesios 1:3-5, 1 Pedro 1:19-20).

Dios amó tanto al mundo que entregó a su hijo quien murió en la cruz para el pago del pecado y así todo aquel que crea en Él será salvo (Juan 3:16). Fue así que aunque Jesús era el rey y creador del universo se entregó a sí mismo vino a este mundo como hombre insignificante, se empobreció por nosotros sufrió por nosotros y murió por darnos salvación (Filipenses 2:6-9).

El murió pero también resucitó y es lo que nos promete, la resurrección y la salvación, si creemos en Él aunque muramos seremos resucitados (1 Corintios 15:12-22). Se fue pero prometió volver a buscar aquellos que lo esperan, a aquellos que cumplan su voluntad y que le acepten en su corazón (Juan 14:1-3), es por ello que todos aquellos que hemos creído en Él esperamos su venida por segunda vez.

Cuando él venga restaurará todas las cosas, resucitará a los que han muerto, dará vida eterna a los que hayan creído en Él, nos dará una tierra nueva restaurada tal como lo fue al principio y viviremos con él en medio de la paz amor y felicidad, veremos grandes maravillas, no habrá más muerte ni dolor, la naturaleza será restaurada, apacentarán juntos el lobo y el cordero (Isaías 65:17-25). Es esa la única esperanza que tiene la humanidad de una vida eterna y el único remedio a la muerte. Aquel que no tiene esta Esperanza está condenado a la muerte y a la destrucción.

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La decisión:

El deseo de Dios para el hombre es darle salvación y felicidad, nos amó tanto que hizo todo para salvarnos aún entregando a su propio hijo a la muerte, sin embargo ese amor también implica a que no puede obligarnos a que aceptemos la salvación. Por más que el señor desea hacernos bien y llenarnos de bendición no puede obligarnos a recibirla, Él nos dio el libre albedrío, nosotros decidimos si aceptamos la salvación o no (Josué 24:14-15).

Hoy en día hay personas que todavía no conocen de esta gran bendición y de este mensaje, es por eso que como cristianos somos llamados a cumplir la gran comisión de ir y hacer discípulos a las naciones, de ir y predicar el evangelio de Cristo al mundo (Mateo 28:19-20), de ir y llevar salvación a la humanidad entera.

El tiempo del hombre

El ser humano no acepta la idea de morir porque realmente no fue creado para morir, ninguna persona quisiera llegar hasta ese momento, la biblia hace notorio que la vida del ser humano es como niebla (Santiago 4:14), está un momento y de pronto desaparece, o como una sombra (Job 8:9), es pasajera.

Acerca de Samuel García

Nacido en el evangelio, hijo de madre soltera, soy el mayor de tres hermanos. Líder juvenil en mi iglesia, me gusta predicar, me encanta la música cristiana, por lo cual pertenezco a un grupo musical. Estoy felizmente casado con una esposa maravillosa. Soy profesional (Ing. Civil). Actualmente vivo en Caracas, Venezuela. Con disposición de seguir la voluntad y la dirección de Dios, soy bendecido por Él grandemente.

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